Por Fernando Castañeda García

     Los colombianos celebramos por cualquier motivo así sea por un ‘Grito’, como la celebración del 20 de julio de 1810 —que casi no le importa a nadie—, o bien por un gol de la selección Colombia. La bandera tricolor ondea en las fachadas de casas, edificios, carros particulares, camiones, buses y hasta en carro de mula para manifestar, cuando juega la selección de fútbol, un extraño sentimiento de falso patriotismo que uno no logra entender, porque ni en las fechas de las fiestas patrias se ve tanta bandera. ¡Qué vaina!

     Desaprovechar un medio virtual como El Muelle Caribe, no sería lógico cuando podemos escribir acerca de Soledad, nuestro municipio natal —de José Orellano y el mío— por aquello de la celebración del 20 de julio que el centralismo capitalino nos vendió como el día del grito de la independencia de Colombia, que sólo fue un berrinche no más importante que la Revolución de los Comuneros, por citar un ejemplo.

El municipio de Soledad se caracteriza por el papel determinante y su valioso aporte en la lucha y defensa de la independencia americana. Los gritos y vientos de independencia del yugo español que se estaba gestando en Colombia, también se escucharon y soplaron en la antigua parroquia de San Antonio de Padua, de cuyos habitantes, criollos la mayoría, participó un gran número de hombres que se alistaron en las filas de los ejércitos libertadores para luchar por la independencia de Colombia.

Museo Bolivariano en Soledad… Aquí pernoctó Bolívar durante 33 días, en 1830. Fue la antesala del viaje de El Libertador a la eternidad. Imagen del archivo de José Orellano.

     Ese mismo centralismo excluyó el año pasado, de la serie ‘Bolivar: el hombre, el amante, El Libertador’ —escrita por Juana Uribe para Caracol TV— al municipio de Soledad, sin ninguna explicación ni justificación histórica. Ante semejante despropósito, un grupo de soledeños, entre ellos Alfredo Ucrós O., la profesora Gloria González, Yomaira De las Salas, Marta Barceló, Adonais Moreno, Iván Domínguez, Jesús Ucrós, Alberto Ferrer Zácaro,  Fernando Ferrer, Cristóbal González Rubio y este servidor, entre otros,  nos constituimos en frente común, le enviamos una carta a la vicepresidenta de Colombia Martha Lucía Ramírez, en la cual le expresamos nuestra sorpresa e indignación como nativos, y de igual manera le exigimos una explicación de criterios que respondan al interrogante  de ¿por qué  excluyeron a Soledad en la reconstrucción de un viaje por la ruta de la libertad? Ella respondió que fue la Academia de Historia de Colombia y esta —la academia—, manifestó que no fue consultada por quienes elaboraron dicho guión. Una mentira más de la señora vicepresidenta de Colombia.

     Sorprende que en la investigación histórica para la construcción del guión excluyeran el nombre de la antigua Villa de Soledad de Colombia, título otorgado por el Congreso Legislativo de la Provincia de Cartagena, firmado por el gobernador Manuel Rodríguez Torices el 8 de marzo de 1814, y en cuyo Escudo de Armas, sobre una columna adornada por laureles y rosas, que dice: “A la constancia en la defensa de la Independencia americana”, porque muchos de sus hijos engrosaron las filas de los ejércitos libertadores, entre los que sobresalen los nombres de los capitanes José Antonio Castro y Gregorio Osorio; y el de dos valientes soldados: José Trinidad Camargo y Vicente Gálvez. Todos con participaciones en diferentes batallas emancipadoras contra el yugo español, como en los combates de Santa Marta, Turbaco, El Callao, Maracaibo, Pichincha, La Batalla de Junín, Batalla de Ayacucho, Palmira, Chapal, Pasto, por mencionar algunas, entre los años 1812-1825.

     La historia registra que, por la participación activa de Soledad en la lucha y defensa de la independencia americana, este sitio se convierte en Centro de Operaciones y Cuartel General y Tercer Cantón Militar, en la provincia de Cartagena, de los patriotas bajo el mando del general Mariano Montilla, para los años 1820-24.

     Estos acontecimientos también están relacionados con el Libertador Simón Bolívar, quien visitó tres veces la Villa de Soledad de Colombia. La primera de estas visitas ocurrió el día 22 de agosto de 1820 y fue recibido por el General Mariano Montilla. Sólo fue de 24 horas porque el objeto era animar a las tropas en la Campaña del Caribe.

La quinta de San Pedro Alejandrino, también museo, en Santa Marta. Aquí expiró el padre de la patria. Imagen de https://seguimiento.co.

     La segunda está registrada el día 28 de diciembre de ese mismo año, 1820. En esta ocasión se reunió en la iglesia San Antonio de Padua, el Colegio Electoral de la Provincia de Cartagena, para el histórico Congreso de Cúcuta, en Villa del Rosario. La visita fue de carácter proselitista a favor de la escogencia del general Antonio Nariño, y en la referida escogencia salieron electos don Pedro De Gual, Antonio Nariño, J.M. Del Castillo Rada, Manuel Benito Revollo y Sinforoso Mutis, como principales; fueron elegidos suplentes: Luís Rafael De Rieux Gómez, Idelfonso Méndez, Tiburcio Pieschacón y Juan Salvador de Narváez. Es importante anotar que el nombre del general Antonio Nariño aparece escrito después del de Don Pedro de Gual, por ser este último Gobernador de la Provincia de Cartagena.

     La última visita del Libertador al actual municipio de Soledad se realizó en el año 1830, del 4 de octubre hasta el 7 de noviembre, y durante su estancia se hospedó en la residencia de Don Pedro Juan Visbal, hoy Museo Bolivariano, razón por la cual a Soledad —larga estadía del Libertador durante su última visita—, se le conoce como ‘La antesala de la quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta. Durante los treinta y tres días que duró en esta casa, El Libertador escribió veintitrés cartas y, posiblemente, su proclama final; de Soledad partió para Barranquilla y se embarcó en un bergantín que lo llevó a Santa Marta, para hospedarse en la hacienda San Pedro Alejandrino, donde falleció el 17 de diciembre de ese año.

Doña Inés Mancebo Quiroga de Miyares, criolla cubana que vivía cerca de la casa de los Bolívar Palacios en Caracas, se encargaría de amamantar y criar al bebe Simón.

Escrita por Nelly Guilarte Ugas*

     Partiendo de esta premisa “la historia no es juzgar; es comprender y hacer comprender” esbozada por  Lucien Febvre  en su obra ‘Combates por la historia’; asumo las presentes líneas con la intención de compartir algunos aspectos relacionados con la  primera mujer a la que le correspondió amamantar a Simón Bolívar : la criolla cubana Inés Mancebo de Miyares. Un hecho que podría pasar por fútil y trivial de no ser porque se refiere a El Libertador.

     Decidí escribir sobre este tema calificado  de intrascendente por algunos actores, al calor de la diatriba  que se ha manifestado en nuestro país (Venezuela), en torno a una lección que aparece en uno de los textos de la Colección Bicentenaria, en el cual se afirma que “una cubana amamantó a Simón Bolívar” (El Libertador).

     La fuerza que en nuestro país ha tenido la concepción historiográfica que ha exaltado la vida de los prohombres y la utilización de estas figuras en el discurso político de los grupos gobernantes durante toda la vida republicana, ha hecho de El Libertador y todo lo referente a su accionar,  elementos polémicos y controversiales.

‘La Negra Hipólita’, nodriza amamantadora de El Libertador. Imagen de https://twitter.com

     Si bien es cierto que para algunos  el hecho de que quien amamante a  alguien o no, podría pasar como inadvertido o considerarse de poca trascendencia, no es menos cierto que también los hechos menudos y cotidianos podrían conducirnos a comprender  aspectos fundamentales y constitutivos de una sociedad; sobre todo, nos ayudan o estimulan a recrear  parte de la historia; esos sucesos cargados de sentimientos son esencialmente humanos, tienen el vigor para sobrepasar la dimensión del tiempo pasado y llegar hasta el presente con la preeminencia que les reviste.

     No fue algo excepcional que personas ‘extrañas’ lactaran a Simoncito, era práctica común durante la colonia y muy adentrado el siglo XIX; las familias aristocráticas y de cierta posición económica y social solían contar con mulatas, zambas, ‘libres’, o esclavizadas para cumplir esta función. En el caso de la familia Bolívar, una de las más encumbradas, aristocráticas y mantuanas de la Caracas colonial, esto no podía ser diferente. Debemos suponer que los hermanos de El Libertador también ostentaron el privilegio de ser amantados por alguna esclavizada; sin embargo, por la connotación que toma el más pequeño de los vástagos de esta familia en la historia de Venezuela, este acto ha sido y es objeto de disímiles  reseñas.

     Sobre las mujeres que amamantaron a El Libertador, variadas son las referencias que encontramos en artículos, libros y crónicas. Gran parte de los escritores que le han dedicado líneas o biografías a El Libertador, por lo menos reseñan  lo referente a las nodrizas de Simón Bolívar; reconocidos historiadores e historiadoras, oficiosos y principiante  señalan algún comentario al respecto.

     Entre la más conocida y reconocida nodriza del niño Simón Bolívar está ‘La Negra Hipólita’. Algunas cartas de El Libertador dejaron para la posteridad el reconocimiento y la huella que esa relación dejó en su vida, plasmada con palabras de admiración, respeto y amor filial en sus epístolas, entre estas  citaremos la correspondencia enviada a su hermana María Antonia, donde trata asuntos de la vida intima familiar, intereses económico relacionado con las propiedades de él y su familia. La carta fechada en el Cuzco, el 10 de julio de 1825, señala : “Te mando una carta de mi madre Hipólita para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella”.

     También es digna de mencionar, la comunicación dirigida al doctor José Ángel Álamo desde Bogotá, el 21 de septiembre de 1827, donde Bolívar le instruye, para que le sea asignado de su cuenta personal, un estipendio de treinta pesos a Hipolita. Al cierre de esta esquela afirma: “Mi deseo es que esta infeliz que me alimentó no perezca de miseria”. Cuatro años antes, en  mayo 1823, él había indicado a su sobrino Anacleto, mediante una carta, para que este le ordenara al arrendador de la hacienda de San Mateo pasar una mensualidad de treinta pesos a Hipólita de por vida.

     También se ha señalado a Matea como  otra  de las mujeres que dio pecho a Simón Bolívar, hecho que podría ser cierto ya que esta era una de las esclavizadas del servicio doméstico de la familia Bolívar y al parecer también estaba parida para entonces; pero advierte el historiador Ramos Guedez que « en los múltiples  escritos de El Libertador  no se ha encontrado ninguna referencia al respeto”.

Negra Matea, quien auxilió en los cuidados y los juegos a doña Inés Mancebo de Miyares, durante los primeros años de crianza de Bolívar. Imagen de http://www.presidencia.gob.ve

     El caso que en esta oportunidad queremos resaltar, es el de Inés Mancebo de Miyares, la criolla cubana de quien Bolívar tomó pecho por primera vez; reseñado por  escritos, historias y crónicas y que he retomado en función pedagógica. Dos documentos  de El Libertador testimonian que doña Inés cumplió con esa  función; el primero fechado en Caracas en agosto  de 1813, remitido a  Manuel Antonio Pulido, quien actuaba como gobernador de la Provincia de Barinas;  dicha comunicación se emite en función  de solicitar se levantara una medida de secuestro que pesaba sobre los bienes de esta familia en la provincia de Barinas “… corresponde a la gratitud que un corazón  como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre,  fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno . ¡Que mas recomendación que esta para el que sabe amar y agradecer, yo! Bolivar.

     El segundo  documento  es una carta fechada en Caracas el 23 de junio de 1827, remitida por El Libertador al coronel José Félix Blanco, intendente del Orinoco,  donde Simón Bolívar recomienda a Inés Mancebo de Miyares, y en la cual expresa que ella le dio de mamar en sus primeros días;  para ilustrar, cito a continuación: “Mi querido coronel y amigo: con el mayor  interés  me empeño con usted para que usted se tome la pena de oir en justicia a mi antigua y digna amiga la señora Mancebo de Miyares que, en mis primeros días, me dio de mamar ¿Qué mas recomendación para quien sabe amar y agradecer?  Soy de Ud. El mejor amigo.- Bolívar”.

     En crónicas de Caracas, Arístides Rojas nos deja un artículo titulado ‘La primera nodriza de Bolívar’. En este, de forma muy amena, amplia y pormenorizada, encontramos una  reseña de la vida familiar de esta mujer que le correspondiese amamantar al niño Simón  “… Doña Inés Mancebo de Miyares, de noble familia de Cuba, muchacha espléndida, poseedora de un carácter tan recto y lleno de gracia…”.

     En los relatos de  esta crónica sobre la primera nodriza de Bolívar hay tres meritorios de referenciar: el concerniente al encuentro entre Bolívar y Morillo, donde supuestamente entre los temas iniciales de conversación de estos dos jefes militares, estuvo el concerniente a la relación entre Bolívar e Inés Mancebo de Miyares y donde Bolívar reconoce que esta mujer lo nutrió en los primeros meses de vida; el otro,  la visita que aparentemente hace Bolívar a doña Inés después del triunfo de Carabobo en 1821 y, por último, el relato  que describe el alarde de los descendientes de Inés Mancebo  al escuchar a alguien  hacer gala de cierto recuerdo sobre el Libertador; estos acallaban cualquier pretensión con la frase siguiente: “Quite usted, que en mi familia  fue donde le hicieron a Bolívar las entrañas », queriéndose decir con esto  que la primera nodriza de Bolívar fue la esposa de aquel notable  militar, doña Inés Mancebo de Miyares, noble hija de Cuba.

Imagen ilustrativa de esta historia.Tomada de http://historiarashuellasrostrosyreflexiones.blogspot.com

     Es pertinente  detallar en este artículo que Inés Mancebo de Miyares era una blanca criolla, natural de Santiago de Cuba, hija de Bernardo Mancebo y de Ana  María  Quiroga, perteneciente a una de las familias aristócratas de esa Isla.  Llegó a la provincia de Caracas a finales del siglo XVIII; cuando su esposo Fernando Antonio Vicente Miyares Pérez, un alto funcionario militar, de comprobada fidelidad a la corona española fue designado para cumplir funciones de gobierno en la provincia de Venezuela. Entre los importantes cargos desempeñados de servicio al Rey destacan: intendente de la provincia de Barinas y gobernador político y militar de Maracaibo.

     Cuando arriba a Caracas fija residencia cercana a la casa de Juan Vicente Bolívar, por su condición de esposa de un alto funcionario de la corona, debió codearse con la aristocracia caraqueña; su amistad con doña Concepción la llevó a prestar auxilio con su leche al recién nacido del matrimonio Bolívar Palacios quien años más tarde se convertiría en uno de los mas connotados personajes de la insurgencia independentista de América contra el imperio español.

     Cabe destacar que la señora Miyares se mantuvo fiel a la corona y su esposo fue un militar activo del ejército español en contra de los independentistas. Parte de sus bienes familiares fueron confiscados y, según las referencias documentales ya citadas,  el Libertador interfirió para que estos le fuesen devueltos.

     La primera mujer que amamanto, o en otras palabras  le hizo las entrañas a Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, fue “doña Inés Mancebo Quiroga y Miyares” blanca criolla, nacida en Cuba y realista;  el contexto histórico que le correspondió vivir la convierte en una de las  madres de leche de El Libertador

Fuentes consultadas

     *Documentos del Libertador en http://www.archivodellibertador.gob.ve *BERBESÍ DE SALAZAR, Ligia y  Vázquez de Ferrer Belín; Representaciones del poder en el antiguo régimen. el caso del gobierno provincial en Maracaibo.1799-1810 en Instituto de Estudios Hispanoamericanos ensayos históricos  2º etapa Nº 11 Anuario del Instituto de Estudios Hispanoamericanos. Universidad  Central de Venezuela Caracas  1999 consultado en  http://opsu.sicht.ucv.ve/pdf/ensayo%2011.pdf  *BERBESÍ DE SALAZAR, Ligia; Genealogía de los gobernadores de la Provincia de Maracaibo 1787-1812consultado en: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/23128/1/ligia_berbesi.pdf *[1] FEBVRE, Lucien; Combates por la Historia. Editorial Planeta –De Agostini Buenos Aires 1993. *POLANCO ALCÁNTARA, Tomás; Simón Bolívar: ensayo de una interpretación biográfica a través de sus documentos. Biblioteca Digital Andina consultada en:
http://www.comunidadandina.org/BDA/docs/VE-CA-0007.pdf *RAMOS GUEDEZ, José Marcial; Las Ayas y Nodrizas Africanas y sus descendientes: Aportes  culturales tanto en Venezuela Colonial  como durante el siglo XIX. Ponencia presentada en el III Congreso Internacional de Ciencias Históricas. Barquisimeto, Julio 2009. *RIEU-MILLAN, Mazrie Laure; Americanos en las Cortes de Cádiz Biblioteca Historia de América Edit. Grafipen España 1990. *ROJAS Arístides; Crónicas de Caracas. Editorial CEC. Libros de El Nacional 2005  *TROCONIS DE VERACOCHEA, Ermila; Indias esclavas mantuanas y primeras damasAcademia Nacional de la Historia, Alfadil Editores Caracas 1990.

     *Nelly Guilarte Ugas: Maestra investigadora, historiadora, líder chavista.

Tomada de http://historiarashuellasrostrosyreflexiones.blogspot.com