Joe Biden, oficialmente ganador de las presidenciales USA.

     Para que no haya duda de a quienes nos vamos a referir con este título, empecemos por aclarar el significado de la palabra: Hipócrita es el adjetivo que se le da a quien actúa con hipocresía, sea porque finge o aparenta lo que no siente o lo que no es. Pero un hipócrita también puede ser una persona que tiene sentimientos o actitudes contrarios a los que verdaderamente se experimentan, es una persona disimulada, disfrazada, falsa, engañosa, farsante, doble, farisaica, comediante, impostora, desleal, traidora, es una persona que actúa como lo que en realidad no es, que no es justa y, sobre todo, es alguien que no es de confianza y en quien no se puede confiar.

     Hipócrita es quien finge ser lo que no es, ya sea a través de la religión, la política, las virtudes, las ideas, los sentimientos, etc., etc. En síntesis, un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y su verdadera personalidad… Con todos estos detalles y sinónimos que caracterizan a un hipócrita, creo que nos queda claro el significado de esta palabra, ¿verdad?

     Pues bien, ahora hagámonos esta pregunta: ¿Será que la hipocresía es necesaria para el normal funcionamiento de la sociedad? Por supuesto que no. La hipocresía es el arte de mentir hacia fuera y también hacia dentro. Actualmente, la hipocresía es considerada para algunas personas, dirigentes y fuerzas políticas, como un mal necesario que desempeña una función importante en la sociedad. Pero si esto es aceptado, debemos preguntarnos ¿Hasta qué grado de descomposición ha llegado la sociedad, que considera como algo útil y necesario a la hipocresía?

     Es cierto que vivimos en una sociedad individualista y consumista, que conduce al egoísmo, al egocentrismo, a preocuparse únicamente por la felicidad personal, que no tiene un sentido comunitario y solidario. El consumismo conduce a la tendencia de poseer y tener, es decir, cuanto más tiene el individuo, más necesita tener. El hombre de hoy tiene pobreza espiritual y para colmar ese vacío interior, se llena de cosas materiales. Así nace la codicia en los hombres y, de allí, sentimientos y actitudes malsanas como la hipocresía. Para comenzar a cambiar la sociedad de hoy, debemos empezar por la familia, como núcleo central de la sociedad, es decir educar y formar a nuestros hijos en los valores morales positivos, ya que ellos son el futuro de la humanidad. Únicamente así podremos aproximarnos a una mejor sociedad, en la cual los sentimientos y las actitudes de los ciudadanos rechacen antivalores como la corrupción, la mentira, la deslealtad y la hipocresía, entre otros.

Al meme tomado de https://aristeguinoticias.com/ se le agregó, en fotocomposición, el gesto del embajador de Colombia ante los Estados Unidos.

   Y en estos tiempos en Colombia ¿quiénes han actuado con hipocresía, para que le dediquemos esta nota? Pues, nada más ni nada menos que los dirigentes de una fuerza política que, 5 minutos después de que perdiera su candidato presidencial, se voltearon a felicitar al candidato ganador, y le enviaron un tuit para proponerle una agenda de trabajo conjunta… Este es, sin dudas, ¡un acto de hipocresía! ¿Cómo confiar en unas personas que en 5 minutos cambian su ropaje, su vestimenta, su razón de ser, por otro vestido que no sienten, que no les queda bien, un vestido falso, que se los ponen por sacar ventajas, por puro oportunismo político?

     No hay derecho a la traición y a la hipocresía…

     Por otro lado, ¿por qué los miembros y dirigentes de ese partido en el poder, el mal llamado Centro Democrático, que no es de centro ni es democrático, rompen una tradición positiva de la política exterior colombiana de tener excelentes relaciones con los dos partidos políticos de los Estado Unidos, para, por intereses partidarios, meterse en los asuntos internos de ese país y respaldar a uno de los partidos y a quien había de resultar candidato perdedor? ¿Será que eso no tendrá consecuencias posteriores? ¿Cómo se les ocurre hacer eso? Y, lo peor, a los 5 minutos, abandonan el barco que se hundía y le piden salvavidas al ganador. ¡Qué vergüenza los dirigentes que tiene ese partido, lleno de traidores e hipócritas…!

     Porque quedó claro lo problemáticas que fueron las injerencias a favor de Trump de los políticos del Centro Democrático Juan David Vélez, María Fernanda Cabal y Carlos Felipe Mejía, quienes fungieron como propagandistas de la lucha contra el “castro chavismo” para influir en las elecciones de la Florida, donde los latinos son muy sensibles a ese tipo de propaganda. La situación escaló al punto que dos congresistas demócratas pidieron en una carta el fin de esta injerencia “inédita” bajo la amenaza de que se estaba poniendo en peligro las buenas relaciones bilaterales entre ambos países. Por otro lado, a Francisco Santos, el embajador de Colombia en los Estados Unidos, le recriminaron la hipocresía de su felicitación a Joe Biden, debido a una denuncia del senador Iván Cepeda que mostraría que Pachito habría estado involucrado en la campaña presidencial a favor de Donald Trump.

     Mientras esperamos las consecuencias de esta malsana actitud, preguntémosle a los dirigentes del Centro Democrático: ¿Les gustaría que en las elecciones del 2022, el Partido Demócrata y el Presidente Biden se la jugaran y apoyaran a un candidato presidencial amigo en Colombia? Amanecerá y veremos, como dijo el ciego, pero si esto llegara a ocurrir, ya ustedes no podrán levantar la bandera para pedir respeto por la soberanía y los asuntos internos del país, porque ustedes lo hicieron primero, de manera estúpida y además hipócrita… Esta lección debe servir para que los colombianos conozcamos la naturaleza del Centro Democrático, lobos que siempre aplaudieron las barbaridades de Donald Trump, pero que, al verlo derrotado, lo abandonan y, ante Biden, se echan encima la piel de ovejas