Así como el fuego necesita oxígeno, la cultura del desprecio se sustenta en la polarización y la división. Es fácil expresar desprecio por aquellos con los que no estamos de acuerdo, cuando los vemos como “ellos” o cuando nunca los vemos en absoluto. El desprecio es mucho más difícil de expresar cuando nos vemos los unos a los otros, como seres humanos, como iguales, como “nosotros”

     Una manera de empezar a cambiar es acercándonos al territorio ideológico del contrario. Si eres conservador o uribista, lee artículos de los sectores progresistas, igual si eres progresista, lee y escucha posiciones uribistas o conservadoras.

     Es más, si quieres emplearte mucho más a fondo, tendrás que rehacer tu lista de contactos. Y preguntarte: ¿Voy a lugares donde mis ideas son minoritarias? ¿Escucho puntos de vista diversos? ¿Mantengo amistad con personas que no comparten mi ideario político? Responde con sinceridad y, para este próximo año, proponte ampliar tu círculo social con mayor pluralismo ideológico y no encerrarte en tu mismo circulo

     Porque al escuchar lo que tienen que decir los del otro bando, te ayudará a entender mejor a los demás. Serás una persona más fuerte, y resultará más difícil que te sientas ofendido o inseguro cuando te hagan planteamientos alternativos. Además, tu capacidad de comprensión también mejorará tu capacidad para organizar y defender tus ideas de modo que a los demás les resulten convincentes o, por lo menos, defendibles. Puede que convenzas a alguien. Y si tus argumentos son flojos, serás el primero en enterarte, y prepararte para mejorarlos y reforzarlos.

     Escapar de la burbuja también significa romper con las cadenas de la identidad. En la Colombia de hoy, las personas se suelen identificar, compartir y conversar solo con las personas con quienes se tienen afinidades políticas. Desde luego, esta identificación permite a veces que nos sintamos como parte de un grupo y, por lo tanto, acompañados. Pero lo principal es subrayar lo que nos diferencia. En el fondo, resulta contraproducente, si lo que deseamos es un país unido, que pueda hacer frente a los retos que compartiremos en los próximos años. Reducirnos a las personas con las que compartimos por las identidades, nos distancia y nos impide identificarnos con los demás, que nos parecen extraños y hasta despreciables

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     Estamos llamados a encontrar espacios de consenso donde realmente los haya, a mejorar nuestros propios argumentos y a ganarnos a los indecisos, respondiendo a la hostilidad con magnanimidad, inteligencia, con comprensión, con buen humor y con afecto. No podemos hacerlo mientras nos escondemos en nuestras estrechas trincheras ideológicas, sobre todo los líderes. El desprecio es el problema de nuestra cultura de hoy, y nunca es la solución. Estamos polarizados y no podemos progresar, porque el desprecio nos ha creado una separación profunda entre los colombianos. No seamos parte del problema. Nada de insultos, nada de burlas, nada de irrespetos. No trates nunca a los demás con desprecio, aunque creas que se lo merecen. En primer lugar, tu desprecio hace que sea imposible convencer a los terceros, porque jamás conseguirás convencer a nadie con insultos, con desprecio ni con irrespetos. Segundo, puede que te equivoques al creer que ciertas personas no atienden a razones. Hay numerosos ejemplos de individuos que han forjado relaciones a primera vista inverosímiles, precisamente porque no se trataron con desprecio. Finalmente, el desprecio perjudica siempre a quien desprecia

     Pero ¿Qué pasa cuando es a ti a quien tratan con desprecio? ¿Cuál debe ser tu reacción? La respuesta es que debes verlo, no como una amenaza, sino como una oportunidad. ¿Por qué? Porque la expresión de desprecio del otro hacia ti te brinda la oportunidad de conquistar por lo menos un corazón: el tuyo. Responde con cordialidad y con buen humor. Así tu vida cambiará un poco. Despreciar y ser buena persona son cosas totalmente incompatibles. Para los líderes que realmente desean el bien común, en contraposición a manipular al público en beneficio propio, repudiar el desprecio y abrazar el amor por los demás, significa adoptar un modelo de liderazgo orientador La coerción, la división y la polarización son, en última instancia, contraproducentes, y no deben utilizarse nunca. En su lugar, la meta debe ser esforzarse por infundir a la gente una visión de esperanza, y ser inclusivo respecto a las ideas de los demás, porque no es fácil acabar con la polarización

     A todos mis asiduos y esporádicos lectores yo les pregunto ¿Eres uno de los miles de colombianos que han roto una relación con alguien cercano por culpa de la política? Si te ha ocurrido, como hilo conductor de esta pedagogía para empezar a acabar con la polarización, creo que deberías empezar a conversar y pedirles perdón o disculpa por la forma en que los has tratado. Podrías empezar diciendo: Sé que no estamos de acuerdo en algunas cosas, pero tú eres más importante para mí, que nuestras discrepancias. Siento haber dejado que esas discrepancias destruyesen nuestra relación”.

     Ahora, si la otra persona no acepta la disculpa, de malas, pero aun así ayudará a tu corazón. ¿Te pones nervioso sólo con pensarlo? Relájate, que estamos en el mes de las reflexiones… Necesitamos mejorar nuestras relaciones, así tengamos puntos de vista encontrados, porque se avecina otro debate electoral, en el cual chocarán de nuevo las ideas atrasadas contra las ideas progresistas…Y ahí estaremos, en una de ellas…

     Ojalá la polarización, que no la sana contradicción, empiece por fin a bajar en Colombia… ¡Amanecerá y veremos!