Por Jorge Agudelo Moreno

     Para nadie es un secreto que todas las superintendencias en Colombia son instrumentos utilizados por la presidencia de la República para favorecer y respaldar a sus amigos políticos y para atacar y conspirar contra quienes consideran sus contradictores o enemigos políticos. La Superintendencia de Salud es una de ellas: su director es un militante activo del Centro Democrático, como que fue candidato al Senado por ese partido político.

     Y en ese respaldo a sus amigos políticos, el presidente de la República, utilizando su poder, ha cometido 3 odiosos zarpazos contra Santa Marta y el Magdalena: Primero se tomó por asalto la alcaldía de Santa Marta, en abril del año pasado, con su jefe de la ‘Tramparencia’, el inefable Andrés Rugeles… Tres meses después, en el mes de julio, interviene la ESE Distrital Alejandro Próspero Reverand… Y ahora, en mayo, nuevamente con el mismo Superintendente, interviene el Hospital Julio Méndez Barreneche, dizque para recuperarlo, como dijera el mandadero de Duque el día de la intervención…

Fachada del Hospital Julio Méndez Barreneche en Santa Marta, intervenido por la Superintendencia de Salud.

     Pero uno se pregunta ¿Para qué fue creada la Superintendencia de Salud? La Superintendencia de Salud es el ente gubernamental encargado de vigilar, inspeccionar y controlar los derechos en salud de los usuarios, tanto en el régimen contributivo como en el subsidiado. ¿A eso se dedica en verdad? Por supuesto que no, porque si así fuera, la Superintendencia debería obligar a las EPS del Magdalena a que cumplan y le paguen la deuda que, por 63 mil millones de pesos, tienen con el Hospital Julio Méndez Barreneche…¿Por qué no lo hace, ni lo va a hacer? Porque en las EPS el presidente Duque y el partido político del superintendente tienen a sus amigos políticos… ¡Así de sencillo!

     Por otro lado, la historia de la Superintendencia en el Magdalena tiene una mala referencia: hace 5 años intervino el hospital ‘La candelaria’ de El Banco. Lo recibió con cerca de 5 mil millones de déficit y lo entregó con más de 15 mil millones, con lo cual se corroboró el dicho de que fue peor el remedio que la enfermedad.

     Y ¿qué ha ocurrido con la Intervención de la ESE Alejandro Próspero Reverand en Santa Marta, en casi un año de intervención? ¿Cuáles son las mejoras? ¿Dónde están las obras realizadas o los nuevos equipos e instrumentos adquiridos para mejorar la calidad del servicio? ¿Ha mejorado la prestación del servicio? ¿Han garantizado siquiera la entrega de equipos de bioseguridad a los trabajadores en esta pandemia? ¿Cuántos recursos le ha inyectado la superintendencia a la ESE? Ninguno que se sepa, ¿verdad?

     Entonces, ¿cómo se manifiesta el hecho de que la Superintendencia vigila, inspecciona y controla los derechos de los usuarios? ¡Pura paja! Esa intervención en la ESE solo ha servido para garantizar la burocracia y el manejo de los recursos a los mismos políticos corruptos que la han desangrado históricamente, todo porque la ciudad la maneja Fuerza Ciudadana, una fuerza política progresista y contraria a los intereses de la clase política que respalda al presidente Duque y su partido político, derrotados tres veces y en línea. No se equivoquen colombianos, este es un acto político más del presidente Duque y el uribismo contra las fuerzas del cambio en el Magdalena… Por eso, no cabe si no hacerle una exclamación al jefe de este circo hoy, llamado Colombia, como lo dice el título de este artículo, presidente Duque: ¡respete al Magdalena!

El gobernador del Magdalena Carlos Caicedo durante las recriminaciones que hizo al Superintendente Nacional de Salud Fabio Aristizábal Ángel, cuanto este llegó a Santa Marta para intervenir el hospital Julio Méndez Barreneche.

     Quien no respeta no es serio, un presidente serio actúa con equidad real, no de palabra, un presidente serio actúa con justicia, garantizando la igualdad para todos, no a favor de unos y en contra de otros, un presidente serio cumple lo que promete, y el presidente Duque no le ha cumplido a Santa Marta. En campaña se comprometió, en un acto público en el barrio Pescaíto, a que sería el presidente que resolvería el problema del agua en Santa Marta, pero no solo no lo ha resuelto, sino que cuando el entonces alcalde Rafael Martinez consiguió los recursos de cerca de 900 mil millones de pesos de vigencias futuras, vino y destituyó al alcalde impidiendo con ello que se utilizaran esos recursos para resolver el histórico problema del agua, acto vandálico que los samarios y los colombianos jamás olvidarán por ser un acto típico de la tiranía…

     Está bien presidente Duque que usted no le preste ayuda a los samarios y magdalenenses por obedecerle a los líderes de su partido y a las castas políticas corruptas del Magdalena que, por retaliación, ven como enemigo a los gobiernos alternativos del Distrito y del Magdalena, que son respaldados por más de 500 mil hombres y mujeres que salieron a votar por ellos masivamente. Pero, repito, si no ayuda con nada, por ejemplo, con el tema del agua, tampoco les quite o les arrebate lo que por ley y en  democracia les pertenece y han ganado en derecho legítimo a dirigir… Después de haber dado esos 3 ridículos zarpazos ¿qué más va a hacer ahora? ¿Qué más va a intervenir para entregarle a los corruptos, que perdieron en franca lid en las elecciones? ¿Va a intervenir más hospitales? ¿Va a suspender a Virna Jhonson? ¿Va a suspender a Carlos Caicedo? Dígalo…

     Qué tristeza que así se gobierne en este país, con venganza, con odio, con retaliación, con tiranía, en vez de gobernar con equidad, con justicia, para evitar que los ciudadanos se levanten indignados contra actos políticos como los que el presidente Duque y sus amigotes politiqueros están cometiendo contra el Magdalena…

     Por eso, en momentos como estos nos acordamos de tres frases famosas del Libertador Simón Bolívar: “Llamarse jefe, para no serlo, es el colmo de la miseria”, “La justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostienen la igualdad y la libertad” y “Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”.

     Hoy, lastimosamente, no podemos salir a rebelarnos por respeto a la cuarentena, pero desde el confinamiento sí podemos gritar como lo dice el titular: «Presidente Duque, respete al Magdalena!» Que ojalá así sea…