Textos Guillermo Romero Salamanca

     Ante un auditorio de más de mil asistentes, en su mayoría periodistas y directores de medios de comunicación, fueron dados a conocer este 7 de febrero los ganadores de las once categorías que postularon a los Premios CPB 2020, en una vibrante ceremonia que fue transmitida en vivo por el Canal Capital desde el Teatro Cafam.

     Las categorías galardonadas fueron prensa, radio, televisión, medios virtuales, tesis de pregrado, opinión, caricatura, fotografía, mejor trabajo de corresponsal, mejor trabajo de cámara y mejor libro escrito por un periodista.

     El jurado que tuvo a cargo la delicada y exigente misión de decidir los tres finalistas en cada una de las once modalidades, y el ganador, estuvo integrado por los reconocidos periodistas Juan Gossaín, Juan Esteban Constaín, Fernando Cano, Germán Rey, María Lucía Fernández, Fernando Quijano, Marisol Cano y Sandra Borda.   

     En la gala de los Premios CPB 2020, que contó con la producción de Caracol Televisión, participó como representante del Gobierno Nacional, la ministra de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Silvia Constaín.

     Gloria Vallejo, presidenta del CPB, en una emotiva y realista intervención se refirió a los momentos difíciles que vive el periodismo colombiano no solo por el rigor del desempleo, sino por la persecución de la que es víctima.

     “Los periodistas continúan siendo carne de cañón de las organizaciones ilegales, de los corruptos, que buscan a través de las balas silenciar las investigaciones periodísticas que tanto han aportado a la democracia de nuestro país y a las autoridades para iniciar investigaciones y destapar ollas podridas de la corrupción”, dijo.

Una de las ganadoras, Herlency Isabel Gutiérrez, con Jairo Tarazona, Esperanza Rico, Yolanda Ruiz.

Elevada participación

     Un total de 502 trabajos de 1055 periodistas, provenientes de todas las regiones del país, de medios de referencia y emergentes, en diversos formatos y plataformas, con preponderancia en soportes y lenguajes digitales, lo cual confirma la potente y acelerada inmersión del periodismo colombiano en las actuales tendencias de la comunicación global.

     “Un auge del periodismo colaborativo y de equipos interdisciplinarios, representado en múltiples trabajos en las distintas categorías, lo que revela una acertada y oportuna apropiación de nuevos lenguajes, instrumentos y herramientas tecnológicas, que contribuyen a ampliar los umbrales y las posibilidades del periodismo, en especial, en el trascendental campo de la investigación periodística”, conceptuó el jurado.

     Sobre la abundancia de trabajos ligados a hechos capitales del acontecer nacional, el jurado dijo en su acta que “demuestran cómo el periodismo colombiano no renuncia a su labor esencial de ser intérprete del interés público, con valor, responsabilidad e independencia, lo cual se concreta en una importante tarea de información e investigación en defensa de la libertad y la democracia”.

Mejor trabajo de opinión

     La ganadora fue Ana Cristina Restrepo Jiménez de El Colombiano, por su trabajo “Los muertos de agua”. 

     Valoración del jurado: Ana Cristina Restrepo reivindica y proyecta valores fundamentales del género de opinión como son el estilo y la construcción de una voz propia. Se trata de una columna en el sentido más convencional y canónico, un texto de autor en el que se formula, de manera clara, una opinión.

     Se resalta la calidad literaria y estilística del texto: su factura, la forma en que está escrito. La manera particular y subjetiva de ver las cosas, que es una de las razones por las cuales los lectores acogen o rechazan ejercicios de este tipo, con una larguísima y establecida tradición. La columna tiene más virtudes: la pertinencia, la contundencia, la fuerza de su argumento. Lo cual no deja de ser muy valiente, si se piensa en las dificultades que suele haber en muchas regiones del país para ejercer no solo el periodismo sino también el periodismo de opinión.

Mejor trabajo periodístico de cámara

     Ganadores: Juan Castillo, Damián González, Julián Ortiz, Eduard Moreno, Mario Clavijo, Juan Leyva, Carlos Malagón, Diego Caicedo, Alejandro Velásquez, Robert Márquez, Julio Alfonso, Ricardo Arévalo, Luis Ruiz, Rodrigo Pabón, Carlos Panqueva, Carlos Urcua, John Romero, Erick Velásquez, Hugo Alfonso, Carlos Yara y Víctor Rivera de City Tv, por el cubrimiento de las manifestaciones del 21 de noviembre.

     Valoración del jurado: Un impecable trabajo en equipo del canal Citytv que mantuvo durante horas la transmisión en vivo y en directo del paro nacional que inició el 21 de noviembre de 2019 y que tuvo varias jornadas en la que camarógrafos se enfrentaron a múltiples desafíos y condiciones extremas para llevar a la audiencia la mayor cantidad de ángulos posibles.

     El trabajo marca un hito en la televisión colombiana en cuanto a la transmisión de acontecimientos de esa naturaleza de manera continua. El trabajo de este equipo permitió conocer la magnitud de lo que estaba ocurriendo, aún en medio del riesgo para la integridad de muchos de los camarógrafos y periodistas que hicieron parte de estos especiales en los que se esforzaron, no solo físicamente, sino mentalmente para lograr capturar excelentes imágenes ricas en detalles, con valor informativo y registro inmediato.

Mejor trabajo periodístico en radio

     Ganador: Jairo Ernesto Tarazona de RCN Radio por su trabajo titulado “El bajo Cauca Antioqueño: entre el terror, el miedo e Hidroituango”.

     Valoración del Jurado: El título no le hace honor al reportaje completo y bien logrado de un periodista que se toma el trabajo de investigar a fondo sobre la región, poner contexto histórico y geográfico, dar voz a los territorios afectados por actores armados, la falta de Estado y la poca presencia de las autoridades.

     Saca la radio de la cabina, saca la radio de Bogotá, aprovecha el tono íntimo de este medio para lograr que los personajes hablen por encima de su temor. Nos acerca a los testimonios de líderes sociales, pobladores, cultivadores de coca que intentaron volcar su trabajo a los cultivos lícitos, voceros de indígenas zenúes, representantes de las comunidades afro, madres, profesores y jóvenes de San José de Uré, Montelíbano, Tarazá, Zaragoza, Bagre y Cáceres. Voces múltiples que denuncian el regreso de la violencia. 28 líderes han sido asesinados, 250 están bajo amenaza, y 133 cuentan con medidas blandas. La narración incorpora el impacto de Hidroituango y cómo todo cambió al igual que el río Cauca.

Mejor tesis de pregrado

     Ganadora: Daniela Abisambra Bernal de la Pontificia Universidad Javeriana por su trabajo “La política exterior estadounidense a través de la Twiplomacy de Trump”.

     Valoración del Jurado: La tesis que presenta la estudiante plantea un tema de análisis sobre la comunicación, la política, las relaciones internacionales y la tecnología moderna representada en las redes sociales: en este caso Twitter. El trabajo se destaca por su rigor, la aplicación del método científico, el marco conceptual, la apropiación de referentes bibliográficos, la redacción técnica y la creación y comprobación de una hipótesis, entre otras características.

Deisy Cañón, Daniel Pacheco y Fidel Cano.

     Abisambra logra construir un marco teórico idóneo para el conocimiento de las teorías del discurso, de la política y el perfil del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Tras hacer un análisis cuantitativo y cualitativo de los tuits de Trump en un año, logra demostrar resultados interesantes en cuanto al tono que presenta el presidente en su discurso, los temas más tratados, los países y regiones mencionadas con mayor frecuencia y la incidencia en las relaciones exteriores del país norteamericano.

Mejor trabajo periodístico en medios virtuales

     Ganadores: Paula Delgado, Nelson Sierra, Jonathan Bejarano y Mario Rodríguez de El Espectador por su trabajo “Los daños que deja la Ruta del Sol más allá de Odebrecht”.

     Valoración del Jurado: Los autores logran dar valor a prácticas periodísticas que se han desdibujado frente a las múltiples posibilidades que dan las plataformas digitales y su riesgoso espacio infinito en el que todo cabe. Hay planeación de la historia, cuidado y rigor en la curaduría de los contenidos, definición de perfiles editorial y gráfico, edición juiciosa, jerarquización, contrastación. Los recursos multimedia y la infografía se destacan por su gran valor informativo, por el trabajo de reportería que los sustenta y por su estética.

     Los periodistas muestran cómo más allá de demandas, amenazas, investigaciones y coimas, hoy una inversión millonaria entre Puerto Salgar (Cundinamarca) y Curumaní (César) está deteriorada y cubierta de polvo, y que, si bien todos los colombianos podemos calificarnos como afectados, son 600.000 pobladores de 14 municipios quienes deben lidiar cada día con el fracaso de la Ruta del Sol sector 2.

Mejor trabajo periodístico en caricatura

     Ganador: Julio César González Quiceno “Matador” por su trabajo “Se hizo escuchar” y publicada en El Tiempo.

     Valoración del Jurado: No podría ser de otra manera: el estallido de inconformidad que hemos vivido en los últimos meses, es objeto de contundentes trabajos periodísticos y la caricatura, un medio de expresión por excelencia para la crítica descarnada, ha puesto sus mejores trazos frente a la protesta social.

     El trabajo ganador, sin lugar a duda, capta lo que hay en el trasfondo de las manifestaciones que nos hablan de cuánto queremos ser una sociedad más justa, incluyente, democrática, solidaria y menos desigual; y lo hace mostrando la cara más amable de un hecho contundente, la más creativa y la más crítica y, a su vez, la más esperanzadora.

Mejor trabajo periodístico en fotografía

     Ganador: Mauricio Alvarado Lozada por su foto titulada como “Ante el terror, seguir adelante”, publicada en El Espectador.

     Valoración del Jurado: La fotografía de Mauricio Alvarado capta el impacto de un hecho violento, en el dolor de un ser humano, de una institución y de una sociedad. Logra valorar, seleccionar y condensar un mensaje en una sola fotografía, y lo hace de forma contundente.

     Este trabajo contrasta con series de fotografías que más que fotoreportajes son acumulados de imágenes a los que les falta selección, curaduría, ojo crítico y autocrítica.

Mejor trabajo periodístico en prensa

     Ganadores: Edinson Arley Bolaños y Pablo Gustavo Torrijos por su trabajo “Norte del Cauca: triángulo del narcotráfico”, publicada en El Espectador.

     Valoración del Jurado: El texto en tres entregas del periodista Edison Arley Bolaños y publicado en el periódico El Espectador hace un recorrido por los municipios de Corinto, Suárez y Jamundí para develar cómo diversas formas de ilegalidad se interceptan y fortalecen, cómo las instituciones parecen no poder enfrentar la profunda y creciente situación de inseguridad que ellas generan, cómo ayudan a reproducir esquemas de impunidad, y cómo los ciudadanos comunes y corrientes terminan por padecer los efectos de este cúmulo de problemas.

      Los textos están respaldados por un periodismo investigativo serio y concienzudo, por un conocimiento profundo de las zonas sobre las cuales se reporta y por conversaciones con los protagonistas de las historias. El periodismo de Edison es lo exactamente opuesto al periodismo de escritorio. Es puro periodismo de campo, periodismo dedicado a develar la problemática de regiones seriamente golpeadas por múltiples formas de violencia y en gran parte, desconocidas por el mismo Estado y por la sociedad colombiana. Además, es un periodismo cuidadoso en su presentación, bien escrito y articulado, con una narrativa pensada, reflexionada y sustentada por un acervo de información rigurosamente compilado.

Mejor producción bibliográfica

     Ganadora: Claudia Palacios por su libro “Hembrujas: muchas voces y una lucha en la que faltan hombre” de la editorial Peguin Random House.

     Valoración del Jurado: Un trabajo de entrevistas admirable, titánico no solo por la monumental cantidad de diálogos con infinidad de mujeres (más de cien, entre personalidades reconocidas y voceras populares), sino por la variedad y la profundidad de las preguntas que les plantea la reportera. Merece un reconocimiento especial la investigación preliminar a cada diálogo, desde la belleza o la sexualidad hasta las creencias religiosas, camino ideal para llegar a la verdad sobre el machismo y la lucha que libran las mujeres colombianas en busca de la esquiva igualdad de géneros.

Gloria Vallejo, Fernando Barrero y Silvia Constaín, ministra de Comunicaciones y Tecnología.

     La obra de una autora que, por su talento narrativo y su rigor profesional, honra al periodismo colombiano.

Mejor trabajo periodístico de corresponsal

     Ganadora: Herlency Isabel Gutiérrez de RCN Radio por su “Reportería en Ecuador durante las protestas indígenas”.

     Valoración del Jurado: Un trabajo de reportería con muchos ángulos de la noticia. Contexto, protagonistas y descripción narrativa de los hechos.

     La periodista llevó al oyente al lugar de la historia a través del sonido ambiente, los testimonios y la pertinencia de los comentarios. Supo contar sin exageraciones y con valentía. Estuvo durante los sucesos, en el lugar en donde ocurrían y mantuvo el interés en lo que estaba pasando por su desenlace.

     Un lenguaje claro y sencillo, pero con datos que aportaban a los hechos que estaban en pleno desarrollo.

Mejor trabajo periodístico en televisión

     Ganadores: Daniel Pacheco, Angélica Latorre, Juan Sebastián Correa y Richard Arroyabe por el trabajo: “Deforestación en la Amazonia: Estado deforestador” publicado en Zona Franca de Red+.

     Valoración del Jurado: Con un trabajo riguroso de investigación, el programa vuelve su mirada sobre el Guaviare para explorar la tremenda situación de deforestación de la zona y con ella el contexto social, político y cultural que vive la región.

     A través de un excelente trabajo de campo, un manejo visual depurado, una gran pluralidad de voces y un cuidadoso montaje, el programa logra mostrar a los televidentes una realidad que debe atenderse de inmediato.

Premio al mérito periodístico

     El Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) exaltó con el Premio al Mérito Periodístico Guillermo Cano Isaza al reportero, redactor, editor, productor, director de medios y catedrático Fernando Barrero Chaves.

     Corrían los meses de 1998 y el buen ex decano de la Universidad de La Sabana, Alfredo Ortega Jiménez, me invitó a formar parte de un grupo de profesores para la facultad de Comunicación Social de la Universidad Sergio Arboleda.

     “Te voy a dar un grupo muy especial –me dijo con su acento casi militar—y espero que aprendan de ti la experiencia de crear, de saber qué es el Periodismo. Se trata de los muchachos de la primera promoción de comunicadores periodistas de la Facultad”.

     La verdad es que a esos muchachos les habían dado brochazos de todo, con un centímetro de profundidad. El título de la materia asignada fue “Análisis de la noticia”. Yo comenté: “Más carreta para estos futuros comunicadores”. Cuando llegué a la primera clase, un joven de apellido Hernández, comentó: “¿Esta es otra materia de relleno?” Yo, sinceramente, le respondí: “Si, pero vamos a hacer algo distinto”.

    —Aquí cada uno de ustedes saldrá con un rumbo definido —les expliqué.

     Les escuché sus preocupaciones, me hablaron de sus sueños, de sus ambiciones y de sus anhelos periodísticos. Con ellos se organizaron unos Premios de Periodismo, se les enseñó como hacer boletines de prensa, cómo gestionar una empresa. A Juan Pablo Bieri le dije que debía mejorar la ortografía. Hoy es un joven muy avanzado y así, uno a uno.

     En la primera fila estaba ella. Se identificó como la “Nana Sanabria” y por su movimiento de manos, sus expresiones, su brillo en sus ojos, sus comentarios descubrí que era un ser muy inteligente, capaz, con alta dosis de creatividad y con un futuro promisorio en la actuación.

     No hubo profesor que no calcara. Les copiaba sus modales, sus gestos, pero lo inaudito: le imitaba la voz a la perfección.  No era una cuenta chistes, ni una burletera. Era una humorista.

     Un día le dije: “Pase al frente y haga un show a todos sus compañeros de clase”. Soltó una carcajada y los emuló, uno a uno. Sus condiscípulos no podían de la risa al versen reflejados por esa espontánea forma de remedo que les hacía, con todo lujo de detalles. La aplaudieron a rabiar. Una pidió permiso para ir al baño porque no podía contener la emoción y otras cosas.

     Tal vez fue el día más feliz de estos pichones de periodismo en las aulas del tercero piso del edificio de la 74, arribita de la quince en Bogotá, de la afamada Universidad Sergio Arboleda.

     —Usted es un genio —le comenté— y le voy a poner cinco sobre cinco por esta dinámica. Además, ya descubrió su trabajo para el futuro.

     —¿Cuál, teacher?

     —Humorista.

     Y soltó una estruendosa carcajada que hizo que los ventanales se estremecieran. “Usted -le continué manifestando delante de los otros muchachos- tiene grandes capacidades histriónicas, pero, además, posee un don: es creativa, no se ciñe a un libreto, sabe interpretar, hace parodia, improvisa, maneja las expresiones de su cuerpo, domina al público, es natural y sabe sacar una sonrisa de un público exigente”.

     —Usted —le agregué—, hace natural lo que comentó alguna vez Charles Chaplin: “Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido”.

     La Nana se puso seria. Era la primera vez que la veía sin una sonrisa. Se quedó mirándome y manifestó taciturna: “¿usted me está mamando gallo, cierto?”.

     —No señora, se lo digo con profundo respeto y admiración. Es más —continué—: mañana la espera Guillermo Díaz Salamanca para que ingrese a la nómina de La Luciérnaga. Ya le hablé de usted y se puso contento.

     La Nana quedó mustia. Se empalideció, pero todo el salón aplaudió aquella noticia. Tendrían a su primera compañera trabajando en los medios radiales.

     La Nana, muy obediente, acudió a la cita con el mejor imitador que tiene Colombia. Guillermo Díaz Salamanca quedó sorprendido al escucharla y esa misma tarde tuvo sus primeros papeles.

     Yo estaba feliz. Había descubierto y lanzado a la mejor humorista del país. Estuvo allí varios meses. La escuchaba de vez en cuando y, de un momento a otro, desapareció del radar de los medios.

     En el 2019 la encontré en Facebook. No lo podía creer. Estaba de relacionista y de jefe de comunicaciones de una Agencia de Medios. Gran alegría. Contó sus nuevas experiencias. Y le pregunté de golpe: ¿Y el humor?

     Dudó en responderme hasta que, sencillamente, dijo: “Lo tengo abandonado”.

     —No puede ser. No se puede renunciar a lo que verdaderamente es su esencia. Por favor piénsalo de nuevo.

     Ahora la Nana Sanabria reaparece. Ya armó su primer Stand Comedy. Ya fue a Caracol Televisión. Ya está en medio de las risas, creando, pensando, gestionando mil formas para sacarle sonrisas a un pueblo con tantas preocupaciones.

     Es la mejor noticia del 2020 para el humor colombiano.

     En enero la ocupación de espacios de coworking creció exponencialmente y las Multinacionales aseguran que están migrando a este modelo para aumentar la calidad de vida de sus colaboradores, estimular la innovación, favorecer la incubación de nuevos negocios y hacer prototipos en espacios multiculturales

     Optimizar el presupuesto entre 10 y 30% es la principal razón de las pymes y multinacionales para cambiar de oficina tradicional al modelo de oficinas compartidas.

     “Año nuevo. Vida nueva. Más alegre la vida será” Así dice la canción y según las cifras de ocupación de enero, así está pasando en Colombia con la industria de las oficinas compartidas a las que durante el primer mes del año llegaron más profesionales por 10 razones que explica Luisa Fernanda González, Gerente Comercial de Office To Go y reconocida experta en coworking.

Luisa Fernanda González

10 ventajas del coworking para empresas de todos los tamaños e industrias

  1. Favorece el crecimiento de la compañía porque acelera la generación de negocios entre los coworkers por el impulso que se crea entre la comunidad.
  2. Aumenta las utilidades al tener una sola factura que agrupa arriendo, administración, servicios públicos, cafetería, secretaria, servicio de mensajería, aseo, seguridad física a través del circuito cerrado de cámaras y la compañía de seguridad privada.
  3. Ahorro del 100% en el costo económico y de tiempo dedicado a la adecuación inicial en mobiliario, iluminación y medidas ergonómicas que implica abrir oficina, además, elimina los gastos anuales de depreciación de los activos
  4. Aumenta la credibilidad de la empresa al usar una dirección comercial de un reconocido Centro empresarial, y resuelve para siempre el problema de seguridad y privacidad por usar la dirección de la casa o apartamento.
  5. Evita la pérdida de tiempo del personal operativo resolviendo temas tecnológicos como “se fue el internet” o físicos como pintar, ajustar puertas, persianas, goteras”.
  6. Todo el modelo es flexible y no hay cláusulas ocultas, de manera que todo es ajustable mes a mes. Puede pasar de menos a más espacio, de menos a más horas porque el pago es por puestos de trabajo, así que si el negocio crece o decrece es ajustable.
  7. Jamás tendrá que reservar el valor de 2 y hasta 3 meses de arriendo como garantía. Ni pelear con el arrendatario por temas de documentos y soportes.
  8. Acceso 24/7 a la oficina y posibilidad de uso de modernas salas de juntas y salones de eventos con precios preferenciales por ser parte de la comunidad
  9. Evita el estancamiento y quedarse desactualizado al centrarse en la burbuja de su sector porque promueven la capacitación constante en temas empresariales en un mundo que cambia a ritmo acelerado.
  10. Hay oficinas compartidas para diversos perfiles y estilos de trabajo desde dotadas de juguetes para profesionales con hijos pequeños hasta equipadas con alta tecnología para los creativos que requieren alto soporte tecnológico.