La litografía que obsequió la
Gobernación del Atlántico al
Museo Bolivariano de Soledad

     El pasado 4 de octubre, el crítico de arte Álvaro Suescún —barranquillero—, a raíz de mi artículo ‘Asociaciones Culturales para delinquir’, publicado en www.elmuellecaribe.co, me envió el siguiente mensaje por WhatsApp: “Hola Fer. Manda versión con el índice abierto. Aquí no se puede hacer nada. Un abrazo, bro”.

     Le envié el link, y después de leerlo me respondió, por la vía anterior: “Que bien, viejo Fer”. «Gracias. Saludos, viejo Álvaro», le respondí.

     Transcurridos dos días recibí una llamada de Álvaro. Se mostraba inquieto porque el artista Gabriel Atencio, autor de la obra ‘7 de noviembre de 1830’, se había comunicado con él, a través de un mensaje de voz, manifestándole su preocupación por la suerte que corría el cuadro comprado por la Gobernación del Atlántico y, supuestamente, donado al Museo Bolivariano de Soledad, y me solicitó que comprobara si era verdad.  La preocupación del pintor fue producto de la llamada que le hiciera un amigo suyo comentándole que la obra estaba colgada en uno de los pasillos del museo sin protección alguna, a la intemperie, afectada por excrementos de murciélagos. De remate, esa persona también le comunicó que no era la obra original sino una impresión litográfica.  Con semejante noticia, la preocupación del maestro Atencio tenía y tiene lógica porque, hasta el momento de escribir esta historia, no había podido comunicarme con José Luís Durán, un amigo que trabaja en la Secretaría de Cultura Departamental, para que me confirmara si el original aún reposa en esa oficina, pues el autor me envió una foto del cuadro colgado en la mencionada dependencia.

En las imágenes de arriba —fotos de Gabriel Atencio— el cuadro original del maestro, colgado en la oficina de la secretaria de Cultura Departamental. Abajo —foto de Fernando Castañeda García—, la impresión litográfica que la Gobernación del Atlántico obsequió al Museo Bolivariano de Soledad. En esta, puede apreciarse el estado de la misma y las manchas de excrementos de murciélagos, como muestra de la desidia administrativa

     Álvaro Suescún, antes de terminar nuestra charla telefónica, me dice que si lo autorizo para darle mi número al artista samario con el propósito que éste me ilustrara mejor sobre la situación: “Fresco, no hay problema viejo Álvaro”, le dije.  

La historia de un revelado sobre lienzo

     Atendiendo la solicitud de Álvaro Suescún, al día siguiente visité el Museo Bolivariano de Soledad y comprobé que, efectivamente, el cuadro allí colgado está expuesto a los excrementos de murciélagos. Hice lo correspondiente en este caso como fue pasar la mano por la superficie de la tela y noté la falta de texturas producidas por el empaste de los brochazos. Le tomé un par de fotos y se las envié a Álvaro Suescún, diciéndole que me parecía una impresión de revelado sobre lona, con el atenuante de lo expuesto: que estaba a expensas del sol, la lluvia, el hongo y el comején, el cual se está dando ¡un banquete de cuatro mil doscientos millones de pesos!, solo por la ineptitud de un secretario de cultura que no da muestras de interés por el estado en que se encuentra ese museo. Digo esto, porque tengo entendido que él debería preocuparse ya que las oficinas de la secretaría de cultura funcionan en ese mismo lugar.

     El maestro Gabriel Atencio es un artista samario, no nos conocemos personalmente, pero hemos iniciado el preludio de una futura conversación acompañados de una taza de café y, por qué no decirlo, de una amistad. Una mañana recibí su primera llamada, ese día conversamos sobre su obra y me explicó con detalles cómo reconocer el original. Aquella llamada obedeció al reenvío que le hiciera Álvaro de las fotos que le hice llegar vía WhatsApp. Cuando se identificó y después del saludo protocolario, le pregunté si era tan meticuloso cuando pinta, hasta el extremo de no manchar los bordes del cuadro. Sin ocultar su preocupación por lo que acababa de escuchar me explicó detalles relacionados con su obra para ver si me era posible volver nuevamente al museo y comprobar si las dimensiones del cuadro en mención corresponden con las del original, y si en la parte posterior del lienzo se apreciaba una costura porque le tocó añadir un pedazo para obtener las dimensiones necesarias de acuerdo con el boceto inicial que llevó a escala.

     Volví al museo, tomé nuevamente fotos, descolgué el cuadro y pude comprobar que no es un cuadro pintado al óleo sino una simple reproducción revelada sobre lienzo, y el detalle de la costura no existe, además que las dimensiones no corresponden a 2 X 3 metros. Realizada mi labor le envié las fotos y lo llamé de inmediato para comunicarle que el cuadro no era el original sino un fraude. Fue entonces cuando apareció la duda y se pensó en un posible cambiazo. Sin embargo, no se puede asegurar nada al respecto hasta que el maestro Atencio visite las oficinas de la secretaría de Cultura Departamental y compruebe, por sí mismo, lo uno o lo otro. Visita que, esperamos, realice pronto para despejar dudas.

¿Quién administrará el Museo Bolivariano?

Revés del cuadro que, vista la parte superior, no muestra costura alguna como la que tiene el original. Nótese la telaraña, lo que indica el abandono total en que se encuentra el museo… (Foto de Fernando Castañeda)

     Frente a la deplorable imagen de un inmueble que pertenece al patrimonio cultural y la historia del municipio, elevado, mediante Acuerdo, a la categoría de Museo Bolivariano, pareciera que asistimos al sepelio silencioso y paulatino de otro pedazo de la memoria histórica de Soledad, que están dejando a merced del comején por la desidia y el abandono de una administración que no da la menor muestra de interés por su conservación y funcionamiento. Y de ello se desprende el caos que se vive en la administración cultural del Pacto Social, porque no se puede concebir tanto abandono e indiferencia con un Monumento Nacional, que debería servir para realizar actividades que no afecten su estructura, de acuerdo con las recomendaciones del fallecido arquitecto y profesor de la Universidad del Atlántico José María Fernández, quien estuvo al frente de la restauración de esta casa colonial y advirtió no realizar actividades que impliquen la utilización de sonidos a altos decibeles, haciendo énfasis sobre la percusión musical que debilitan sus columnas, pero aquí hacen lo contrario, primero fue un baile de carnaval, allá por la administración de José Zapata, siendo directora del desaparecido Instituto Municipal de Cultura la profesora Doris Rodríguez, y en la actual administración   llegaron al extremo de realizar un encuentro de ‘picós’, convirtiendo el patio en una especie de verbena, con la anuencia del ilustre y flamante secretario de cultura Domingo Amarís, que no tiene la menor idea de dónde está ubicado administrativa ni conceptualmente, y sin el menor recato de ética profesional ,causándole un gran daño a la cultura de este municipio.

     Es tal la ausencia de la administración cultural de Soledad que hasta Sistema de Museos de Colombia, SIMCO, una página virtual del ministerio de Cultura, creyó el cuento de que el Museo Bolivariano tenía un director, cuando no se ha creado el cargo —como, semanas atrás, lo denunciamos aquí—. Sin embargo, no se conoce de un proyecto que el alcalde haya bajado al Concejo para la creación del cargo de director del museo, porque, hasta donde tengo conocimiento, hay un tema en discusión: ¿Quién lo administrará? Algunos plantean que debe ser el municipio, otros proponen la creación de una empresa mixta entre municipio y empresa privada, y están los que piensan que debería ser la gobernación del Atlántico.

El comején se da un exquisito y multimil-millonario banquete en la sede del Museo Bolivariano de Soledad-Casa Bolívar.

     En esta discusión se dilata el tiempo, el comején sigue haciendo de las suyas, uno no sabe si la profesora Gloria González fue nombrada por el alcalde para que administre el museo o si es la coordinadora del mismo, debido al desbarajuste administrativo a que ha llegado la secretaría de Cultura, porque personas ajenas a  la administración municipal hacen lo que se les viene en gana y se creen los directores del museo y pasan por encima de la insignificante figura de un inepto  secretario de cultura que demuestra el miedo que les tiene.

¿Qué clase de Museo se visiona para Soledad?   

     No nos hemos detenido a pensar qué clase de museo queremos para Soledad. A los soledeños no nos preguntaron al respecto, todo se hizo sin escuchar a la población y fueron pocas las voces que se pronunciaron.  Cuando conocí el Acuerdo Municipal 00015 de diciembre 29 de 2004, mediante el cual fue creado el Museo Bolivariano de Soledad-Casa Bolívar, comenté en un programa radial que se debió convocar a un diálogo con los artistas plásticos de Soledad para tener en cuenta su opinión, fundamentado en la necesidad de convertirlo en un Museo de Arte, teniendo en cuenta la falta de espacios para la expresión artística en nuestro municipio, además, qué se le va a mostrar al público que asista a él con la esperanza de encontrar objetos pertenecientes a El Libertador Simón Bolívar o de la época, si el municipio carece de ellos.

     Diferente sería crear un museo de característica mixta que se interese en presentar al público exposiciones para que pueda apreciar el trabajo creativo de artistas plásticos, locales, regionales, nacionales y extranjeros, y aprovechar ese público para hablar sobre Bolívar, las gestas por la independencia americana y el papel que jugó, Soledad en ella… Conversatorios, recitales y demás actividades afines que no pongan en riego la estructura del edificio y sin llenar sus espacios con copias litográficas —obsequio de una Gobernación, ¡no hay derecho!— como la del cuadro que motivó este artículo, para no convertirlo en un remedo de museo.