Autores de dos joyas: Dorlan Pabón y Edwuin Cetré. El de la ventaja inicial… El del empate… El de Cetré’s, resultó el mejor, excepcional… ¡De antología!

C-3: ¡Cipotempate! Y
Viera, de nuevo el ángel
Edwuin Cetré’s (C-3)ha respondido como 9, aunque ante Nacional no jugó en esa posición a pesar de ser alineado como tal en el papel.

     ¡Bravo, Junior!… ¡Aleluya, Edwuin!… Eureka, Mario Sebastián!… ¡Sigan así, tiburones!

     Muy pocos creían que Junior no regresaría goleado a Barranquilla. Pensamiento forjado sobre la base de la lógica: abriría cuadrangular como visitante ante el líder goleador del todos contra todos de la Liga Bet Play y con una delantera que —a excepción de Carmelo Valencia— no hace goles.

     Y después deL golazo a los 23 minutos de Dorlan Pabón —quien está planeando sobre la pista de la Selección Colombia que se juega su ruta a Catar—, el pensamiento derrotista de un amplio sector de la hinchada se acrecentó. Y lo que se veía en la cancha, daba para recrear goleada, en especial con un Jarlan Barrera ávido de meterle goles a su antiguo equipo. Y a fe que lo intentó en un puñado de disparos, tres de los cuales encontraron en el arquero Mario Sebastián Viera a una muralla. Una vez más, el uruguayo se convirtió en ángel de la guarda del Junior de Barranquilla.

Carmelo Valencia salta de dicha y felicita al autor del empate ante Nacional. Reemplazaría a Cetré, quien saldría lastimado.

   Y se esperaba goleada ante la persistencia en errores de la defensa juniorista. Que el golazo de Pabón vino por un feo rechazo de Danny Rosero para dejársela servida al volante ofensivo de Nacional que pateó al arco un balón que tocó la punta del botín de Marlon Piedrahita para que se elevara en una parábola con efecto imposible de ser alcanzada, mucho menos controlada, por las manazas de Viera, a pesar de su intentona.

Viera, de nuevo el ángel salvador.

     Nacional se hizo dueño absoluto del encuentro, mientras Junior, que en sus tres últimos partidos, ante la inefectividad de su delantera —con molestias físicas de Carmelo Valencia— ha alineado a Edwuin Cetré como nueve, no encontraba la manera de igualar el marcador, mientras Nacional tenía la posesión de la pelota. Es más: Junior parecía jugar sin delanteros, porque Cetré no respondía a la posición que se le había encomendado en el papel.

     No hay duda: los tiros de Junior al arco contrario y la búsqueda de goles no son de su delantera como sí, por momentos, de su medio campo y su defensa. Y en una de esas, ante Nacional, fue Homer Martínez quien puso en aprietos al portero Aldair Quintana, quien tuvo que esforzarse para detener un disparo de media distancia del zaguero juniorista.

     Al finalizar la primera etapa, la mínima diferencia era vigente para los antioqueños, pero gracias a Viera, porque los altibajos futbolísticos de Junior no permitían creer que no llevara más goles en contra.

     Para el complemento, Junior lograría otra actitud. O por lo menos, la asumió con ese golazo de Cetré, que ahora despunta como el goleador tiburón: tres goles en tres partidos seguidos. El de este sábado, para enmarcar, quizás el gol del cuadrangular si no de toda la ruta la final de la Liga Bet Play: un zapatazo de derecha con el alma desde la media distancia y al ángulo superior derecho para dejar sin chance a Quintana e igualar el marcador.

Jarlan Barrera, una pesadilla para la zaga juniorista. Pero Viera le ganó el duelo.

     Tras ese cipote empate, las cosas cambiaron en la cancha. Junior se tomó confianza y se dibujó en el campo como equipo de jerarquía. Le jugó de tú a tú a Nacional en su fortín e hizo suyo el segundo tiempo, tanto que la posesión de pelota se dividió en 51 para el local y 49 para el visitante.

     Con el Junior que jugó ese segundo tiempo en Medellín, se removieron los afectos, las alegrías, las buenas emociones de la hinchada y se reavivaron las esperanzas de que, comenzando con Cali, este miércoles en el Metropolitano, el onceno barranquillero comience a allanar terreno en búsqueda de la décima.

     Amanecerá y veremos. Y nos preguntamos: ¿Después de majestuoso gol de C-3, será que Junior mejora?

     El Impertinente quiere que sí.

     Para los entendidos, el del sábado en Medellín fue “un partidazo”, repleto de emociones, ritmo y con dos joyas que enmarcaron la noche antioqueña: el gol de Dorlan Pabón y el empate de Edwuin Cetré. “Nacional fue más en el primer tiempo, buscó y encontró su premio. Junior con el gol de camerino en el complemento equiparó acciones y en el segundo opuso más resistencia”, dice as.

     ¡Bravo, Junior!… ¡Aleluya, Edwuin!… Eureka, Mario Sebastián!… ¡Sigan así, tiburones! Siempre se puede cambiar.