Seamos im-per-ti-nen-tes

con la salud

Nota del director, en modo respuesta.

     Asimilando y poniendo en práctica la iniciativa del director de El Muelle Caribe esta semana, en el sentido de utilizar la impertinencia para la salud, es necesario definir que la persona impertinente es aquella que molesta con sus exigencias y su exceso de susceptibilidad, que se comporta con insolencia y con descaro, de manera irrespetuosa y que es inoportuna e indiscreta

     Yo me pregunto, José Orellano, ¿será que, en este tema de la salud con el que llevamos varios años de insistir, de hacer sugerencias y propuestas sin que la gente avance en sus decisiones, deberíamos volvernos impertinentes? ¿Será que, en vez de la persuasión, debemos ahora ser irrespetuosos, utilizar un lenguaje más agresivo, molestoso, ser insolentes y descarados? Porque, la verdad, es que desde hace tiempo está claro que el ejercicio físico es un factor protector y retardador de enfermedades no transmisibles. Por tal motivo, siempre que un médico quiera darle consejos para mejorar su salud, va a incluir la práctica de actividad física; la misma que en el contexto de la pandemia y en el inicio de un año nuevo aparece como un propósito de muchos, al igual que la promesa de dejar la comida chatarra y comer de manera saludable, pero uno nota que no se avanza.

Si usted es mayor de edad, intente hacer 45 minutos diarios de ejercicio físico intenso o 300 semanales. Su cuerpo y su salud se lo agradecerán. Imagen tomada de istock.

     Cuántas veces no hemos repetido que, según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la actividad física es buena para el corazón, el cuerpo y la mente, por lo que cualquier grado de actividad física es mejor que ninguno, y cuanto más, mejor. Entre otras razones, porque el fortalecimiento muscular beneficia a todas las personas, mientras que demasiado sedentarismo puede ser malsano… Estamos cansados de repetir esto hasta la saciedad, al igual que señalar quela inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades no transmisibles. Y que las personas con un nivel insuficiente de actividad física tienen un riesgo de muerte entre un 20 y un 30 por ciento mayor en comparación con las personas que alcanzan un nivel suficiente de ejercitación, como lo viene señalando la OMS

     También hemos manifestado que los modos de vida soncada vez más sedentarios por el uso del transporte motorizado y la utilización cada vez mayor de pantallas para trabajo, educación y recreación. Y últimamente, que La pandemia ha hecho lo suyo llevando al confinamiento a millones de personas, sin posibilidad de ejercitarse al aire libre. Por otro lado, también venimos diciendo que los datos demuestran que un mayor grado de sedentarismo está asociado con el aumento de la adiposidad —aumento de peso— y deficiencia en la salud cardiometabólica, aptitud física y conductas comportamentales y sociales en niños y adolescentes, y que en los adultos está asociado con menor duración del sueño, mayor mortalidad por causas como enfermedades cardiovasculares y cáncer, así como mayor incidencia de estos males y de presión alta y diabetes de tipo 2. Ya me duelen los dedos de tanto escribir y machacar con sugerencias y datos sobre lo mismo y… ¡nada que la gente cambia…!

     Hemos dicho también que lograr un buen nivel de actividad les ayudará a 1.- desarrollar un aparato locomotor sano: huesos, músculos y articulaciones; 2.- desarrollar un sistema cardiovascular saludable: corazón y pulmones; 3.- aprender a controlar el sistema neuromuscular: coordinación y control de los movimientos; 4.- mantener un peso corporal adecuado.

     Eso, sin contar los efectos psicológicos beneficiosos, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión. Al igual que hemos dado otras recomendaciones como moverse en casa a lo largo del día, sonreír, realizar pausas activas cuando se lleva más de dos horas sentado, ya sea por trabajo, estudio o aprovechando el ocio con el celular o el televisor; conectar su cuerpo con la respiración, bailar, estirar y respirar; cuidar su postura, moverse má,; involucrar a su familia en las tareas domésticas, pensando que estas son una oportunidad para moverse; empezar poco a poco, hidratarse y siempre consultar a un profesional de la salud certificado.

     Todo esto hemos dicho y más…Y la gente lee y dice “sí”, que “bueno”, pero no actúan, señor José Orellano… ¿Tocará volvernos impertinentes en el tema de la salud?

     Escucho opiniones, para ver si ese cambio produce unos nuevos, buenos, excelentes resultados por la salud de nuestros ciudadanos y del mundo

Respuesta del director:

     La impertinencia, mi apreciado Jorge, no tiene porqué llevar al irrespeto ni al uso de un lenguaje agresivo o molestoso… Tampoco implica descaro, aunque de pronto sí conlleve matices de corte insolente, todo depende del prisma con qué se le mire… Reproduzco como he decidido hacerlo al lado de los videos que he comenzado a publicar en El Muelle Caribe —sección ‘El impertinente’—, las acepciones, en literalidad, que el Diccionario de la lengua española (tercer centenario) tiene definidas para la locución IMPERTINENCIA (Ver gráfico).

     En lo concerniente a tu loable papel de muchos años en pro del bienestar de tus congéneres, te preciso que, Entre Mar y Sierra, y más allá, tienes todo el derecho y la plena libertad de volverte impertinente —¡claro!, sin irrespetos ni lenguaje agresivo, eso sí: ¡con energía!— en aras de lograr lo que siempre has deseado: que la gente cuide, a consciencia, de su propia salud.

     Reconozco, Jorge, que, gracias a tus artículos al respecto, he salido, ‘a mis añales acumulados’, a cuidarme y he tomado las medias madrugada de insomnio como el momento ideal para los ejercicios físicos septuagenarios, agregándole una larga conexión diaria con Dios. Y también, tus puntos de vista me han servido —especialmente en medio de la pandemia— para aplicar balance saludable a la comelona.

     No tendrás de otra, amigo, que volverte cansón, que es la acepción coloquial para definir a aquel im-per-ti-nen-te que se pasa de la raya, ese que se sobrepasa, aunque sin ser irrespetuoso, sin lenguaje agresivo o molestoso. Solo fastidioso.

     Te aprecio, full.

     Abrazo,

     José Orellano