Chicas, venimos bien, pero…
de golpe, aún pasan cosas

     En referencia a la significativa devaluación —la primera de varias durante el último lustro— que sufrió el peso argentino frente al dólar y otros elementos causales de la crisis económica que en la actualidad sobrelleva el país, en junio de 2018 el entonces presidente argentino Mauricio Macri dijo, en medio de una entrevista, su emblemática frase: “Veníamos bien, pero de golpe pasaron cosas”.

La frase emblemática de Mauricio Macri, expresidente de Argentina.

     Esta cita se volvió parte de la cultura POP del país sudamericano y, personalmente, es uno de mis dichos favoritos, porque se puede aplicar para casi cualquier ámbito de la vida. En este caso particular, siento que aplica para la manera cómo estamos manejando el nuevo feminismo.

     Gracias a todas las voces que, a pesar de padecer años siendo ignoradas, han seguido levantándose, en la actualidad tenemos discusiones serias sobre la necesidad de sueldos igualitarios basados en la carga y desempeño laboral y no en el género; sobre la importancia del consentimiento claro en cualquier interacción y relación romántica y/o sexual; sobre la libertad de elección para llevar a término o no un embarazo —en Argentina, felizmente, el aborto ya es legal—; sobre el acoso indiscriminado e incluso el abuso que hemos soportado todas las mujeres y que solíamos normalizar, pero que hoy sabemos que son un delito.

¿En pleno año 2021 las mujeres aún emiten juicios desdeñosos sobre el físico de otra? Parece que sí…

     Me alegra profundamente sentir que el feminismo y la sororidad están de moda y que, sobre todo, comenzamos a verlos como regla. Sin embargo, hace pocas semanas, en una conversación relajada con una amiga cercana, un peyorativo comentario suyo sobre otra amiga en común me llevó a preguntarme si realmente el movimiento ha calado en la psiquis de todos y todas. ¿En pleno año 2021 las mujeres aún nos miramos por encima del hombro y emitimos juicios desdeñosos sobre el físico de otra?

     Tristemente, mi amiga me mostró que todavía no nos apreciamos lo suficiente entre nosotras y, creería, que principalmente no nos apreciamos lo suficiente a nosotras mismas. Muchas de las adultas de mi generación —chicas de ventipocos y mujeres de treintamuchos— crecimos con paradigmas de belleza y éxito que no hemos podido superar del todo. Un ejemplo: yo misma debo confesar que he perdido la cuenta de las veces que intenté hacer dieta no por salud, sino por la necesidad de encajar en una autoimagen no-poco-distorsionada de cómo debo verme.

     Considero que es el momento perfecto para ser introspectivas e identificar cuáles son los viejos malos hábitos que seguimos teniendo y que necesitamos dejar atrás. No va a ser un proceso fácil, pero tampoco lo ha sido hasta ahora. Se han dado pasos gigantescos en términos de igualdad de género, pero aún falta mucho para cumplir el objetivo y no debemos dormirnos en los laureles.

     En palabras del locutor argentino Lalo Mir en su video viral sobre femicidios —un tema también de vital importancia actual y una de las peores consecuencias del machismo—, nos “invito a formar parte de esta avanzada que solo lucha por un poco más de amor y de humanidad”.

     Sí, amiga, “Veníamos bien, pero de golpe pasaron cosas”…