Lloran las letras, se les
ausenta un fiel ordenador
Otro amigo que se va… Adiós, Amaury

Textos tomados de Facebook

     A principios de la década de los años 90, Amaury Díaz Romero y yo coincidimos en el Diario La Libertad. Su inclinación era la parte cultural y social. En mi caso era el manejo de la página política. Quedé como editor temporal ante la partida de Fernando Prada. Éramos cuatro personas autorizadas para escribir los editoriales. Uno de ellos era Amaury. A veces no coincidíamos porque él pertenecía a una vertiente política con la cual estaba muy identificado. Al final se consensuaba, en virtud de tener las otras visiones allí.

     Él nacido cerca de las orillas del río Sinú, yo en las orillas del río Magdalena. En donde si hubo pleno consenso fue en la utilización de los apellidos. Un día llegue a expresarle un gracejo costeño. “Tienes mis apellidos prestados”. La respuesta era inmediata. “Pero yo le he puesto brillo a los apellidos”. Eran los juegos, casi infantiles de ambos.

     Amaury brilló solo. Ganó muchos premios en el extranjero. ‘Plexus’, ‘Grotesca criatura dentro de ti’, ‘Las vísceras del mal’, ‘Venus’, ‘La cachucha bacana’, ‘La noche tiene piernas de mujer’, ‘Las lubricidades de Colón’, ‘La reina sexocidio’, ‘Marzo negro’, ‘La caja negra’, ‘La puta decente’, ‘¿De qué se ríe señor alcalde?’ Varias editoriales como la Oveja Negra, Planeta, publicaron sus libros.

     Deja un legado literario y una de sus obras ‘Marzo negro’, fue impresa por Editorial Planeta, en donde hace referencia a la revuelta estudiantil, época romántica, pero al mismo tiempo azarosa. Reveló los caminos tortuosos que se vivieron durante la época del estado de sitio permanente por gobiernos nefastos. Muchos estudiantes fueron a parar a la cárcel por protestar y otros malogrados en sus vidas.

     Sin duda alguna, las novelas de mayores reconocimientos fueron aquellas de corte erótico, como ‘Venus’ y ‘Plexus’. La primera, premiada por la editorial de España, Premio Planeta de literatura. Un logro importante para un escritor que empezaba a asomarse y ya cosechaba admiración.

     Con mi hermano, solo de apellidos, Amaury, pude gozar de su aprecio. Una vez me invitó a leer mis trabajos poéticos en una maratón de intervenciones en el Teatro Amira de la Rosa. Me di cuenta de que Barranquilla tenía un semillero de poetas con ganas de mostrar sus iniciativas. Hasta los más disimiles poemas se pudieron escuchar en ese recinto. Poemas de todos los calibres eróticos. Otros muy sutiles y hermosos. Al final, todos salimos con la mente turbada pero contentos.

     Deseaba él mantener un movimiento cultural para refrescar la memoria todas las semanas, por eso apoyaba a los que venían detrás. Nunca abrazó la mezquindad. Siempre se mantuvo soñando con los pies en la tierra. Logró sellar la admiración y el reconocimiento como artista de la palabra en virtud de su extenso y fructífero trabajo literario. Se lleva esos gratos recuerdos a la orilla del rio Sinú con sus noches estrelladas y los amaneceres con la luna encendida.

     Paz mi querido amigo Amaury Díaz Romero.

Se fue un amigo de alegrías y sentires

     Al escritor AMAURY DÍAZ ROMERO
     Sábado, 20 de febrero 2021
     Hoy quisiera llorar y no puedo, mi corazón ovillo hecho está. Se fue un gran amigo mío, amigo de luchas culturales y literarias, amigo de conceptos e ideas semejantes, de alegrías y sentires. Amigo de la vida.
En medio del dolor que hoy me acongoja y que poco manifiesto en público, mis ojos solo alcanzan a abrillantarse antojándosele al llanto asomarse hasta la ventana del dolor. Así sucedió cuando murieron mis padres. Dolor retardado. Nostalgia me invade al perder a este amigo.
     Amaury Díaz Romero me fue presentado años ha por otro gran escritor y amigo como lo fue el sociólogo maestro Abel Ávila. Y recuerdo sus palabras: “Te presento a esta joyita, Amaury, a otra escritora amante de la cultura, sé que se entenderán”.
     Y así fue como juntos conformamos la Asociación de Escritores del Atlántico, juntos fuimos los primeros en saturar el Teatro Amira de la Rosa con tertulias semanales. Y después, cuando salíamos para llevarme, nos quedábamos mucho tiempo charlando dentro del carro frente a mi apartamento. Hacíamos críticas y
comentarios mientras programábamos la próxima reunión.
     Amaury, quien antes de entrar a clínica me dio una recomendación que comienzo a poner en práctica con firmeza desde hoy. Me dijo: “Comienza a escribir las memorias de tu interesante vida, de tu pluma exquisita“”. Y así lo haré a su nombre.
     Amaury, el amigo que me llamó desde su casi lecho de muerte para decirme que estaba hospitalizado el día que entró. Todavía retumba en mis oídos su voz como de ultratumba. Me asusté. No podía hablar y se ahogaba.
     Amaury, el escritor, el soñador como yo, el amigo que por siempre guardaré en el corazón.
     Siempre creyó en mí y me instaba a que solo me dedicara a escribir. Pero yo le decía: “También los escritores comemos”, y ambos reíamos.
     También me decía que yo era de un fino sarcasmo. Nos conocimos bastante. Después de que él se fuera para Bogotá persiguiendo sus sueños políticos, fue cuando conformé la Fundación de Escritores Meira Delmar.
     Nos desvinculamos un tiempo porque cambié de número telefónico y no supo de mí. Al regresar, buscó mis contactos y retornamos nuestro aprecio adormecido. Apreciaba mis conceptos, y yo de él su perspicacia, su intelecto y como él mío, su sarcasmo inteligente.
     A veces me parecía un niño, a veces un avezado en críticas y reflexión.
     Sus ESCRIBIVENCIAS se las llevó con sus ilusiones. Cuando estaba en clínica, al inicio, me decía por teléfono que ya quería salir para volver a escribirlas.
Adiós, amigo del corazón.

Se fue el amigo Amaury Díaz, con su
sonrisa y su literatura para otra parte

     Con una tristeza profunda recibimos la noticia de nuestro amigo de mil batallas Héctor Amaury Díaz Romero, un hombre entregado a la literatura, a sus hijos, a su esposa, un hombre muy amigable. Se fue el escritor nacido en Montería y por muchas décadas se quedó en Barranquilla, donde se hizo profesional en la Universidad del Atlántico como licenciado en sociales y ciencias económicas y política y desarrolló posgrados y maestría en literatura.

     Políticamente fue muy activo desde joven, líder estudiantil en los colegios de Montería y Sincelejo donde culminó su bachillerato. Por su actividad como líder estudiantil de izquierda fue expulsado de varios colegios públicos de esa región del país. Fue un consagrado maoísta en su juventud, hasta fue invitado a un encuentro internacional en la China y ahí conoció a Mao personalmente y lo saludó afectuosamente como su gran ídolo. Vivió fascinado de su experiencia en esa nación oriental y nunca dejó de hablar bellezas del lejano país.

     En su época universitaria en la Atlántico, además de su actividad política, se puso a producir literatura y fue cofundador de varias revistas y participó con sus publicaciones en Ecos del Pensamiento. Militamos juntos en la década de los 80s en el M-19 y, en el año 1989, fuimos con una delegación (Héctor Pineda, Hermes Lara, Horacio Brieva, Hermes Padilla, Iván Vargas, Juvenal Navarro, Germán Grisales, Alirio Prada, Mireya Jiménez, Remberto Benítez, entre otros,) de la Costa Atlántica a Santo Domingo, Cauca. Un corregimiento empotrado en la cordillera central. Estuvimos 10 días en ese pueblo del Cauca, en plena cordillera dónde estaba Carlos Pizarro León-Gomez, jefe máximo del M-19, quién habló con nosotros en varias oportunidades de la paz de Colombia, la dejación de las armas, de su visita a Barranquilla, la cual no alcanzó a cumplirla por el atentado asesino en ese vuelo fatídico que lo traía a Curramba, a la cual nunca llegó Pizarro.

     Amaury Díaz, un escritor que le apasionaba la política a la cual le metía fuerza, alma, vida y sombrero. Amigos de sus amigos, se inventaba tertulias para mirar cómo estaba la cosa política, entre picadas y tintos, carcajadas y buenos chistes en su trasegar por este mundo maravilloso pero también lleno de tristezas y sin sabores. Se nos fue un hombre estudioso de la literatura, escritor de muchas novelas y ensayos y obtuvo varios reconocimientos nacionales e internacionales como en Chile y España donde recibió premios por sus novelas.

     Amaury, nunca te vamos a olvidar, tus amigos cómplices en la política y en la literatura y de la vida. Me siento muy triste por la partida del inolvidable amigo que siempre quiso vivir, dio la pelea hasta lo último, pero esta mañana de sábado 20 de febrero, cuando el reloj marcó las 6:25 de la mañana, se fue de este mundo un amigo que jamás olvidaremos y lo llevaremos en nuestros recuerdos para siempre. Se fue Amaury Díaz, para siempre. Otro amigo más que nos arrebata el Covid, esta peste que tiene arrinconada a la humanidad con esta arma letal e invisible llamada corona virus.