Vale la insistencia en la puntualización de las acepciones que le da la Real Academia de la Lengua al término impertinencia… En el caso del director, no lo deshonra ser ‘El impertinente’… Con suma seriedad trata el tema, pero lo hace ver divertido…

DESIDIA OFICIAL QUE MATA

Guamachito, un siglo en el
olvido y una sed que agobia
“El agua, es la vida”, no se cansa de pregonar la lideresa Elizabeth Duque Varón

El pequeño templo católico en Guamachito… La comunidad va y reza, pero el milagrito del agua no se ha dado.

     Esta vereda de Sevilla, Magdalena, hace parte del grupo de poblaciones que conforman la Zona Bananera.

     Se llama Guamachito —corregimiento del municipio de Sevilla—y deriva su nombre de un árbol-cactus de mediana estatura —ocho metros aproximadamente—, su floración es de color amarillo y sus frutos son deliciosos y comestibles.

     Guamachito fue fundado hace 102 años por los primeros descendientes de trabajadores de ‘La bonanza bananera’ que encontraron en su suelo fértil una nueva esperanza para su futuro y el de sus próximas generaciones.

     La fuente de agua más cercana les quedó, desde entonces, a casi dos kilómetros de distancia.

     En pequeñas parcelas se cultiva maíz yuca frijol.

     La desidia oficial acompaña al poblado desde hace muchos años. El agua, pese a ser un elemento valioso para la subsistencia del hombre, no corre hacia este.

     Visitado únicamente por políticos en campañas electorales, el pequeño caserío continúa con cien años de atraso en pleno siglo XXI.

     En pimpinas plásticas, baldes, barriles de madera —como lo realizaron sus abuelos—, se repite la angustia, el desespero, la fatiga, al transportar el agua de la acequia histórica, ahora de bajo cauce y con signos de contaminación, de acuerdo con el mal olor que emana.

Cansada de tanto esperar agua para calmar su sed y otras necesidades básicos y ante el asedio del Covid-19, la comunidad guamachitera bloqueó la vía… Más de 60 años esperando agua potable en sus casas. Imagen Hoy Diario del Magdalena.

     Alcides Varón Torres ha vivido toda su vida en Guamachito. Desde niño se prometió así mismo hacer, en unión de todos, el acueducto municipal. Al lado de varios amigos compartieron el sueño. La mayoría se ha marchado a dormir el sueño profundo sin ver realizada la ilusión de muchachos: beber el agua que llegue a través de tuberías a sus humildes viviendas y poder darse una ducha fresca después de las fuertes jornadas de trabajo.

     Cuando apenas tenía 22 años, Varón Torres regaló un lote para levantar el ansiado acueducto, era en esa época un joven fuerte, altivo y trabajador, además de solidario y altruista.

     Han transcurrido 60 años y todo sigue igual. El agua es acarreada en cualquier tipo de utensilios y cada día su contaminación aumenta.

     Durante estos 60 años, muchos políticos y politiqueros han adelantado trabajos de adecuación, como enterrar las tuberías, hacer la planimetria para el indispensable servicio y todo queda en planes sin poder realizar el sueño de Alcides y sus amigos, los cuales ya son muy pocos que lo acompañan en su edad longeva.

     Hoy se revitaliza el sueño y mujeres caribes luchadoras, con Elizabeth Duque Varón, al frente de ellas, intentan, una vez más, llevar a buen término el sueño de sus padres y abuelos. “El agua, es la vida”, no se cansa de pregonar Elizabeth, quien es escritora y gestora cultural y lideresa de la Fundación Libre, de Cultura y Paz, Funliculpaz.

     El acueducto soñado tiene lote desde hace sesenta años, pero el agua sigue a dos kilómetros. Hace años le invirtieron $261 millones de pesos en tuberías y controles, registros y acometidas y todo ese dinero quedó sepultado por la indiferencia de los elegidos.

     Funliculpaz, en mano mujeres, puras mujeres, se ha propuesto la tarea de ver por fin sus hogares con el servicio del preciado líquido, el fluido de la vida: agua potable.

Don Alcides Varón Torres y Elizabeth Duque, lideresa de Funliculpaz.

     Elizabeth Duque Varón, ha dicho que “le pido el favor a El Muelle Caribe que nos ayude a Guamachito visualizar estos ciento dos años de olvido”.

     Esperan reunirse pronto con el alcalde del municipio de Sevilla —también en la zona bananera— Efraín Alberto Ortega Parejo, para unir fuerzas y cumplir el sueño de Alcides Varón Torres, hoy de 82 años de edad.

     Los estudiantes, el puesto de salud, la escuela rural, cada hogar quieren ver el agua instalada y beber un sorbo fresco y cristalino libre de patógenos.

     Don Alcides Varón lo ha dicho muchas veces, embargado de nostalgia: “Ojalá pueda morirme, después de una ducha en la habitación de mi rancho. Un muerto es despreciado y temido y si hiede a sudor, los será mucho más”.

     Alcalde Ortega Parejo: la historia está en sus manos… Usted, al lado de este grupo de emprendedores, está a punto de escribir la nueva historia de Guamachito. ¡Póngale el agua!

     Y, ¿por qué no?, haga posible la inauguración del acueducto ‘Alcides Varón Torres’ —ningún otro nombre más adecuado para bautizarlo—, antes de que don Alcides se vaya de viaje eterno.

     La política, alcalde, como bien social, es construir patria.

Guillermo Luis Nieto Molina-Director de Ra Re CUCA Radio Revista Cultural Carruseles.