Existen días en los que la sensación de tristeza invade tú ser, en los que no entiendes la razón del por qué

     O mejor: sí entiendes, pero quieres ignorar esa razón.

     Días en los que te das cuenta de que siempre das todo de ti, en tú trabajo, en la amistad, en el amor, esperando obtener igual reciprocidad, no por gratitud, sino por coherencia: de lo que das, recibes.

     Pero la vida no siempre es así, no siempre de lo que se da se recibe.

     A veces, simplemente, eres un instrumento para cumplir un objetivo.

     A veces te conviertes en una segunda opción de alguien.

     Simplemente, a veces, la vida no es justa ni coherente, allí, en ese momento, es cuando debes sacar todo tu valor, hacer uso de las herramientas que tengas, pero, sobre todo, hacer uso de tú amor propio.

     Entonces, tienes que sobreponerte, sacudirte esa tristeza y pensar que la vida son sólo capítulos, unos agradables, otros no tanto.

     Pero tú, con tu gallardía, levantas la frente y sigues tú camino y eres el responsable de escribir el libro de tú vida.

     Y no es olvidarte de tu trabajo, o de esas personas, simplemente es hacer lo que te toca hacer de la mejor manera, con amor y empeño, pero sin entregar tu esencia, tu verdadero ser. Esa parte la reservas solo para aquellas personas que realmente aprecien y valoren esa parte de ti.

     Siempre existirá luz y oscuridad, yin y yang. Y es, en esos momentos, cuando existe el verdadero equilibro.

     Como dice el dicho popular “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

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ay momentos en la vida en los cuales tendrás que tomar decisiones que no siempre son favorables para ti, cuando las señales te dicen que no debes forzar las situaciones. O que, simplemente, ese lugar donde estás no es tu lugar.

     No pretendas encajar en la vida de las personas, cuando estas ya están ocupadas o cuando tienen alguna relación en proceso.

     A veces, tus proyectos y sueños deben revaluarse cuando estos empiezan a tener una y otra falla recurrente. Es cuando el universo está mostrándote que ese no es el camino, no porque la idea no sea viable, sino porque el entorno en el que está no es el adecuado.

     Hay ocasiones en que nuestro Ego, u orgullo, hace que permanezcamos en esta situación. Sin embargo, el resultado será doloroso.

     Hay momentos en la vida durante los cuales debemos aprender a soltarnos, no a aferrarnos a ideas o personas. Entonces, empezamos a fluir.

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     Hay que ver cómo el dolor y el sufrimiento van carcomiendo, poco a poco, la vida: se llevan la juventud y las sonrisas y va borrando del rostro y del corazón la alegría, ¡las ganas de vivir!

     Vivir se convierte ya en una carga, en una tarea que hay que cumplir.

     El dolor es como ese veneno que lesiona tu ser y te va llenando de envidia y resentimiento hasta que llega el momento en que no puedes más.

     Te miras al espejo y no reconoces la persona que ves.

     Pero todos esos sentimientos pueden revertirse, no importa la edad que tengas o si eres hombre o mujer

     Reviértelo a través de la sonrisa y el amor. Si no sabes cómo volver a hallarlos, rodéate de naturaleza, de niños o de animales que te hagan sentir amor.

     Busca videos graciosos en internet y míralos, puede ser que la primera vez no le encuentres sentido, pero, de tanto repetir, encontrarás la risa.

Que el dolor y el sufrimiento no se lleven tu vida. ¡Gánales la batalla! ¡Mereces ser feliz!