Cuando se entrega el corazón, jamás se piensa que es temporal, sino que es para siempre. 

     Pero el amor, realmente, se pone a prueba: en las malas, allí sabes qué tanto amas a una persona, qué tanto amor tienes para apoyar a tu pareja en la enfermedad, qué tanto amor tienes para apoyarla cuando vive una crisis…

     Pero también se mide en la abundancia: cuando tienes un golpe de suerte, cuando te dan el ascenso que esperabas…

     Cuando se ama el alma de la persona, no importa el acontecimiento.

     Cuando no eres capaz de apoyar a tu pareja, jamás la amaste, viviste una ilusión, ¡viviste por conveniencia!

     El verdadero amor es crecimiento personal y en pareja, sin relegar, sin dañar… El amor dura, lo que dura tu conciencia.

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     No puedes vivir un presente, sin haber cerrado capítulos. 

     Y para cerrar esos capítulos, debes enfrentar tu pasado.

     No importa que tan doloroso sea, no importa a quien debas perdonar o pedir perdón. 

     Si no enfrentas tu pasado, vivirás en una amargura constante, perderás oportunidades, dejarás pasar gente maravillosa que, de seguro, hará tu vida más amorosa y cálida. Pero, sobre todo —si no lo haces— ¡dejarás de vivir!

     Sé un faro de luz en la vida, para que ilumines el camino de aquellos viajeros de la vida que han apagado su luz propia. O al que alguien le apagó su luz.

     ¡Llénalos de brillo y de amor!

     Al convertirte en luz en la oscuridad, permites que cuando la oscuridad sea tuya, alguien más sea faro para ti, transformado en un replicador de luz en el universo.