Captura de https://www.pngwing.com/

La noche
de brujas

     Llega el mes de octubre y con él un momento esperado por muchos y odiado por otros: la noche de brujas o Halloween

     Qué gran mes, porque permite que, por una vez en al año, tanto adultos como niños, se unan para divertirse al mismo tiempo en una fiesta

     No hay celebración aparente a ninguna deidad. Es un mes en el cual el Yo adulto —mujer u hombre— puede comportarse como niño porque todo es válido: vestirse de princesa, de rey o de los personajes del momento

     Y el Yo niño puede, por un día al año ser, como sus personajes de historietas y, así, la fantasía se hace realidad. Es el momento en que toda la creatividad le sale a flote ara hacer realidad sus sueños, sueños que, al ser incentivados, van desarrollando adultos creativos y felices.

     La noche del 31 de octubre, las risas de adultos y niños se escuchan por el mundo entero y el dulce o el truco o el antiguo triqui triqui Halloween se convierten en melodías que hacen que esas caritas inocentes resplandezcan al ver un dulce en sus cestas.

     Y la magia no está en el dulce, está en el logro, en saber que fueron capaces, gracias a su creatividad, de llenar su cesta de ilusiones.

     Y al finalizar la jornada, para los pequeños y los grandes queda el cansancio, pero, a la vez, la satisfacción de haber compartido una fecha especial con padre, amigos o parejas.

     En ese instante, los niños sacan sus tesoros y empiezan a contarlo y clasificarlo de acuerdo con sus preferencias.

     Y es que ese día termine así por así, no: ese día ha de quedar grabado, tanto en su mente como su inconsciente, como un gran día.

Captura de https://www.pngwing.com/

El Ángel
de la guarda

     ¡Oh! Ángel de mi guarda,/ mi dulce compañía,/ no me desampares/, ni de noche ni de día…

     Oración que decíamos día tras día antes de dormir.

     Pero ¿quién era el Ángel de la guarda? ¿Realmente existe?

     Alguna vez la pregunta llegó a mi mente y como si él me hubiera escuchado, una noche, cuando creía que mi vida ya no podía más, allí, con su pequeñito cuerpo y su gran luminosidad de un azul hermoso, brillante, se hizo presente.

     Incrédula de lo que mis ojos veían, escéptica, pensando que era producto del cansancio, frote mis ojos para verlo mejor: Y allí estaba, parado sobre la mesita de noche. No era necesario prender la luz, pues su brillo iluminaba toda la habitación. Y con su dulce voz me dijo:

     «Aquí estoy, soy tú Ángel de la guarda…

     Estoy para cuidarte y protegerte…

     Hoy me he revelado ante ti, pero recuerda que, así no me veas, siempre estoy a tu lado…

     Soy el instrumento que ha puesto el universo para que te acompañe…

     No dejes de hablar conmigo, noche tras noche…

     Yo te escucho y soy tú intermediario».

     Y así, sin más, como llego se fue. Y así, noche tras noche, conversamos como dos amigos. Y aunque he deseado que vuelva a presentarse con su luminosidad, me ha dicho que no está permitido hacerlo, sino en ocasiones excepcionales.

     Sé que, así no lo vea, él está allí.

Captura de https://www.lavozdelsur.es/

Viajando en
mis sueños

     Qué libre soy cuando entro al sueño más profundo y hermoso, cuando sé que mi cuerpo material queda en este plano.

     Y como un viajero en el tiempo, me puedo desplazar por el Multiverso.

     Pero mi desplazamiento no es como en la tierra, allí en el Multiverso me desplazo como un ave, mis brazos se mueven como si estuviera nadando a unas velocidades que serían imposible imaginar.

     Se siente libertad, frescura y alegría… 

     Se observa desde un plano elevado lo que sucede…

     Veo los carros moverse, las personas caminar y nadie me ve porque soy etérea, me confundo con las nubes.

     Se puede recorrer el mundo entero, visitar personas que queremos y están tan lejos…

     Y cuando regreso a mi cuerpo, a este plano, no hay cansancio, solo hay felicidad de saber que hay algo más, que los Multiversos existen y que todos podemos llegar hasta allí.

     No hay por qué temer, ni forzar…

     Solo hay soltarse, dejándose llevar hacia el espacio, al infinito y más allá.