Enseñarle al mundo, ¡El Llano espectacular!

Pablo Araque, Jaime García, Rossy Valero y Javier Paragauta: el colectivo artístico llanero que rinde homenaje a la memoria del escultor Diego García con la exposición Sabana Abierta en Angular Virtual Art Gallery-Klemcy Salza-Arte con Idiomas.

     A partir de este domingo 28 de noviembre y hasta el viernes 28 de enero de 2022, los Llanos Orientales y toda su belleza paisajística y biodiversa y toda su riqueza artística y cultural —más la calidad, el calor humano de su gente— han de estar proyectadas hacia el mundo, en tiempos de plena globalización.

     Se hace, mediante organización de la ‘Fundación Klemcy Salza-Arte con Idiomas’ y la exposición ‘Sabana Abierta, Un homenaje a Diego García-Escultor Llanero’, desde Angular Virtual Art Gallery.

     Mientras tanto, Yopal, capital de Casanare, ofrecerá, los días 1, 2 y 3 de diciembre su Joropo Fest a ese mismo mundo, el cual ha de prepararse para asistir, el sábado 11, a un conversatorio, también virtual, sobre la misma temática: ‘Sabana Abierta, Un homenaje a Diego García-Escultor Llanero’.

     Y son los artistas orgullosamente llaneros Rossy Valero, Jaime García —hermano de Diego—, Pablo Araque y Javier Piragauta los aportantes de sus respectivas formas de expresión artística y cultural para el éxito no solo del homenaje al ‘Escultor Llanero’ mediante los eventos virtuales, sino también de ‘Joropo Fest’.

Las firmas del colectivo: Jaime, Javier, Pablo y Rossy.
La Fundación Klemcy Salza, firme en su actividad cultural resiiliente y en movimiento.

     Con ellos como panelistas, Klemcy Salza Arrieta como productora, Carmen Sanjuan Meléndez en condición de presentadora y Yenis Muñoz Mindiola como moderadora, harán equipo para el desarrollo del conversatorio, programado —sábado 11— para las 11:00 de la mañana en Colombia y las 18 horas —6:00 P.M.— tanto en Francia como en Alemania, sedes respectivas de Angular Virtual Art Gallery y ‘Fundación Klemcy Salza-Arte con Idiomas’.

     Hermano, amigos y hasta compañeros en algunos trabajos forjan este colectivo artístico que asiste a la cristalización de un sueño de Diego —quien falleciera en mayo, a sus 33 años, víctima de un agresivo cáncer de estómago, que lo doblegó en solo siete meses—: exponer en escenarios extranjeros.

     Con motivo de esta serie de eventos —cuyo propósito principal es brindarle a la humanidad la posibilidad de conocer un pedazo de la Latinoamérica floreciente: el Llano—, El Muelle Caribe dialogó con los integrantes del colectivo. Y los presenta en el orden en que los entrevistó, iniciando con la dama del grupo y terminando con el hermano.

«Joropo Fest, como un Grammy»

—Amplíenos el concepto de Arte fusión con identidad —le pedimos a Rossy Valero…

Ruby Valero, orgullosa de sus chigüiros…

     «Es la inspiración como mujer llanera de conservar nuestra identidad… Desde esa inspiración, comienzo a plasmar obras de arte en la panza de los cafuches o cerdos de monte y los chigüiros, que pertenecen a la biodiversidad que tenemos en la Orinoquia y los Llanos colombo-venezolanos».

     Rossy ganó premio a la creatividad gracias a su chigüiro ‘abstracto’, resultante de una inspiración nocturna, recreada en una imagen que va con ella desde niña, cuando crecía y compartía con “los chigüiritos” —dice—, en la finca del abuelo…

     «Y la gente dice: “Parece un perrito, parece un osito”, pero no, es un chigüiro en abstracto», precisa Rossy. «Animalitos domésticos, tiernos», agrega. «Tomaban leche con los perritos, con los gaticos… Me inspiré en ellos, lo plasmé y gané un concurso por innovación en el arte…».

     El concurso se realizó en Bogotá, organizado por la empresa Crear y se llamó ‘Arte con identidad’… Se presentaron veinte artistas representantes del Llano y alcanzó el premio.

     Esa inspiración la ha llevado a proyectarse en el exterior, a participar en eventos en la alcaldía de Miami —con sus respectivos reconocimientos durante cuatro años seguidos—, en exposiciones en la Florida National University Miami-Florida, el Broward College y en el consulado de Colombia en Miami, entre otras, con alternación artística con la familia Estefan, Gloria y Emilio… Y, en fin: tiene obras en diversas galerías, incluso en virtuales…

     Actualmente expone en el museo ‘La vorágine’, en Orocué… Son 19 piezas que cuentan la historia de los indígenas, «nuestro diario vivir, nuestro cotidiano. Recreación en torno a ‘la novela de la selva’, de José Eustasio Rivera, ‘La vorágine’…»

Cada pieza de los chigüiros de Rossy tiene su historia: En estas cuatro, Romance, Fiesta en el estero, Paraíso Tropical y Homenaje a Gabriel García Márquez…

     La carne del chigüiro simboliza un plato exótico en la gastronomía colombiana, le preguntamos a Rossy si el animal pudiera, en algún momento, encontrarse en peligro de extinción y ella responde que no, pero que… «cómo avanza el cambio climático se verá… El hábitat del chigüiro es el agua, en invierno son felices. En verano de duras sequías, sobreviven pocos de las inmensas manadas que recorren el Llano». Pero gracias a la inspiración de Rossy, sus chigüiros, paseándose por el mundo, por museos y acomodados en oficinas de importantes personajes —contando cada uno una historia—, han de perpetuarse.

—Y para Rossy Valero, embajadora cultural de Casanare, ¿qué representa la exposición ‘Sabana Abierta, Un homenaje a Diego García-Escultor Llanero’?

     «Apoyo y amor a un escultor llanero que falleció muy temprano, cuando apenas empezaba a florecer en la parte artística y quien dejó un legado para inspiración de muchos… Como gestora y embajadora cultural de Casanare, llevé la obra de Diego García al consulado de Colombia en Miami y esa fue su primera exposición en el extranjero…»

     La artista precisa que la exposición desde Angular Virtual Art Gallery «nos permite posicionar nuestra obra y que nos conozcan, en el otro mundo, como artistas emergentes. En mi caso, se exponen piezas muy originales, llamativas por su temática y colorido. Piezas decorativas, que tiene un valor histórico. Y en el caso de Diego, que se conozca también lo que hizo antes de partir. Participar en la exposición, es un gusto para mí, porque vamos a darle a conocer al mundo lo que estamos haciendo por mostrar nuestra cultura, nuestra identidad».

     Rossy nos aclara que Joropo Fest se realizará los días 1, 2 y 3 de diciembre —el afiche promocional señala el 2 y el 3— y ella considera este certamen como los Grammy… «Una exposición de los artistas que están vigentes, aun en nuestro medio… Muestra la constancia de los cantantes y artistas, a quienes se les rinde un reconocimiento».

«Esta exposición es, sin duda, la posibilidad que se le brinda al mundo
de conocer a una Latinoamérica floreciente, un gran trozo: nuestro Llano»

La cotidianidad llanera, el fuerte de la fotografía de Pablo Araque.

     Más que boyacense, se declara muy colombiano, es más: latinoamericano…

     «He estado intentando capturar fotografías de Colombia, algunos lugares de Latinoamérica», dice Pablo Araque, arquitecto de profesión, fotógrafo como expresión artística… «Creo que una de las cosas que debemos hacer los latinoamericanos es tomarnos a Europa. Que esa parte del mundo comience a entender nuestra cultura, las manifestaciones artísticas y sociales. Que sepan que tenemos una riqueza artística y social, una amalgama tan grande de cosas que llegaron a nuestro territorio y hemos podido generar un pastel que tiene una riqueza muy grande, gran cantidad de colores, de tonalidades».

—O sea que Galería Angular es, la gran mesa de exposición de ese pastel…

     «La opción que nos permite mostrar lo que está pasando en nuestro territorio. No somos un grupo de artistas que esté revelando problemática social, no… Hacemos una reflexión constante sobre nuestra cotidianidad, lo que a diario somos. Vivimos de la agricultura, muy distantes aun de lo tecnificado, pero tenemos los elementos cotidianos que nos hace ver la vida con tranquilidad y la relación con nuestro entorno de otra manera. Y como no estamos tan tecnificados, podemos apreciar todavía el olor de la sabana, los colores de las aves, las migratorias o las endémicas. Logramos percibir nuestro paisaje de una manera que nos hace relativos, nos genera la música: el vallenato o la llanera y otra serie de ritmos musicales que, poco a poco, se han venido tomando el mundo, que ya sabe que son ritmos latinos».

—¿En torno a qué situación pudiera girar su mejor fotografía, si usted pudiera decirlo…?

     «No podría decir mi mejor fotografía, más bien como el gusto que uno quisiera. Cuando mi cámara y mi ojo comulgan es cuando estoy en alguna actividad tradicional o carnavalesca en el territorio latinoamericano, a donde he podido asistir a actividades que son muy costumbristas o actividades cotidianas en un sembradío, donde he podido apreciar lo que nosotros diariamente hacemos. Creo que esa es la fotografía que más me gusta tomar, la que más me inspira, la que, digámoslo así, emocionalmente, más me conquista. La fotografía comercial o la gastronómica u otros tipos de fotografía no son mi fuerte… Lo que me gusta es registrar esa cotidianidad.

—Las nuevas tecnologías y la creatividad… ¿Qué requiere el ser humano para ser fotógrafo de verdad y gritarlo con orgullo?

Pablo Araque.

   «Antes dependíamos de un equipo. Necesitábamos resolver técnicamente una serie de elementos… Ahorita, como fotógrafos, lo que hemos visto es que la tecnología nos debe un dispositivo apropiado para esta nueva época. La cámara de celular, desafortunadamente, nos dejó en un estado inferior en el sentido de que ahorita cualquier persona puede ser fotógrafo, coge una cámara, obtura y ya. Todo lo que técnicamente teníamos que hacer antes, se perdió. Pero estos jamás podrán reemplazar a un fotógrafo, porque este siempre está estudiando, reflexionando en torno a lo visual. Muy diferente al que toma una fotografía con un iPhone 13 —un super equipo—, que siempre saca una fotografía que, en nuestra jerga, resulta siendo ‘la foto fácil’: el hombre del celular se paró en frente accionó y tomó lo que él vio, desde su perspectiva inmediata».

—¿No hay creatividad?

     «En parte, no hay creatividad y no hay reflexión sobre el momento en que se está. Un fotógrafo de verdad siempre se está planteando desde qué ángulo le queda mejor ese registro, desde dónde resulta más interesante, cómo puedo hacerlo más interesante, cómo hallar y ampliar un detalle para que la gente tenga un concepto diferente.

—Y de la exposición ‘Sabana Abierta, Un homenaje a Diego García-Escultor Llanero’, ¿qué?

     «La galería en la que vamos a estar es, sin duda alguna, la posibilidad que se le brinda al mundo de conocer a una Latinoamérica floreciente. Por lo menos, un gran trozo: nuestro Llano».

Barranquillero de apellido indígena boyacense, una mezcla de
sentires cordobeses, barranquilleros, boyacenses y casanareños

Javier Piragauta

     Su apellido es, genuinamente, indígena, aborigen, pero nació en Barranquilla… Su familia materna es costeña, del Caribe; la paterna, de Casanare y Boyacá, y él resulta siendo una mezcla de sentires cordobeses, barranquilleros, boyacenses y casanareños.

     Su apellido suena bonito, Piragauta, «difícil de pronunciar, pero cuando se lo aprenden no se olvida», dice.

     Con mucha cercanía al dibujo y la pintura, es diseñador gráfico de profesión y como tal tuvo participación en películas de Netflix y Prime Video.

     Aun en la Universidad, empezó a subir trabajos en redes sociales, trabajos personales de experimentación y de exploración. «A un director de fotografía le gustó y me llamó para un trabajo para él», dice. Surgió la amistad y comencé a trabajar con varios proyectos de Perú. El primero, el más conocido, el documental ‘Hija de la laguna’, que trata todo el tema ambiental, el cual, junto con lo social, me encanta. El documental le dio la vuelta al mundo y me di a conocer en todo el ámbito del cine, pero desde la parte del diseño gráfico: afiches, piezas publicitarias promocionales para redes, los catálogos, toda la parte publicitaria que pueda necesitar un proyecto de cine».

—Diseño gráfico en redes, hoy… Ayer, en papel… ¿Mucha la diferencia?

   «En teoría es lo mismo: saber promocionar. Los medios han cambiado, pero el objetivo es el mismo: promocionar diferentes productos y servicios y en mi caso, el cine».

‘Los otros llaneros’, de Piragauta. El rostro en portada, ‘Los colores de la cumbia‘.

     De Barranquilla salió a los 9 años, pero el sabor y la identidad están ahí: el Carnaval lo jala y en su trabajo artístico —totalmente diferente al comercial— se puede sentir esa identidad, por el trazo, la fuerza del color, un trabajo que vibra mucho, el reflejo de lo que corre por sus venas, las venas Piragauta.

     Largo tiempo en el Llano y, para Javier, una sensación como que muy mágica: los paisajes cordobeses casi nada distan de los casanareños ni los llaneros en general. Hay ciertas particularidades que se repiten. Y enriquecen la identidad y expresividad artística del barranquillero-casanareño.

—Hablemos de emotividad por el homenaje a Diego García. Un colectivo que es como un ‘potpurrí artístico’

     «A ‘El escultor llanero’, a Diego García, lo conocí desde el colegio. Y lo que vamos a hacer es conmemorar su trabajo», responde. «Representa también el sueño de poder compartir con el mundo parte del trabajo que se está haciendo acá, que se vea que hay otras expresiones y que se están haciendo cosas, todas muy diferentes, pero que tienen una identidad que es importante mostrar. Yo tengo un poquito de todo: de costeño, de boyacense, de bogotano, porque también viví en Bogotá; de casanareño, y resulta siendo una mezcla muy buena: un gran universo de base para saber poder expresarse».

—Te veremos bailando en el Joropo Fest…

     «Bailo, pero lo básico. Y tengo una anécdota de cuando llegué acá a Yopal: En clases de danza, la profesora me ponía a bailar, como a los demás niños, la música típica de acá, la llanera. Una música para cuyo baile no se mueven las caderas, sino los pies… “No te muevas tanto”, me decía la profesora. Imagínate, en Barranquilla vivía en el barrio ‘La Arboleda’, barrio popular de puro picó, de champeta y salsa. “No Javier, a usted hay que ponerle mapalé, pero el joropo no es para usted”, me decía la maestra».

—Sería —dije— una excelente fusión dancística: joropo en vientos de mapalé o mapalé en ‘pieseo’ de joropo…

     «Sí, claro», aprueba. Y terminamos toteados de la risa.

«Los Llanos Orientales: riqueza muy poderosa para
los artistas, materia prima inspiradora incalculable»

Jaime García.

—El comportamiento de la juventud actual ante la grandeza artística y cultural de su hermano Diego.

     «Cuando mi hermano fallece empezamos a darnos cuenta de las numerosas personas que lo tenía como referente de lo que había hecho, personas que nos contaban sobre su asistencia a la galería que tenemos, que manifestaban su satisfacción —en medio del pesar— por todo lo que había hecho en tan poco tiempo. Con solo 33 años, pudo hacer tantas cosas en el mundo del arte. Y dejo un legado de más de cien obras».

—¿Diego murió de Covid?

     «No. Se lo llevó a la Eternidad, en solo siete meses, un cáncer de estómago tardíamente detectado, eso sí, en medio de la pandemia de Covid 19. Se supo un 13 de octubre y él falleció en mayo. Una lucha, una batalla que infortunadamente no la ganamos porque era algo muy difícil. Sin embargo, la luchamos hasta donde más pudimos. Todos los médicos, los mejores hospitales y clínicas, en Colombia y Estados Unidos, pero fue un cáncer muy agresivo el que le tocó a mi hermano. Toca ahora seguir trabajando y luchando por la obra de él».

—Usted, Jaime, es motor de esta exposición-homenaje a la memoria de su hermano… ¿Qué nos dice del colectivo?

     «Unidas en esta causa, las tres personas que integran conmigo el colectivo, admiran la obra de Diego, la reconocen. Los tres trabajaron con él en algunos proyectos».

—Dos meses, 60 días de exposición virtual, ¿qué representan?

‘En ancas’. Ensamble en acero y madera. 34 cm de alto por 32 cm de ancho y 6 cm de profundidad. Fue creado en 2021.

     «Se nos presentó la oportunidad y la invitación para exponer desde el 28 de noviembre hasta el 28 de enero y es algo muy importante, por cuanto cristaliza un sueño de Diego: empezar a exponer en diferentes escenarios tanto nacionales como extranjeros. Y ese era el paso que teníamos que dar después de que pasara el Covid, porque estábamos totalmente seguros de que exponer en el extranjero nos iba a abrir muchas puertas y la obra se iba a mostrar en muchos lugares del mundo. Para mí, es una oportunidad especial de poder exponer la obra tanto del maestro Diego como la mía en un especio como este. Y tomo los sueños de Diego como propios».

—¿En algún momento fusionaron trabajo Diego y Jaime?

     «Él era, digámoslo así, la figura sobresaliente de la firma como tal: Diego García ‘Escultor llanero’, y nosotros trabajábamos las obras en el taller, pero yo sí opinaba y le expresaba mis puntos de vista. A manera de apoyo, sí se hicieron muchas obras en colaboración… A dos firmas, la de él y la mía juntas, ninguna. Después de fallecido me tomé el atrevimiento de hacer coautoría con algunas obras, bocetos que él tenía y yo realicé la composición. Hice una escultura en coautoría con Diego».

—¿Y obras inconclusas?

     «Dejó varias y tengo que materializarlas. Hay algunas cortadas y solo falta ensamblarlas. A corto plazo debo finalizarlas».

—Háblenos, Jaime, de Joropo Fest y el Yopal artístico-cultural…

‘Entre morichales’. Ensamble en acero y madera. 40 cm de alto por 32 cm de ancho y 6 cm de profundidad. Fue creado en 2021.

     “Yopal —el Llano todo— culturalmente tiene una riqueza incalculable, la cultura llanera tiene tantos recursos de donde podemos agarrarnos como artistas. Desde un insecto, una garza, un estero o humedal —hábitat de animales en número impresionante—, una laguna, un río, un árbol con unas flores espectaculares, algunos arbustos con flores especiales como la cayena, por ejemplo… Animales como los venados, los chigüiros, la lapa, el picure… Tenemos tanta materia prima de donde cogernos: la flora, la fauna, el paisaje, un atardecer —cosa impresionante—, el sol de los venados, por ejemplo, de 4:30 de la tarde en adelante: rojo-naranja con unos matices espectaculares; un amanecer igual, las sabanas, los morichales —moriche, palma endémica endémica—, caimán, peces los que puedas imaginarte».

—¿Cómo sintetizar tanta riqueza?

     «Para mí, Yopal, Casanare y, más que eso, los Llanos Otientales, tienen una riqueza muy poderosa para los artistas porque tienen una materia prima inspiradora incalculable. De lo que tú te quieras agarrar, lo puedes hacer porque hay mucho, muchísimo de donde inspirarnos…»

—Y a todo eso le ponemos música, el joropo…

     «Ah, me faltaba esa parte… Entonces comenzamos a hablar del tema musical… Nuestros músicos también tienen tanto de qué hablar, en forma sonora, musicalmente… Para el escultor, para el pintor, para el compositor, para el poeta, para el escritor, para el músico, para el fotógrafo, el Llano es, sencillamente, inspirador. Un algo que no se puede soslayar. En esta región, así uno desee inspirarse en la nieve o los renos, es difícil plasmarlo. No va con el ADN llanero».

Cuatro músicos que han hecho excelente representación del folclor llanero y serán premiados en el Joropo Fest.

—¿Algo más que agregar? ¿Qué decirle al mundo para que venga al Llano?

     «Que me siento orgulloso de haber nacido en el Llano. Cada persona que ponga un pie en esta región se va a enamorar de ella, porque es algo único en la Tierra. Y la gente que viene acá se siente bien atendida, se siente contenta de ver ganado, caballos, árboles, aves, de ver paisajes, de ver sabanas, de ver atardeceres y amaneceres, se van encantados, enamorados».

     El Llano, pues, nos espera… En especial en estos días de comienzo de diciembre: 1, 2 y 3, tiempo de Joropo Fest, en una de las capitales llaneras: Yopal: folclor, cultura, arte y la calidez de su gente. Allá nos vemos.

 

De la prolífica obra del extinto escultor llanero Diego García, ‘Jardín de paz‘, ‘Tributo al arpa‘, ‘Entrega de armas‘ y ‘Gabán‘. Y, abajo, inspiración desde la riqueza piscícola en los ríos del Llano, la cachama, como marco cultural para el rostro el desaparecido escultor llanero.