El Banco interamericano de desarrollo, BID, presentó en el año 2011 la propuesta estratégica para ‘controlar’ el rápido crecimiento de las tazas de urbanización de los países de América latina y el Caribe insular, que pasó, en menos de dos décadas, de un 62 por ciento en 1980 a un 82 por ciento en 2012, según estudios y datos estadísticos analizados de este fenómeno de crecimiento que se nos desató en todo el continente.

     Esa es la política de desarrollo y planeamiento del BID para las ciudades de América Latina y el Caribe insular, conocida como ‘Iniciativas para las ciudades emergentes y sostenibles’, I.C.E.S., (https://www.youtube.com/watch?v=JyHx4l8delMen) como respuesta a la alerta de crecimiento urbano proyectado de las ciudades para el año 2050, que será del 90 por ciento sí las autoridades administrativas de cada ciudad no toman los correctivos correspondientes del caso. Así las cosas, para entonces tendremos nueve de cada diez personas viviendo en áreas urbanas.

     Las ciudades intermedias colombianas, entre ellas Soledad, serán las protagonistas de primera clase de este crecimiento urbanístico acelerado por su apertura y el recibimiento circunspecto de la población que sale del campo hacia la ciudad por diversos aspectos y circunstancias, razón por la cual ésta política y estrategia busca, a la vez, frenar los problemas que padecen aún las grandes metrópolis latinoamericanas y del caribe insular, que, por falta de planeación y prospectiva, han sufrido de caos en la movilidad, de crecimiento desordenado en su interior, de desempleo sin límites, de criminalidad incesante, de delincuencia prolongada y de desigualdad perenne, entre otras.

     En palabras castizas, la iniciativa de ordenamiento social y territorial expuesta pretende que el eventual crecimiento urbanístico acelerado proyectado de estas ciudades se realice de forma organizada, planeada y sostenible (https://www.youtube.com/watch?v=dplR6KQd1Rg). Para ello, el banco trazó una metodología multidisciplinaria en tres diferentes niveles de sostenibilidad: fiscal y gobernabilidad, ambiental, cambio climático y urbano, mediante una matriz de 150 indicadores a evaluar en cada ciudad escogida.

     Cuando el banco presentó la iniciativa tenía considerado aplicarla a una sola ciudad de cada uno de los países miembros del BID, todo en un tiempo de cinco años. Inicialmente, veinticinco ciudades de América Latina y el caribe serían las beneficiadas con este tipo de propuesta, mediante la cual Montevideo (Uruguay), Trujillo (Perú), Goiania (Brasil), Puerto Príncipe (Trinidad y Tobago) y Santa Ana (El Salvador) habían de ser las pioneras en cumplir y acogerse a la metodología del BID. Esta primera escogencia arrojó excelentes resultados, lo que llevó al banco a considerar la ampliación de cupos para nuevas ciudades, gracias a lo cual benefició a Cochabamba (Bolivia), Managua (Nicaragua) Mar de Plata (Argentina), Montego Bay (Jamaica) y Barranquilla (Colombia). Paralelamente a la ampliación, el BID propuso un plan adicional para aquellas ciudades que quieran aplicar a la metodología propuesta para su inclusión a través de bancas de inversiones locales o nacionales, empresas y fondos privados.

Montería, sexta ciudad de Colombia en el ICES-BID.

     En nuestro país el peso para liderar la metodología a través de la banca de inversión la asume Findeter (https://www.youtube.com/watch?v=34eXJ-lHFxI), entidad que firmó un convenio de cooperación con el BID para aplicar el procedimiento, al mismo tiempo, en otras tres ciudades: Pereira, Manizales y Bucaramanga. Este convenio se conoce con el nombre de ‘Ciudades Sostenibles y Competitivas’.

     El accionar de inclusión de nuevas ciudades colombianas con el acompañamiento de Findeter, fue bien muy recibido, razón por la cual Findeter se propuso como objetivo incluir a diez ciudades colombianas más, hasta el 2015. Ya están inmersas para desarrollar esta propuesta ciudades como:

    Pasto (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/plan_de_acci__n_pasto_2038

    Riohacha (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/city2016_pub2019_gcj_riohacha

     Cartagena (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/pub_2014__cartagena_col_ces_2018)  

     Ibagué (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/pub_2016__ibague_col_ces_2018)

     Neiva (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/pub_2016__neiva_col_ces_2018)

     Popayán (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/pub_2016_popayan_col_ces_2018)  

     Montería (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/monteria_baja

Bucaramanga, fue la tercera en el ICES.

     Santa Marta (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/plan_de_accion_santa_marta)  

     Sincelejo/Corozal (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/city2016_pub2019_co_sincelejo-corozal)

     Valledupar (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/plan_de_accion_valledupar_-_dic_-_2)

     Rionegro (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/city2016_pub2019_co_rionegro)  

     Villavicencio (https://issuu.com/ciudadesemergentesysostenibles/docs/2015_villavicencio_col_pub17_ces)

Manizales, la segunda de Colombia en plan BID.

     Aterrizando en nuestro contexto local valdría la pena preguntarse:

     ¿Y en dónde se encontraba la dirigencia de la ciudad de Soledad para no hacer parte de esta oportunidad de desarrollo irrepetible que nos ofreció el BID?

     ¿Por qué no fuimos capaces de incluirnos en el top de las diez ciudades emergentes, propuestas por Findeter en el convenio que firmó con el BID cuando somos la tercera ciudad de la Costa y la séptima del país?

 ¿Por qué si ya lo hicieron Barranquilla, Pereira, Manizales, Bucaramanga, Pasto, Montería y otras más con igual o menor población —a excepción de la capital del Atlántico—, con muchos problemas de gobernanza, sociales, económicos, ambientales, urbanos y de cambio climático al igual que nuestra ciudad, Soledad no figura? ¿Por qué Soledad no encuentra aún ese norte de inclusión y solución para su desarrollo social y de crisis urbana?

     Hace nueve años entró en vigencia el programa del BID hacía las ciudades emergentes en Colombia, para entonces, ¿por dónde andaban todos esos secretarios de despacho, directores de institutos descentralizados, técnicos y profesionales universitarios administrativos, que, en su momento, habían sido invitados y capacitados por Findeter en talleres, foros, conversatorios, simposios, etc.? ¿Dónde estaban, para que no hubieran podido formular una propuesta de desarrollo que nos hubiera involucrado en esa ola de planeación de las ciudades emergentes apadrinadas por el BID?

Barranquilla, primera ciudad colombiana admitida por el programa ICES del BID.

     ¿Sí será una excusa insistir en el manido argumento de que no poseemos recursos propios para comenzar esta política inclusiva de desarrollo, cuando organismos internacionales financieros como el BID y otras organizaciones de capital privado, nos ofrecen una ruta para entrar en el planeamiento de las ciudades emergente y sostenible con solo firmar un convenio? 

     ¿Y qué decir de los gremios, los empresarios, los comerciantes, los industriales, el saber y la ciudadanía y su ‘apostolado de indiferencia’ con la ciudad?

     ¿Por qué no pensar, aunque sea por una vez en nuestra vida, sobre los intereses colectivos de la ciudad para transformarla no en la ciudad que soñamos y deseamos, sino en la que verdaderamente necesitamos? 

     No hace falta ser científico o filósofo para comprender que el futuro de nuestra ciudad depende de la armonía existente de sus ciudadanos en consensuar las políticas públicas de la urbe para un mejor consumo en su democratización. Si persistimos en defender nuestra actual condición de ‘anti-ciudad’, de seguro que no tendremos la primera oportunidad que nos ofrecen para cambiar de forma de vida, y seguiremos marchitos en el tiempo muy a pesar de lo óptimo de nuestra urbe.

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Pereira y Pasto, cuarta y quinta urbes colombianas bajo el método de desarrollo del BID