Moda Vintage

Cada quien forja la moda. Pero esta industria es la segunda más contaminante, después del petróleo. Como alternativa para luchar contra el cambio climático, ha surgido la moda Vintage: ropa usada. Marca y buen estado.

Imagen destacada y las otras: muestras de  https://co.pinterest.com/

MODA VINTAGE

Reciclemos al vestir: prendas originales y únicas,
que, además, ayudan a cuidar el medio ambiente

Más allá del Día Internacional contra el Cambio Climático —celebrado el pasado 24 de octubre—, todos los días deben ser tenidos en cuenta para aportarle a la necesidad de combatir la implacable variación que se está registrando en el clima y para ello hay que comprar para consumir, la ropa en especial, de forma más inteligente.

Las prendas vintage hacen un armario más sostenible y circular, económico y favor del medio ambiente.

Cuando se toma conciencia de que la industria de la moda es la segunda que más contamina en todo el mundo después del petróleo, no hay que dudar de que para vestirse bien hay que meterse en la corriente de la moda Vintage, locución del inglés que denomina algo perteneciente a una época pasada, pero que, a pesar de ser antiguo, no puede calificársele propiamente como antigüedad.

En estos tiempos, pues, cuando el cambio climático ya se hace manifiesto mediante interminables y destructoras precipitaciones o largas y mortales sequías —desbordamiento de ríos, inundaciones, incendios forestales, sunamis, víctimas y damnificados al por mayor y centenares de muertos—, hay que tener muy en cuenta los datos suministrados por la Organización de las naciones Unidas, ONU:  Los principales problemas durante el desarrollo de la industria de la moda son el consumo y la contaminación del agua, el uso de productos químicos y la acumulación de desechos.

La periodista y especialista en relaciones públicas y comunicación estratégica, Angie Tatiana Rangel Layton —quien ayuda a marcas y empresas a convertir los retos digitales en ventajas competitivas—, sostiene, al respecto, que “el consumo y la producción de ropa tienen importantes consecuencias ambientales”, aunque manifiesta que “la moda y el estilo son una decisión personal que se forma a lo largo de la vida y se va definiendo a través de experiencias, oportunidades y referentes que marcan a cada generación. Sin embargo, la verdad ineludible es que el consumo y la producción de ropa tienen importantes consecuencias ambientales.

De acuerdo con la ONU, cada año, en la industria textil se utilizan 93.000 millones de metros cúbicos de agua y se arroja al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo equivalente a tres millones de barriles de petróleo. 

Ante esto, una conclusión sin espacio para la rectificación: la ropa más sustentable y que menos contamina es, sin duda, la que ya existe, esa que se conoce como ‘ropa vintage’, la cual, dice Angie Tatiana, “nos permite vestir con estilo, exhibir prendas de calidad, adquirirlas a buen precio y, lo más importante, contribuir al cuidado del planeta”. 

Cada vez, más y más ciudades en el mundo abren almacenes de ropa usada en excelentes condiciones con el propósito de venderlas y facilitar el uso de prendas que de otro modo habrían sido desechadas. Un modo de minimizar el consumo de las nuevas prendas que atentan contra el medio ambiente.

Porque, además de reutilizar y reciclar al darle una segunda oportunidad a las prendas, la moda sostenible promueve un consumo consciente y diferente, y lo cual, irrefutablemente, se ha convertido en tendencia.

Lo cierto es que desde el momento en que se teje hasta el momento en que se desecha, cada prenda tiene un enorme impacto global. El agua, la energía, y la mano de obra empleadas en la producción causan devastadoras consecuencias. Ante tal situación, en los últimos diez años, la ropa de segunda mano se ha postulado como una alternativa para minimizar la producción de la industria textil.

Angie Tatiana Rangel Layton considera a Pinterest como la plataforma de inspiración clave en la industria de la moda. Y de acuerdo con esta red social visual, las búsquedas de ropa vintage y sostenible han aumentado recientemente, así:

Aun quedan horas para disfrazar a los niños en Halloween con material reciclable.

Moda vintage de los 90 +98 por ciento.

Ropa vintage +61 por ciento.

Vestidos de novia vintage +24 por ciento.

Disfraces en material reciclable +20 por ciento.

En celebración del Día Internacional contra el Cambio Climático o en cualquier otro día —¡todos los días!—, las prendas vintage hacen un armario más sostenible y circular, ya que la moda de décadas anteriores siempre vuelve para inspirar la evolución de la industria y el estilo personal, y le permite a los aficionados al vintage encontrar prendas originales y únicas, que además ayudan a cuidar el medio ambiente.

En los últimos diez años, la ropa de segunda mano se ha postulado como una alternativa a la industria. Y para la celebración del Halloween —aun quedan horas para decidirse— qué excelente ha de resultar que los grandes y los niños se disfracen con vestimentas elaboradas con material reciclable. Aun queda tiempo.