«Voto presidente»

Con 112.009 mesas distribuidas entre Colombia y otros 67 países y 37 millones 911 mil 335 ciudadanos habilitados —sin partidos tradicionales en la contienda—, el 29 se elegirá presidente de 2022-2026. Crónica de José Orellano.

PRESIDENCIALES 2022, SIN PARTIDOS

Campañas de tozudez

Por José Orellano

Croniquilla ligera escrita el lunes 16 de mayo de 2022.

Entre las campañas presidenciales agitadas hacia los comicios del 29 de mayo, ha imperado la tozudez.

A once días de las elecciones por ‘La casa Nari’ —con ausencia de partidos tradicionales o nuevos o de garaje—, tres y hasta cuatro candidatos están estancados, literalmente, arropados por la manta de la terquedad con bordados de obstinación y la marca testarudez.

En contienda real —lo dicen las encuestas—, quedan dos, con opciones de llegar a ser, del sinnúmero de nombres que hace más de un año se zambulló en una especie de bolsa del juego de azar y bordillo denominado siglo: fichas, del 01 al 90. Gana el que sume ¡siglo! o se acerque a cien o, ‘cañeando’, haga creer que anda en esas.

De una montonera, tras decantaciones más decantaciones, incluidos los propios actos de contrición de algunos ante sus controvertidos pasados, los mecanismos internos de partidos y la consulta del 13 de marzo, quedaron ocho, pero solo perviven siete, porque uno de ellos, bastante cuestionado y “portador del farolito” —como se le decía antes al último ciclista de la clasificación general—, hace poco renunció y anunció que jamás se inclinaría hacía algún extremo sin que hubiera dejado de mostrar cierta afinidad con la candidatura que encabeza las encuestas, con amplísimo margen sobre el segundo.

Entre aquellos tres y hasta cuatro candidatos que se estancaron, literalmente, arropados por la manta de la terquedad, hay quienes no le ganan al voto en blanco ni al ‘no saben no responden’. ¡Fenómeno!

En desarrollo de una campaña a la cual —por todos lados: el derecho y el izquierdo, el centro y sus apéndices— le sobran acciones de juego sucio, muy pocos se atreverían a negarle el amplio favoritismo a un exguerrillero y candidato de la izquierda, a pesar de que esta no esté del todo unida.

El fenómeno se da por primera vez en la historia política de Colombia y tiene en ese sitial a un osado crítico de un establecimiento —la oligarquía, le dice— que ha mandado, puesto y quitado durante más de dos siglos en el país. No hay duda: masivamente, la gente está siguiendo a ese aspirante, quizá creyéndole todo cuanto dice, pero no sé si queriéndolo o amándolo incondicionalmente.

Lo más seguro es que una inmensa mayoría de colombianos haya decidido seguirlo e impulsarlo en los sondeos —y hasta, nadie quita, llevarlo a la Presidencia—, jartos esos compatriotas de que siempre gobiernen los mismos clanes con las mismas ‘costumbrotas’: en imperante corruptela, unos pocos se enriquecen, viven bien, derrochan, mientras el resto, casi todos, que se joda, ¡quién los manda!

Los analistas consideran que el discurso que se ha expresado en desarrollo de esta campaña es totalmente diferente al de hace apenas cuatro o cinco años y hoy lo enmarcan, además de la firma de la paz y las secuelas de los estallidos sociales de 2019 y 2021, la corrupción —«quien esté libre de culpas que tire la primera piedra»—, la educación, la pensión, los páramos y hasta las ballenas del océano Pacífico. Y no faltó quien, osadamente, se atreviera a prometer una rebaja del IVA hasta el 6 por ciento. Lo cierto es que muchos de esos recursos discurseros pudieran resultar siendo puro nido —las tres p: paja, pluma y popó—, inviables, a no ser que detrás de los cantos de sirena se esté cuajando una Constituyente teledirigida.

En asuntos de discursos, el en vivo, el de la plaza pública, estos no han estado exentos de señalamientos, tremendismos y alguna ofensa. Hasta madrazos se han dejado escuchar —Hernández al expresidente Gaviria, por ejemplo— en un ejemplo para no ‘paradigmatizar’ ni mucho menos elegir.  

Faltan once días para que, patrióticamente hablando, lo ideal sea la toma de una decisión democrática millones de veces replicada —lo ideal, sí: que se vote por el mejor (¿?)— a la cual están convocados 37 millones 911 mil 335 ciudadanos aptos para votar y de quienes, a lo mejor, concurrirían algo más de 20 millones de colombianos, algo más del 50 por ciento del censo electoral.

Tres de las más reciente encuestas asientan sólidamente en el primer lugar de las preferencias presidenciales en Colombia a Petro, seguido de… 2º.- Fico… 3º.- Hernández… 4º.- Voto en blanco… 5º.-Fajardo… 6º.- No sabe no responde… 7º.- Ingrid… Y 8º.- Rodríguez… Y 9º.- Gómez.

Es decir: de voto en blanco para atrás, los candidatos que han insistido desde un comienzo en seguir en campaña —a pesar de los siempre negativos resultados en su contra— ratifican su condición de contumaces, desde la acepción que los designa como dados a mantenerse, casi con displicencia, en su error de querer ser presidente de los colombianos, con casi ninguna opción desde el partidor.

Si hoy hubiera que elegir presidente de Colombia 2022-2026 y nos atuviéramos a los últimos sondeos, de YanHaas, el Centro nacional de consultoría, CNC, y TYSE tecnología y servicios electorales, había de ganar Gustavo Petro con el, respectivamente, 40 o el 38 o el 36,64 por ciento de la votación, pero, además, se convertiría en el presidente de los colombianos, el 19 de junio próximo con un abrumador margen.

Y nos hemos atrevido a un ejercicio aritmético: sumar y dividir los resultados de las tres encuestas y redondear un solo porcentaje para cada uno.

Al sumar los tres resultados de las respectivos sondeos y dividir entre tres el total, Petro acumula a su favor el 38,21 por ciento de la votación.

Mientras tanto, Federico Gutiérrez obtiene 21 por ciento en YanHaas, 23 por ciento en el CNC y 21,4 por ciento en TYSE… Al sumar los tres resultados y dividir entre tres, Fico llega a un 21,80 por ciento.

En el tercer lugar se acomoda Rodolfo Hernández con el 12 por ciento en YanHaas, 16 por ciento en CNC y 3,42% en TYSE. La sumatoria con división le da 10,47 por ciento.

Las operaciones aritméticas consolidan al voto en blanco en el cuarto puesto con el 13 por ciento en YanHaas, 6 por ciento en CNC y 9,15 por ciento en TYSE. Hechas las correspondientes suma y división, el voto en blanco obtiene 9,38 por ciento.

Luego sigue —quinto— Sergio Fajardo con 7 por ciento en YanHaas, 7 por ciento en CNC y 5,77 por ciento en TYSE. Suma y división le dan 6,59 por ciento.

El No sabe No responde se sitúa en la sexta casilla y supera a tres de los candidatos que, más tozudos que el resto, siguieron en campaña: 6 por ciento en YanHaas, 6 por ciento en CNC y 7,70 por ciento en TYSE. Suma y división le dan 6,56 por ciento.

De séptima va Ingrid Betancourt: 1 por ciento en YanHaas, 1 por ciento en CNC y 5,68% en TYSE. Suma y división le dan 2,56.

YanHaas no menciona a John Milton Rodríguez, el CNC le da 1 por ciento y TYSE, 1,75 por ciento. Suma y división, para un 0,91 por ciento.

Y con el farolito, Enrique Gómez, quien no marcó en CNC, logró 0,3 por ciento en YanHaas y 1,74 en TYSE. Con 0,68 sigue aspirando a la Presidencia.

En segunda vuelta, Petro con algo más de 45 por ciento —Fico, con algo menos de 35 por ciento— se constituiría, en presidente de los colombianos.

Por movimientos —o partidos, ¿cuáles partidos?—, pues, primero, ‘Pacto histórico’; segundo, ‘Equipo por Colombia’; tercero, Liga; cuarto, ‘Centro esperanza’; quinto, ‘partido verde-Oxígeno’; sexto, ‘Colombia justa, Libres’ y séptimo —¿qué pensará desde el más allá Álvaro Gómez Hurtado, su fundador?— ‘Salvación Nacional’.

Eso sí, después del 29, Hernández y Fajardo, Ingrid, Rodríguez y Gómez, ya no tendrán que insistir en tozudeces y, los dos primeros de estos cuatro se volverán “súper-importantes”. Y oirán propuestas indecentes o a lo contrario. Han que jugar, ¿a cambio de qué?, para incrementar —gracias a sus respectivos seguidores— el caudal electoral de Petro o de Fico. Pudieran llegar a ayudar a decidir.

En 110.758 mesas que han de ser instaladas en 12.262 puestos de votación, dentro de Colombia, y otras 1.251 mesas en el exterior, distribuidas en 250 puestos de votación de 67 países, se espera a 37 millones 911 mil 335 colombianos —908.566 de ellos allende las fronteras— para que elijan presidente de Colombia el 29 de mayo, inicialmente. La experiencia deja entrever que concurrirán algo más de 20 millones de votantes.

Para resumir, pues, Gustavo Petro-Francia Márquez, primeros en las encuestas; Federico Gutiérrez-Rodrigo Lara, en el segundo puesto; Rodolfo Hernández-Marelén Castillo, de terceros; el voto en blanco, cuarto lugar; Sergio Fajardo-Luis Gilberto Murillo, quintos; No sabe No responde, de sexto, por encima de Ingrid Betancur-José Luis Esparza, John Milton Rodríguez-Sandra de las Lajas Torres y Enrique Gómez-Carlos Cuartas Quiceno. Todo, de acuerdo con las encuestas de YanHaas, Centro nacional de consultoría y TYSE tecnología y servicios electorales.