Embrujador

Desde su extraordinaria narrativa, detalladamente, el cronista y escritor cartagenero Eduardo García Martínez está entregado a resaltar cualidades de su Caribe —y a reclamar decidida atención del Estado hacia la Región— . Una pieza más.

¿Qué es el Caribe?

Ese interrogante podría responderse de mil maneras porque diferentes son las acepciones que pueden estar en los diccionarios y en el uso diario de las palabras y los imaginarios de quienes nacieron, habitan o visitan este territorio que es mar y música, imaginación y brisa, comida, colores, sabores, poesía y alegría que se torna algarabía en la calle, en el juego y hasta en la completa intimidad.

Pero el Caribe es más que eso. También ha sido sufrimiento y azote, el summum de la injusticia y la crueldad en contraposición al universo en donde el disfrute se cincela aún en las más penosas circunstancias de la existencia. Así fue en la invasión del siglo XV y en la Colonia, cuando se produjo uno de los más vergonzantes atropellos a la dignidad humana en nombre del progreso de los invasores que arrasaron con todo lo que había en el idílico universo que encontraron, más allá de la mar Oceana.

…trajeron oleadas de africanos esclavizados para continuar en su afán de ser los más poderosos de la tierra.

Cuando no tuvieron más aborigen que azotar y aniquilar trajeron oleadas de africanos esclavizados para continuar en su afán de ser los más poderosos de la tierra. El Caribe es también sinónimo de alzamiento y libertad. De sus islas y territorios que respiran mar surgieron movimientos independentistas, siendo Haití la abanderada de esa noble causa. En los cayos de esta isla se acogió a quienes lograron escapar al tormento del implacable sitio que impuso Pablo Morillo a Cartagena en 1815, en nombre de la Reconquista española.

El Caribe tiene una magia inigualable. En sus islas y territorios continentales se respira el ambiente salobre que viene del mar, que se esparce por todos los contornos y se vuelve perfume más allá de los árboles, los cocoteros, las calles, los aposentos. La música del Caribe tiene la fuerza de un turbión y su comida es exquisito manjar en las mesas más sofisticadas y en las más humildes moradas, donde el pescado, el patacón y el arroz con coco hacen fiesta en medio de calderos tiznados y leña cruda del monte.

La literatura es arma espiritual en el Caribe. Poesía, cuento, novela, oralidad tienen desde aquí vuelo universal. La imaginación guía cuerpo y espíritu, pero la realidad, que desborda la imaginación, suele golpear con fuerza a los más débiles. La realidad/ficción que nos envuelve igual la entregamos a quienes buscan en ella atardeceres de ensueño, el vuelo casi irreal de los alcatraces, el lenguaje del viento, el sol que se vuelve fuego al despedirse, la palabra que enamora cuando se torna poesía, la música que atrapa los sentidos. El Caribe es así: embrujador.

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