Los ‘esclavos’

Opina Esteban Jaramillo Osorio que lloran los esclavos de oro, los de PlayStation, futbolistas sin corazón…de bolsillo, que se califican de esclavos con desconocimiento —imagen destacada— de las implicaciones del término y su afectación histórica.

Los esclavos de oro del balón

Por Esteban Jaramillo Osorio

Algunos jugadores burgueses, esclavos de oro del balón, indiferentes frente a la afición, que se forran en dinero sin amar el fútbol, han optado por protestar quejumbrosos por la intensidad de los calendarios, rechazando, además, los oídos sordos de los dirigentes cuando hacen pública su intención de empoderar.

Futbolistas sin corazón…de bolsillo, que golpean la pelota sin sentimiento, en contravía de los deseos de los hinchas.

Se califican de esclavos con desconocimiento de las implicaciones del término y su afectación histórica.

Ignoran aquellas épocas de vejámenes, ignominia, humillaciones y agresiones, cuando los poderosos secuestraron los derechos humanos de los desprotegidos.

Quieren el poder.

Ya lo hizo Maradona en el pasado, en ligas de élite, y no fue escuchado. Y otros de sus congéneres también lo intentaron con amenazas de boicot a los torneos, sin cumplir los objetivos.

Esclavos modernos de cien, doscientos y trescientos millones de salario. ¡Mensuales!

Fotomontaje sobre la escultura ‘Encadenado-Esclavitud’, marca Design Toscano, de https://www.amazon.com/, y estatua de
Diego Armando Mardona, frente al estadio que lleva su nombre, de https://www.marca.com/

Esclavos displicentes, desmotivados, sin compromiso, que ven pasar la desolación de los fracasos sin asumir los costos.

Esclavos que hablan de solidaridad, la que no aplican, que trabajan acariciando a diario una pelota, con siesta obligatoria, viajes de lujo y hoteles suntuosos.

Que exhiben sus coches y sus mansiones ostentosas, sus joyas y tatuajes y sus paseos por las playas después de triunfos o derrotas.

Esclavos que se lesionan una uña y corren a la clínica de urgencias, comen con dieta balanceada, tienen médico de cabecera, vivienda gratis, masajistas y estilistas personalizados.

Esclavos de oro del balón indiferentes frente a los aficionados del común, muchos de los cuales restringen sus gustos personales, para ir a los estadios.

Para evitar injusticias, debo resaltar los profesionales valiosos que se rompen el pecho, ponen el lomo, luchan por un objetivo y se ganan cada peso o dólar que reciben. Los que le dan vida al espectáculo evitando su desplome.

Lloran los esclavos de oro, los de PlayStation.

Imagen destacada de https://www.gndiario.com/