Once años estibando palabras, memoria y Caribe. El Muelle Caribe persiste, terco y cercano, como muelle abierto: para leer, escribir, pensar y quedarse un rato, con oficio, afecto y comunidad.

El Muelle Caribe, este
rincón de letras para el
alma que cumple 11 años

Por José Orellano
Bienvenidos, una vez más, a El Muelle Caribe, un espacio de pensamiento, opinión y crónica que, desde hace once años, insiste en mantenerse bien anclado —con pilotes intelectuales firmemente clavados— en el impetuoso y cambiante mar de las palabras.
Fundado por José Orellano y Edgardo Caballero, este proyecto ha buscado —sin prisa y sin poses— acompañar a sus lectores, tocar fibras, dejar preguntas abiertas y sostener conversaciones necesarias. Once años después, sigue aquí: terco y vivo, gracias a quienes leen, escriben y regresan.
José Orellano es su editor y cronista. En más de medio siglo de oficio ha sido corrector, maestro, reportero, jefe de redacción, director de noticieros y, sobre todo, aprendiz permanente. Más que los cargos, lo define el oficio: el trabajo diario con el lenguaje y el compromiso con lo que se cuenta. No hay pose de héroe, solo disciplina y respeto por la palabra.

Su historia viene de lejos y de abajo. De los oficios tempranos, del trabajo desde joven —a los 12 años vendía a sus tías y a su abuela sacos de boñiga vacuna como abono para pagarse la entrada al cine— y del aprendizaje hecho a pulso. De ahí nace una mirada atenta, sin estridencias, que entiende el periodismo como servicio y la escritura como refugio.
Autodidacta —¡empírico, a mucho honor!—, lector voraz e inclinado a la perpetración de versos —solo versos—, Orellano ha encontrado en las palabras un lugar para pensar el mundo y compartirlo con otros. Y también para desfogar sus demonios.
El Muelle Caribe nació primero en papel, en 2004, desde una edición del ‘Sirenato de la Cumbia’ en Puerto Colombia —de ahí su nombre, tomado del viejo muelle—, y el 9 de febrero en 2015, el Día del Periodista, dio el salto a lo digital. Hoy es una plataforma que llegó a reunir, en algunos momentos, las voces de más de veinte colaboradores en una sola actualización —entre 15 y más de 20 páginas semanales durante más de cinco años—, todos con una misma intención: contar el Caribe desde sus matices, tensiones, memorias y resistencias. Y también desde sus ideologías políticas, incluso cuando algunos lectores percibieron afinidades marcadas con figuras de la vida pública nacional, en especial con el nombre de un solo personaje de la política. Y nos cuestionaron.
Hoy batalla sin tantos colaboradores como en el ayer. Aquí están, frecuentes, el médico y poeta samario Alfonso Noguera Aarón; el docente universitario José Manuel Villarreal Gravini; el filólogo y lingüista Siervo Custodio Mora Monroy; el sociólogo samario Alonso Ramírez Campo —con menor intensidad—, y el cronista todero Evo Matrix, una feliz combinación de inteligencia humana e inteligencia artificial.

Y cómo no recordar aquella extensa lista de colaboradores que, vueltos unidad, alcanzó a congregar El Muelle Caribe durante un largo y fértil trayecto del tiempo: Nuri Ruiz Bárcenas, Kelly Estrada, Eduardo García Martínez, Guillermo Romero Salamanca, William Gómez Polo, María Albarrán Cepeda, José Joaquín Rincón Chaves, Armando Pérez Araujo, Luis Roberto Herrera ‘Pelón’, Jaime De Lavalle Carbonó, Javier Jiménez Jordi, Jorge Agudelo Moreno, Fare Suárez Sarmiento, Abel Rivera García, Raúl Tadeo Brugés Fuentes, Irama Rodríguez, Fernando Molina ‘El cronista soy yo’, Óscar Serpa Reyes, Arturo López Viñas, Oswaldo Manjarrés Fuentes, Carlos Julio Ramírez Campo, Fernando Mora Rodríguez, David Campo Pineda, Edgar Awad, Víctor Hugo Vidal Barrios, Edgardo Caballero Gutiérrez, Alfonso Hamburger, Fernando Castañeda García, Jorge Alfonso Sierra Quintero, Rafael Vega Jácome, José Orellano Ripoll, Guillermo Nieto Molina, Inocencio de la Cruz, El Monje, Esteban Jaramillo, Laura Carolina Orellano Silva, Claudia Marcela Orellano Silva y Gloria Silva Lizarazo.
El nombre de este sitio web es también una evocación: un homenaje al antiguo muelle de Puerto Colombia, símbolo de llegadas y despedidas, de historias que marcaron la región y que aún resuenan en la memoria personal y colectiva.
Aquí se honra la cultura caribeña sin folclorizarla y la literatura sin solemnidades. El Muelle Caribe sigue abierto, como todo muelle, para quien quiera llegar a estibar cultura, a leer, a escribir o simplemente a quedarse un rato. Como suele ocurrir cuando se encuentran Orellano, Guillermo Romero Salamanca y Jorge Medina Rondón, se quedan por largo rato. O cuando el director se sienta a conversar extensamente con Don Siervo Mora Nonroy, a beber de la savia del sabio.
Para celebrar estos primeros once años, hemos decidido renovar nuestro logo, nuestra identidad visual, nuestra personalidad, nuestra esencia, nuestra marca. Oficialmente, se estrena este 9 de febrero de 2026. Y es un destello de colores que son vida.
Bienvenidos, una vez más.

