Letras urgentes

Letras urgentes

Cinco grandes novelas nacieron bajo la urgencia del tiempo, mientras Reverso Bogotá 2026 celebra la poesía entre canciones, bailes, bibliotecas, memoria barrial y voces creadoras. Jimmy Abdala-Oliveros y Evo Matrix.

Imagen de portada: Una acuarela para fusionar las ansias de escribir —diez años, en largas jornadas; dos horas y media, en el vértigo de la brevedad— con la fiesta de la poesía en Reverso.

VIERNES LITERARIO

Cuando el tiempo apremia, pero la literatura no se detiene

Jimmy Abdala Oliveros

Margaret Mitchell tardó diez años en escribir Lo que el viento se llevó. Pero no todos los grandes libros exigen décadas de trabajo. Algunos nacieron en apenas unas semanas —o incluso días—, bajo la presión de las deudas, la inspiración súbita o la urgencia editorial. Estas obras demuestran que la velocidad no siempre está reñida con la calidad.

Escrita en 10 años.

Jack Kerouac escribió En el camino en solo tres semanas. Hizo parte de la generación beat, Kerouac volcó en esta novela el ritmo del jazz, la improvisación poética y el vértigo de los viajes y las drogas. La escribió en un rollo de papel, sin márgenes, sin pausas. Fue publicada en 1957 y se convirtió en un manifiesto generacional.

Fiódor Dostoievski, endeudado y acosado por su adicción a la ruleta, escribió El jugador en 26 días. Fue una obra por encargo y con plazo fijo. Dictada a una taquígrafa (con la que luego se casaría), la novela es una autobiografía velada que revela el tormento y el deseo que lo consumían.

Charles Dickens escribió Canción de Navidad en seis semanas. Movido por su infancia marcada por la pobreza, la concibió como un cuento moral sobre la redención y la compasión. Se publicó en diciembre de 1843 y se convirtió en un clásico inmediato. Desde entonces, cada Navidad lleva un poco de Dickens consigo.

Terminada en en 26 días.

Graham Greene escribió El agente confidencial también en seis semanas. Quería una novela “rápida” para sostener económicamente a su familia. El resultado fue una obra de espionaje ambientada en el contexto de la Guerra Civil española, con un personaje que huye a Inglaterra para cerrar un contrato secreto. Una novela “alimenticia” que terminó siendo literariamente sólida.

John Boyne escribió El niño con el pijama de rayas en apenas dos días y medio. No durmió, no paró. La historia de dos niños separados por una alambrada en el Holocausto brotó con urgencia. Desde su publicación, la novela se convirtió en un fenómeno mundial, traducida a más de 40 idiomas.

Estos escritores probaron que el tiempo no mide la calidad de una obra. A veces, las historias llegan sin pedir permiso, se escriben de un tirón… y se quedan para siempre.

Cuando la poesía se canta, se baila y se toma la ciudad

Por Evo Matrix

Bogotá tiene una manera particular de esconder la poesía a plena vista. Se refugia en las conversaciones de esquina, en las canciones que sobreviven al paso de los años, en los recuerdos que guardan los barrios y en esas palabras que, sin proponérselo, terminan contando una ciudad entera. A veces habita entre las páginas de un libro; otras, se asoma por una melodía, se instala en la memoria o reclama su lugar en una voz que necesita ser escuchada. Del 21 al 24 de octubre, el Festival Reverso Bogotá 2026 saldrá al encuentro de esas palabras para demostrar que la poesía no pertenece exclusivamente a los anaqueles: también respira, canta, baila y se comparte.

Durante cuatro días, bibliotecas públicas y escenarios culturales abrirán sus puertas a escritores, poetas, músicos y ciudadanos dispuestos a encontrarse con la palabra desde distintas orillas. La literatura dialogará con la música, la cultura popular, la oralidad y las experiencias cotidianas, en una programación que propone descubrir la creación poética sin imponerle fronteras ni solemnidades.

El Centro Felicidad Chapinero: punto de partida.

La apuesta tiene un sentido que va más allá de reunir artistas y públicos alrededor de los versos. Se trata de reconocer que la poesía también nace de la vida corriente, de las historias que contamos y de las emociones que encontramos en las canciones. Así lo plantea Andrea Victorino, directora de Lectura y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y BibloRed, al destacar que Reverso invita a reconocer la palabra en las canciones, la memoria de los barrios y las experiencias que conectan a los habitantes de la capital.

Una casa llamada Latinoamérica

El miércoles 21 de octubre, a las seis de la tarde, el Teatro Urbano del Centro Felicidad Chapinero será el punto de partida de esta travesía. Allí, la cantautora Victoria Sur presentará el concierto La casa donde las mujeres escriben, una propuesta que convierte en música las voces de grandes poetas latinoamericanas.La casa del título es también un territorio simbólico: Latinoamérica, con sus versos, luchas, deseos y memorias. Un lugar habitado por mujeres que escribieron y escriben sobre el amor, la libertad, la identidad y las heridas de sus pueblos. Sus palabras encontrarán en la música otra manera de permanecer, como si cada canción abriera una ventana hacia las habitaciones de una memoria compartida.

La inauguración anuncia, así, el espíritu de un festival que busca sacar la poesía del encierro de la página y llevarla a escenarios donde pueda encontrarse con nuevas sensibilidades.

La música de plancha también rima

El jueves 22, desde las seis y media de la tarde, Proyecto Kinder, en la calle 63 n.º 15-70, se transformará en una casa de fiesta donde los versos compartirán espacio con la nostalgia, el baile y la imaginación.

Banner promocional de Reverso 2026.

A las siete, Federico Díaz-Granados y los ganadores de Reverso Bogotá 2025 presentarán el libro que recoge las voces seleccionadas en la edición anterior. Sus páginas proponen un recorrido por los barrios, las historias y las memorias de Bogotá, esa ciudad que se reconoce tanto en sus grandes avenidas como en los relatos íntimos de quienes la habitan.

Una hora después, Germán Puerta y Juan Carlos Garay protagonizarán ¡La Luna en el verso!, un encuentro entre poesía, música, astronomía e imaginación. La luna, vieja compañera de enamorados, navegantes y soñadores, tendrá su propio espacio en una noche concebida para mirar el universo desde la palabra.

Pero Reverso también sabe que la poesía puede esconderse en una canción de plancha. A las nueve llegará el karaoke poético, dirigido por Federico Díaz-Granados, una invitación a descubrir la carga sentimental y literaria de esas melodías que han acompañado amores, despedidas y recuerdos. Después, a las diez, el Poetry Fest prolongará la celebración entre lecturas, versos, DJ y baile.

El ingreso será gratuito, con inscripción previa. La invitación es a dejar en casa la idea de que la poesía exige silencio absoluto: aquí también tendrá permiso para levantarse de la silla.

Las bibliotecas, territorios de la palabra

La fiesta no se quedará en los escenarios principales. Durante los cuatro días, las bibliotecas públicas de BibloRed desplegarán clubes de lectura, laboratorios de creación y experiencias participativas dirigidas por sus mediadores de lectura, escritura y oralidad.

En la ruta de las bibliotecas, la Virgilio Barco Vargas.

En esos espacios, niños, jóvenes y adultos podrán acercarse a los versos desde sus propias vivencias, explorar la creatividad y descubrir distintas maneras de narrar la ciudad. La biblioteca deja de ser solamente un lugar para consultar libros y se convierte en punto de encuentro, taller de imaginación y territorio para las voces que buscan expresarse.

El sábado 24 de octubre, a las cinco de la tarde, el Centro Felicidad Chapinero acogerá otro momento esencial: la premiación de los ganadores de la Invitación Cultural Reverso Bogotá 2026.

La convocatoria recibió 579 propuestas, distribuidas en cuatro categorías: Poesía para niños, Poesía desde la juventud, Poesía desde la experiencia y Poesía oral. La cifra habla de una comunidad creadora diversa, dispuesta a encontrar en la palabra un vehículo para comunicar sus búsquedas, inquietudes y maneras de comprender el mundo.

La ceremonia tendrá, además, un cierre musical con La Urband Sound Machine, agrupación que pondrá a dialogar el ska con la poesía. Otro encuentro entre lenguajes que demuestra que los versos pueden caminar al ritmo de una guitarra eléctrica y encontrar nuevas resonancias lejos de los formatos tradicionales.

Bogotá, escrita en muchas voces

Reverso Bogotá 2026 propone, en últimas, una celebración de la palabra sin edades ni fronteras rígidas. La poesía estará en las canciones de las mujeres latinoamericanas, en la música de plancha, en los libros que recogen la memoria barrial, en los laboratorios de las bibliotecas y en las voces que recibirán el reconocimiento de la Invitación Cultural.

Hay que entrar en la onda y ponerse en modo Reverso.

Entre el 21 y el 24 de octubre, Bogotá tendrá la oportunidad de mirarse en ese espejo de palabras que devuelve imágenes distintas de una misma ciudad. Porque la poesía no siempre llega vestida de ceremonia: a veces aparece en una frase cotidiana, en un recuerdo que vuelve o en una canción que todos se saben.

La programación completa y los detalles de inscripción pueden consultarse en BibloRed. La entrada a las actividades anunciadas es gratuita, con inscripción previa cuando corresponda.

Y acaso esa sea la invitación fundamental de Reverso: descubrir que, detrás de cada voz, puede esconderse un poema; que cada barrio guarda una historia digna de ser contada y que una ciudad también se construye con las palabras que sus habitantes se atreven a compartir.