Cali será sede del VI Encuentro de Turismo Receptivo de Anato, mientras Supersubsidio y Vivienda destinan más de 50 mil millones en subsidios, impulsando desarrollo, equidad y sostenibilidad en Colombia.

GENERALES
Cali, epicentro del turismo
que se piensa y se reinventa

En la calidez del Valle del Cauca, donde la brisa huele a caña y las montañas dibujan una sonrisa verde en el horizonte, el turismo colombiano volverá a pensarse a sí mismo.
Los días 13 y 14 de noviembre, ‘La sultana del Valle’ será anfitriona de la sexta edición del Encuentro Nacional de Turismo Receptivo de Anato, un evento que se ha convertido en brújula para quienes, más que vender viajes, construyen experiencias, rutas emocionales y tejido económico.
El Centro de Eventos Valle del Pacífico abrirá sus puertas a unos 330 participantes, entre agencias operadoras, DMC, mayoristas y prestadores de servicios, en un ambiente donde la capacitación y la articulación se convierten en los verdaderos motores del progreso.
Y lo dice con claridad la presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo-Anato Paula Cortés Calle: “Continuamos trabajando por el mejoramiento de la calidad y la formación turística”. Y esa frase, en medio de un panorama global donde los destinos se reinventan o desaparecen, suena casi como un juramento colectivo.

El Valle del Cauca, con su capital rumbera y hospitalaria, vive un momento de madurez turística. Entre enero y septiembre de 2025, el departamento recibió 184.952 visitantes extranjeros, y el año anterior cerró con 269.431, un aumento del 14% frente a 2023. De ese flujo, Cali concentra el 81%, un dato que no sorprende: la ciudad que abraza al visitante con salsa y gastronomía se ha convertido en un punto luminoso dentro del mapa turístico nacional.
Las reservas aéreas internacionales hacia Cali entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 representan el 3,8% del total nacional, con 20.182 asientos reservados, lo que significa un aumento del 1,1% respecto al periodo anterior. Son números que hablan de confianza y de una tendencia creciente hacia el turismo receptivo, ese que mira al país desde dentro y lo ofrece al mundo con identidad.
El Encuentro no será una simple feria de ofertas. Es, más bien, una escuela viva de innovación, donde las palabras “capacitación” y “encadenamiento” adquieren peso propio. Los asistentes podrán elegir entre talleres que desafían los métodos tradicionales: Neuro sales, diseño de experiencias con autenticidad, tendencias del turismo internacional, Event Marketing 2030 y diseño de experiencias sostenibles.

Además, un espacio de articulación comercial permitirá que, en cerca de 1.400 citas efectivas, los empresarios amplíen su red de contactos y concreten alianzas estratégicas. La clave no es competir, sino conectarse; no vender más, sino entender mejor al viajero contemporáneo.
En esta edición se desarrollará también el programa ‘Descubriendo destinos’, donde cuatro empresarios de distintas regiones con vocación turística presentarán sus propuestas ante un panel de jurados expertos. Habrá un ganador, sí, pero el verdadero triunfo será colectivo: poner en escena el talento regional, las narrativas locales y la creatividad que germina lejos de los grandes centros urbanos.
El evento cerrará con actividades de reconocimiento para descubrir —en carne viva— los principales atractivos del Valle del Cauca, una región que se ofrece no solo como destino, sino como experiencia integral. Porque conocer un territorio no es solo recorrerlo: es respirarlo, entenderlo, contarlo y cuidarlo.
“Con el Encuentro Nacional de Turismo Receptivo buscamos fomentar la capacitación, el encadenamiento de los empresarios y apoyar el fortalecimiento de las regiones”, precisa Paula Cortés Calle. Una declaración que suena a propósito y no a protocolo.
Y es que, en estos tiempos en que el turismo mundial se debate entre la tecnología y la autenticidad, Cali vuelve a ser faro. No solo por su alegría, sino porque allí se hablará del futuro del turismo colombiano: un futuro que se sueña sostenible, humano y creativo.
Techo y equidad: la nueva
ruta del subsidio familiar

Colombia vuelve a poner sobre la mesa un tema que es más que ladrillos y cemento: la dignidad del hogar. La Superintendencia del Subsidio Familiar (Supersubsidio) y el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio anunciaron una resolución conjunta que destina más de 50 mil millones de pesos a subsidios de vivienda rural y urbana. No se trata solo de cifras: se trata de esperanzas que buscan un techo donde anclar la vida.
El anuncio no es menor. Son recursos que provienen de los remanentes de segunda prioridad de las Cajas de Compensación Familiar, dinero que por años quedó a la espera de un destino útil. Ahora, la resolución define los criterios y la metodología de distribución, bajo una premisa esencial: transparencia, equidad territorial y derecho a la vivienda digna.

Las Cajas contarán con 30 días calendario para hacer efectiva la distribución. Y las cifras son elocuentes: $8.370 millones se orientarán al componente urbano —remanentes entre 2020 y 2023— y $41.664 millones al componente rural —acumulados desde 2010—. En palabras de Sandra Viviana Cadena Martínez, superintendente del Subsidio Familiar, “la meta es garantizar una distribución adecuada, equitativa y justa”.
Durante la vigencia de 2025, ambas entidades han sostenido mesas técnicas, jurídicas y financieras para definir cómo llegar a cada territorio sin sesgos, sin centralismos, con la certeza de que una casa puede ser el punto de partida de una nueva historia familiar.
Esa suma de esfuerzos —entre instituciones, regiones y comunidades— es más que un programa: es una política de justicia habitacional que entiende que el desarrollo no se mide solo en metros cuadrados, sino en bienestar compartido.

