El turismo colombiano vive un renacer: agencias mayoristas y minoristas reportan crecimiento sostenido, viajeros planean con confianza y el ocio consolida su fuerza como motor esencial del 2025.

Turismo en ascenso: el
repunte de agencias y
el pulso viajero del 2025

Por Evo Matrix
El turismo colombiano volvió a alzar vuelo con fuerza propia. Y en esta travesía de números y destinos, las agencias de viajes mayoristas y minoristas —motores que conectan al viajero con el mundo— registraron un tercer trimestre de 2025 con indicadores en verde, aire de expansión y un horizonte internacional más despejado que nunca.
La más reciente encuesta de Anato, que pulsó la actividad de sus agencias asociadas entre julio y septiembre, reveló un incremento promedio del 17% en las ventas de las agencias mayoristas, impulsado en gran parte por los paquetes turísticos internacionales, que concentraron el 34% de la oferta comercializada. Al mismo tiempo, las agencias minoristas reportaron un crecimiento promedio del 10%, superando el 7% alcanzado en el trimestre anterior.
Ambos segmentos reflejan un mismo fenómeno: el viajero colombiano volvió a creer en la experiencia planificada, en el paquete integral que asegura traslado, descanso, inmersión y retorno.

Desde hace años, las agencias mayoristas vienen transformando su papel tradicional de intermediarias en diseñadoras de experiencias completas, pensadas para el cliente final pero comercializadas a través de las Minoristas. Es el llamado modelo B2B, una cadena de alianzas que permite ofrecer productos especializados a destinos de alta demanda, con precios competitivos y logística garantizada.
“La dinámica positiva de las ventas en este segmento sugiere alianzas más activas y una mayor demanda de productos empaquetados, impulsada por compras anticipadas a la temporada vacacional de fin de año”, dijo la presidenta ejecutiva de Anato Paula Cortés Calle.
Las cifras hablan por sí solas: mientras los paquetes internacionales ocuparon el primer lugar con el 34% del total, los nacionales representaron el 25%; los servicios individuales, el 20%; los internacionales sin tiquete aéreo, el 12%; y los nacionales sin tiquete, el 9%.
El mapa de la comercialización también muestra un equilibrio interesante: el 51% de las ventas se concretaron en forma presencial, y el 49% a través de canales virtuales. Es la coexistencia —ya madura— entre la vitrina digital y la conversación humana, entre el clic inmediato y la confianza que aún despierta el asesor de viajes con libreta en mano.
El impulso de las mayoristas ha sido determinante para que el turismo internacional recupere su protagonismo tras años de prudencia. En efecto, su crecimiento del 17% marca un punto de inflexión: el viajero colombiano está saliendo otra vez, pero con planificación y respaldo profesional.
El segmento vacacional sigue liderando el movimiento, por encima del corporativo y MICE (reuniones, incentivos, conferencias y exhibiciones). La motivación de ocio —ese deseo de cruzar fronteras y coleccionar paisajes— continúa siendo la principal razón para viajar. Y los paquetes prediseñados ofrecen precisamente eso: seguridad, guía y disfrute sin sobresaltos.

“Estos resultados confirman que el ocio sigue siendo el principal motor de la actividad turística, especialmente ante la llegada de la temporada de fin de año”, remarcó Cortés Calle.
En el frente de las agencias de viajes minoristas, el comportamiento también fue alentador. El 81% de las empresas encuestadas reportaron variaciones positivas en sus ventas, una señal clara de reactivación sostenida. De ese total, el 26,6% dijo haber crecido entre un 10% y 19%; el 20,2%, entre 1% y 10%; y el 14,5%, entre 20% y 29%.
Las razones del repunte son múltiples: las compras anticipadas a la semana de receso escolar de octubre, la consolidación de los destinos nacionales tradicionales —Cartagena, Medellín y Bogotá, que concentraron más del 50% de las ventas— y la expansión de los viajes internacionales hacia nuevos horizontes.
En efecto, la encuesta destaca que los destinos más vendidos fueron, en el exterior: España (17,8%), República Dominicana (15,8%), Cancún, México (13,9%), Estados Unidos (13,3%) y Panamá (6,2%). Pero hay algo más llamativo: Tailandia y África se abrieron paso como destinos innovadores, elegidos por un turismo que busca experiencias diferentes, inmersión cultural y conexión emocional con el entorno.
En el plano nacional, el Eje Cafetero, Cali, Santa Marta, San Andrés y Barranquilla encabezaron la lista de los preferidos, sumando una participación cercana al 35% del total de ventas. Estos destinos, fortalecidos por la infraestructura turística, la conectividad aérea y la oferta cultural, consolidan al país como un mosaico de regiones con identidad y encanto propio.
El sol y playa sigue siendo el producto más vendido, aunque el turismo de naturaleza y aventura desplazó al de cultura al tercer lugar. La tendencia coincide con el interés global por experiencias sostenibles y vivencias auténticas en contacto con comunidades locales.
Otras modalidades ganan adeptos y dibujan una oferta más diversa: turismo religioso, de salud y bienestar (wellness), experiencial o de autor, literario y cultural, y el turismo para adultos mayores y mujeres. Una agenda que amplía la mirada y redefine la idea del viaje como acto de introspección y encuentro.
Detrás de cada número, hay un pulso de interpretación. Y en ese sentido, los estudios de Anato se han convertido en brújula para la industria turística. “Sabemos que el sector está en constante transformación. Por ello, realizar este tipo de estudios nos permite entender cómo se comporta la industria y adaptar la oferta a las tendencias del mercado nacional e internacional”, concluyó su presidenta.

El dato no es menor: el turismo colombiano no solo se recupera, sino que se reorganiza. En las agencias, los algoritmos digitales conviven con los asesores de experiencia. En los destinos, los viajeros buscan menos la foto y más la vivencia. Y en los paquetes, la palabra “internacional” vuelve a sonar como promesa y realidad.
Así, el tercer trimestre de 2025 no fue simplemente una temporada positiva. Fue un tramo de confirmación: Colombia está viajando más, planeando mejor y mirando más lejos.
El turismo, ese espejo de las emociones colectivas, parece haber recuperado su reflejo. Y mientras las agencias mayoristas y minoristas celebran sus cifras, el viajero —ese eterno buscador de caminos— se prepara para la travesía final del año, con maleta en mano y alma dispuesta.
Porque el viaje, más que una transacción, sigue siendo un acto de fe en el mundo.

