Junior atraviesa una crisis futbolística pese al bicampeonato: juega mal, no gana y sobrevive entre la resignación, la esperanza y esa “leche” que podría llevarlo nuevamente a una gloria dudosa.

Junior: un equipo “lechero”

Por José Orellano
Junior no levanta cabeza y eso, más allá de los memes, ya es razón para la fake news.
Ni si va ganando gana Junior. Pero, a lo mejor, la leche —como en un par de ocasiones recientes— no dejará de cubrirlo: a lo mejor llegará a las finales y hasta terminará campeón. Tres veces seguidas campeón(¿??), a lo mejor.
El bicampeonato obtenido en 2025-2026 —no hay duda— fue “de pura leche”, como dice la afición del fútbol de barriada, la de la bola’e trapo, que ya no serán las de “Memuerde” García.
«Junior, un bicampeón “lechero”», se recrea un buen número de hinchas molestos, en un intento de mirar con objetividad la performance del equipo tiburón.

Y hay que mirar con prevención que, en medio de una afición tan exigente como la barranquillera, haya una parte que se conforme con que Junior sea bicampeón, así no juegue nada de fútbol, como no lo juega desde hace rato, y así haya comentaristas que lo ensalcen. “A Junior hay que matarlo”, repiten el estribillo que inmortalizó ‘El Negro’ Perea.
No reclaman. Pagan la boleta y tienen derecho al reclamo justificado, dentro de los cánones de la ley.
“Ya Junior nos tiene acostumbrados: cada partido es un parto para nosotros”, dicen con resignada alegría algunos hinchas rojiblanco. “Pero es bicampeón”, agregan, y sanseacabó.
Tras su último empate como local —ya son siete partidos sin conocer la victoria, cinco de ellos en la Liga BetPlay—, su técnico sacó pecho por los dos títulos de 2025-2026, anunció que no está pensando en renunciar y, raudo, abandonó su más reciente rueda de prensa.

Pero, horas antes del empate en casa ante Santa Fe, una fake news ya lo había mandado para el pavimento.
Y con esa noticia falsa —«Junior F.C. informa a su afición, a los medios de comunicación y a la opinión pública que el profesor Alfredo Arias ha presentado su renuncia al cargo de director técnico del equipo profesional»— cayó el arquitecto amigo, ciudadano muy serio, Óscar Serpa Reyes.
En correspondencia con un apunte del director —Junior: bicampeón sin jerarquía—, Serpa Reyes la envió al WhatsApp del director, quien la sumó a varios mensajes web sobre otros tópicos que había recibido.
—¿Nos falsearon? ¿O me falseaste? —le escribí a Serpa Reyes.
—¿Nos falsearon? —me respondió.

«Agradecemos al profesor Arias y a su cuerpo técnico por su trabajo, entrega y compromiso durante el tiempo al frente de nuestra institución», agregaba la fake news, patentizada en un supuesto comunicado del Departamento de Comunicaciones de Junior FC S. A.
«Le deseamos muchos éxitos en sus futuros proyectos personales y profesionales. El club seguirá trabajando con determinación por alcanzar los objetivos deportivos que nos hemos trazado», remataba el “comunicado”, puesto a circular en ‘papel’ membreteado con el escudo del cuadro tiburón.
Caímos, pues, con la fake news que ya provoca el técnico juniorista.
Pues bien: a raíz de la tenencia del “comunicado”, le escribí a mi nuevo mejor amigo, el filólogo y lingüista Siervo Custodio Mora Monroy, con quien habíamos visto en mi residencia —para satisfacción plena de él, hincha rojo— el partido América 4-Junior 2:
—Se fue Arias del bicampeón sin jerarquía —le escribí.
—Con respecto al Junior, siempre sucede lo que dijo Pelé: si gana el equipo, es mérito de los jugadores; si pierde, es culpa del técnico —me respondió—. Pobre el profesor Alfredo. Lo peor que le puede pasar a un empleado es cuando le agradecen sus servicios —remató.

Pero no nos digamos mentiras: hace rato Junior no juega al fútbol, así haya pensado en James, incorporado fugazmente a Juanfer y ahora tenga en Muriel a un goleador de 16 goles en 34 partidos oficiales con la casaca rojiblanca en diferentes torneos.
Pero la verdad no soporta desmentidos: Junior es un bicampeón sin jerarquía.
En el Metropolitano iba perdiendo con Once Caldas y le iba ganando a Santa Fe. A los manizalitas les empató a duras penas, pero ante Santa Fe no supo sostener la diferencia. Y, por lo hecho hasta la quinta fecha, Junior —con Alfredo Arias en la DT— va en el deshonroso puesto 17.
Alguna “cuchi-barbie” me recordará que yo de fútbol nada sé, pero nada me quita el deseo de expresar mi frustración por un Junior que, ¡renuncio!, ya “no es” mi papá y que, no sé si meditabundos sus jugadores, bien cabe, —‘Compadrito’ Moisés Angulo—, en un aire de porro:
Muy piedro tú me dejaste,
muy piedro tú me dejaste,
por no poder ganar…
He quedado piedro y triste,
he quedado piedro y triste,
tú no sabes triunfar…
Tú tienes la culpa, Alfredito,
tú no sabes nada,
DT’s como tú, Alfredito,
piden retirada.
Y pueda que, a estas alturas de la nota, hasta le dé algo de razón a un texto web que el sitio “Junior tu papá” le atribuye al Tino Asprilla, quien, según el escrito, se proclama periodista:
“¡Si Junior entra a los octavos y queda campeón de nuevo me retiro del periodismo!”, dice el texto.

Es “una falta de respeto que Junior siempre haga lo que le dé la gana: jugar mal, entrar a los octavos y ya sabemos”, atina Tino.
Jugando mal, en dos ocasiones consecutivas, “La querida de Barranquilla” ha entrado a los octavos y —ya sabemos— ha terminado campeón. Pero el buen fútbol, el fútbol bonito, la fantasía, la magia, la filigrana con el balón, el “olé” en las tribunas, han estado muy lejos de los botines de quienes integraban el onceno rojiblanco en esas dos campañas al mando de Arias. Y de los guayos de los actuales.
Viene la sexta fecha y otra vez como local… Junior enfrentará, el sábado 5 de septiembre, a las 8:20 de la noche, a Jaguares, que viene de empatar 2-2 ante América en Montería.
A lo mejor gana.
A lo mejor pierde.
A lo mejor empata.
Quién sabe.
Porque, con Junior, a lo mejor la leche vuelve a hacer de las suyas.

