De nuevo, juglería

De nuevo, juglería

Tras diez años de esperarse a sí mismo, Fernando Rangel Molina presenta Nuestro Destino, diez canciones donde el Rey Vallenato 2012 reivindica al juglar: cantar, tocar y contar historias propias.

Imagen de portada: Fernando Rangel Molina cumple su sueño de reivindicar la juglería vallenata: toca el acordeón, canta y compone historias que prolongan la memoria y el espíritu del vallenato tradicional.

REIVINDICAR AL JUGLAR

Pecho henchido de satisfacción y orgullo, presenta, tras diez años de esperarse a sí mismo, «Nuestro Destino», su primera producción discográfica.

Por Evo Matrix

«Nuestro Destino», el primer álbum del Rey Profesional del Festival de la Leyenda Vallenata 2012, reúne diez canciones y una apuesta por recuperar el espíritu del juglar: cantar, tocar y contar sus propias historias.

Hay quienes pasan años tocando las puertas de la discografía. Fernando Rangel Molina llevaba más de una década con la suya entreabierta, esperando el momento de entrar con nombre propio. Ahora lo hace con «Nuestro Destino», su primer álbum, una producción que no llega para engrosar simplemente una lista de lanzamientos: llega con una idea sobre lo que significa ser músico vallenato.

Fernando Rangel Molina

Fernando conoce el peso de un acordeón y lo que cuesta ganarse un lugar entre quienes lo hacen hablar. En 2012 obtuvo la corona de Rey Profesional del Festival de la Leyenda Vallenata. El reconocimiento acreditó su destreza como intérprete, pero todavía quedaba pendiente otra conquista: llevar al estudio una propuesta que reuniera sus dos oficios, cantar y ejecutar el instrumento, sin renunciar a la posibilidad de contar historias propias.

Ese es el punto de partida de «Nuestro Destino». El título, tomado de una composición de Martín Calderón, termina nombrando también una decisión artística. Fernando —pecho henchido de orgullo— quiere acercarse al modelo de aquellos juglares que no necesitaban separar al acordeonero del cantante ni al intérprete del compositor. En ellos, la música era instrumento, voz y relato; una manera de recoger la vida y devolverla convertida en canción.

«Con este trabajo quiero transmitir la posibilidad de volver al paradigma de los viejos juglares que tocaban, cantaban y componían sus canciones. Es un camino difícil, pero no imposible», afirma.

En 2012, tras ser coronado Rey Vallenato, Fernando Rangel Molina anima una parranda. Y subió el video a TikTok.

La frase permite entender mejor el álbum. No se trata de levantar una muralla alrededor del vallenato tradicional ni de desconocer que la música cambia con sus públicos. Se trata de avanzar sin perder de vista el lugar de procedencia. Por eso, las diez canciones recorren los aires de paseo y merengue, se acercan al romanticismo e incorporan sonoridades contemporáneas, sin que la búsqueda de nuevos matices desplace la raíz.

El repertorio también revela las afinidades de Rangel Molina. «Prisionero de tu amor», de Marciano Martínez, ocupa un lugar especial por la riqueza de su escritura y su manera de traducir los sentimientos en palabras. En el otro extremo de esa relación entre intérprete y creación aparece «La Mentira», composición del propio Fernando, que pone sobre la mesa su voluntad de participar en la construcción de las historias que canta.

No es un detalle menor. En un género donde la autoría ha sido parte esencial de la tradición juglaresca, firmar una canción significa asumir otra responsabilidad: no solo dar vida a una historia ajena, sino responder por la propia.

Rangel Molina en estudio de grabación.

El álbum fue trabajado durante aproximadamente diez meses. Fernando compartió la dirección de la producción con el guitarrista Richard Viloria; la grabación y la mezcla estuvieron a cargo de David Dueñas, en los estudios de Audiovisión, en Bogotá, y Stefano Pizzaia realizó la masterización. Detrás de estos créditos hay una búsqueda sonora: acercar distintas generaciones de oyentes sin convertir la modernización en una renuncia a las raíces.

Fernando ya había explorado su faceta de compositor con «Confía en Mí». Ahora amplía ese camino con una producción completa y se propone regresar en 2027 al Festival de la Leyenda Vallenata para competir por la corona de Rey de Reyes. Son dos frentes distintos, aunque unidos por el mismo instrumento: el trabajo discográfico le permite mostrar lo que quiere decir; el festival volverá a poner a prueba lo que sabe hacer con el acordeón.

«Nuestro Destino» estará disponible en las plataformas digitales el jueves 22 de octubre.

La cita es con diez canciones. Y con una pregunta que el álbum deja planteada: ¿puede el vallenato de hoy recuperar al juglar sin quedarse detenido en el ayer? Fernando Rangel Molina ha decidido responder desde la música. El público tendrá la palabra.

Diez temas

Prisionero de tu amor — Marciano Martínez.
Viejo Garañón — Pedro Pablo Hernández.
Nuestro Destino — Martín Calderón.
Inmenso Amor — Armando Zabaleta.
Otra oportunidad al corazón — Jesús Villeros.
Estoy Juicioso — José Carrillo.
La que se va — Leandro Díaz.
La Mentira — Fernando Rangel Molina.
Eres Bonita — Carlos Mario López.
Amor Platónico — Alejandro Sarmiento.

La noche en que Fernando Rangel Molina fue proclamado Rey del Festival de la Leyenda Vallenata. 2012.