Tres historias cruzan un mismo pulso: Piero, memoria que vence a la muerte… IKIGAI y el propósito de vivir, y Colombia ante viajeros de LATAM… Además, el apunte del director.

Querido Piero, la muerte no existe
Hay canciones que, cuando han entrado de verdad en la vida de la gente, ya no le pertenecen al que las escribió ni al que las cantó: “Mi viejo”.

Hay muertos que se van. Y hay otros que, vaya uno a saber por qué misterioso designio de la música, se quedan. Y Piero acaba de entrar en esa segunda categoría.
Murió este 7 de octubre, a los 81 años, en Buenos Aires. La noticia tiene esa extraña manera de golpear: uno sabe que los cantantes también mueren, que los años pasan, que las voces se gastan; pero hay voces que uno siente tan metidas en la memoria que cuesta imaginarlas calladas.
Piero era una de ellas.
Nació en Italia, llegó niño a la Argentina y terminó siendo profundamente latinoamericano. También colombiano, por adopción y por afectos. Colombia no fue para él una escala cualquiera: fue territorio de canciones, escenarios, amigos, historias y ciudadanía. Apenas en abril pasado había vuelto a cantar aquí.
Y entonces, tiene que aparecer “Mi viejo”.
Esa canción tiene una particularidad que no admite estadísticas: cuando suena, alguien piensa en su padre. Puede ser el que está vivo, el que ya se fue, el que envejeció sentado en una silla, el que caminaba despacio, el que nunca dijo demasiado. Piero consiguió algo enorme: convertir una historia particular en memoria colectiva.
Pero reducirlo a “Mi viejo” sería injusto.
También estuvo el Piero que cantó por el pueblo, por la paz, por los que no tenían voz —“Soy pan, soy paz, soy más”—. El que hizo de la canción una forma de tomar partido. El que se burló de lo gringos, perdón: de “Los americanos”. El que conoció el exilio y regresó: “Yo vengo”. El que entendió que cantar podía ser también una manera de decir: “Aquí estamos!”.

Ahora que se ha ido, quizás convenga no despedirlo con silencio.
Mejor poner una canción. Que suene Piero. Que alguien recuerde a “Mi viejo”. Que otro vuelva a pensar en “Pedro nadie”. Que una generación le cuente a otra quién era aquel hombre de pelo ensortijado, voz cálida y mirada serena que convirtió la sensibilidad en oficio.
Porque la muerte podrá llevarse al cantante, pero hay canciones que, cuando han entrado de verdad en la vida de la gente, ya no le pertenecen al que las escribió ni al que las cantó.
Pertenecen a la memoria. Y allí, querido Piero, no existe la muerte.
Montería tendrá el primer Parque IKIGAI de Colombia
El espacio abrirá sus puertas al público el 15 de octubre y contará con 3.500 metros cuadrados dedicados al propósito de vida, el florecimiento humano y la construcción de paz.

Montería se prepara para la inauguración del primer Parque IKIGAI de Colombia, una iniciativa que busca conectar las aspiraciones personales con la contribución al bien común.
La apertura será el jueves 15 de octubre, a las 4:30 p. m., en el campus de la Universidad del Sinú, y contará con la presencia del escritor y emprendedor belga Gunter Pauli, reconocido por su trabajo en innovación inspirada en la naturaleza y por ser impulsor del concepto de Economía Azul.
La iniciativa se presenta en el marco de la conmemoración de los diez años del programa Ciencia para la Paz y suma un nuevo capítulo a una trayectoria orientada al bienestar, el propósito y el florecimiento humano.
A partir de su inauguración, el Parque también abrirá sus puertas al público, ampliando su alcance a egresados, visitantes y ciudadanía y proyectándose como un nuevo lugar de interés turístico para Montería y Córdoba alrededor del propósito de vida, el bienestar, el arte, la innovación y la construcción de paz.
El proyecto fue concebido y ha sido dirigido por Andrea Ortega Bechara, inicialmente desde la Vicerrectoría de Innovación y Desarrollo y actualmente desde su rol como asesora de Alta Dirección, con el liderazgo y respaldo de la rectora general, María Fátima Bechara.

Unisinú ha sido pionera en iniciativas de bienestar y florecimiento humano como FLOW, Centro de Felicidad, y el Mural de la Paz de Eduardo Kobra. El Parque IKIGAI da un nuevo paso en esa apuesta, conectando el propósito de vida, entorno y construcción de paz.
IKIGAI, que corresponde a un concepto japonés que significa «razón de ser» o «razón para vivir», se suma otros desarrollos de Unisinú orientados a impulsar, desde la academia, el florecimiento humano, tales como FLOW Centro de Felicidad, Profe’s Lounge, Mural emblemático del artista Luis Eduardo Kobra y la recién inaugurada nueva fachada de la Universidad.
Quienes deseen asistir a su inauguración, deberán inscribirse en https://www.unisinu.edu.co/IKIGAI/

Colombia, ante el viajero latinoamericano
Experiencias, atractivos y gastronomía marcan las decisiones de viaje de los latinoamericanos.

Colombia tiene ante sí un viajero latinoamericano que no se conforma con llegar al destino: quiere conocerlo, recorrerlo, probarlo y vivirlo. Y allí aparece una oportunidad para el turismo nacional, especialmente frente a mercados como México, Brasil y Argentina, que vienen aumentando su presencia en el país.
Los tres mercados sumaron 545.152 visitantes entre enero y agosto de 2026, según cifras de Migración Colombia: 286.665 procedentes de México, 159.187 de Brasil y 99.300 de Argentina. En conjunto, fueron cerca de 47.000 viajeros más que en el mismo periodo de 2025.
Brasil encabezó el crecimiento, con 18%, seguido por México, con 7,1%, y Argentina, con 3,6%.
Pero más allá de las llegadas, hay un dato que permite entender qué busca este viajero. El estudio The Latin American Experiences Traveler, elaborado por Arival, Phocuswright y Civitatis, revela que 96% de los viajeros de ocio de estos tres países visita atracciones; 87% realiza tours y 77% participa en actividades durante sus viajes.
Es decir, no basta con mostrarle Colombia: hay que ofrecerle qué hacer en ella.
Gastronomía, cultura, naturaleza, recorridos, experiencias y atractivos turísticos pueden convertirse, entonces, en piezas de una oferta integrada, capaz de responder a las expectativas de un visitante que busca algo más que una fotografía del destino.
“Conocer mejor al viajero latinoamericano es fundamental para continuar fortaleciendo la llegada de visitantes de nuestra región”, señala el planteamiento del sector turístico, que encuentra en las Agencias de Viajes un papel estratégico para articular esa oferta y convertirla en productos acordes con las nuevas demandas.

El estudio, además, muestra otro rasgo del mercado: el viaje familiar gana terreno. Casi la mitad de los latinoamericanos viajó con niños y tanto el descanso como el tiempo en familia aparecen entre sus principales motivaciones.
Y hay un elemento adicional que habla del potencial económico de estos visitantes. Los brasileños destinan, en promedio, USD 2.699 por viaje, con estancias de ocho noches; los mexicanos, USD 2.432 y seis noches; y los argentinos, USD 1.512 y nueve noches.
Tres mercados. Tres comportamientos. Una misma oportunidad: hacer de Colombia no solamente un lugar para llegar, sino un destino para experimentar.

