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Tres temas de país: memoria científica del Caribe, una defensa técnica ante la justicia y el llamado urgente a proteger la niñez. Conocimiento, controversia y cuidado social cruzan esta actualización.

Imagen de portada: Despligue del tema central de esta actualización, entratándose de la exaltación al sociólogo e historiador magdalenense Edgar Rey Sinning, más la titulación de otros dos hechos informativos.

Por Evo Matrix

Hay reconocimientos que no solo premian una trayectoria: ordenan la memoria de un país.

El miércoles 17 de diciembre de 2025, a las 10:00 de la mañana, en el auditorio Teresa Cuervo Borda del Museo Nacional de Colombia, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación le otorgó al sociólogo e historiador magdalenense Edgar Rey Sinning la categoría vitalicia de Investigador Emérito, una distinción que, más que un título, funciona como acto de justicia histórica.

El escenario no fue menor. El Museo Nacional, recientemente declarado Centro de Ciencia, acogió a 124 científicas y científicos de todo el país, homenajeados por sus trayectorias y su aporte profundo al Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTeI). Allí, en medio de familias, colegas y generaciones formadas al calor de la investigación, la ministra Yesenia Olaya hizo entrega formal del reconocimiento a Rey Sinning, hijo de Santa Bárbara de Pinto, municipio que desde 1994 camina con autonomía administrativa en el departamento del Magdalena, pero que desde mucho antes ha producido pensamiento, cultura y memoria.

Encabezado de la convocatoria.

“Este es un momento importante en la historia de la ciencia en nuestra país”, dijo Rey Sinning luego de recibir este reconocimiento de MinCiencias.

La exaltación se dio en el marco de la Convocatoria Nacional 957-2024, un hito histórico por su alcance y rigor. Nunca antes el país había evaluado y reconocido a tantos investigadores: 25.514 en total, tras el análisis de 99.557 currículos certificados en la plataforma ScienTI-Colombia. De ellos, solo 124 alcanzaron la categoría de Investigador Emérito. Estar allí no es una cifra, es una cima.

En el comunicado oficial, el Ministerio fue claro al precisar el alcance del reconocimiento: se exalta la destacada trayectoria científica de Edgar Rey Sinning, sus valiosos aportes a la generación de conocimiento, su incidencia directa en el fortalecimiento del SNCTeI y, de manera especial, su labor en la formación de nuevas generaciones de investigadores, un legado que trasciende publicaciones y se instala en aulas, territorios y debates.

La ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación Yesenia Olaya una vez hizo entrega formal del reconocimiento a Edgar Rey Sinning, mochila arhuaca colgando del hombro izquierdo.

Hablar de Rey Sinning —toda una vida dedicada a construir conocimiento para Colombia— es hablar de la sociología y la historia pensadas desde el Caribe, no como periferia académica, sino como centro narrativo y analítico. Su obra ha sido un ejercicio persistente de interpretación de las identidades, las tradiciones, los conflictos y las continuidades culturales de la región, con una mirada que combina rigor metodológico y sensibilidad territorial. Investigar, en su caso, ha sido también un acto de pertenencia.

La Convocatoria 957-2024 no solo midió producción académica. Ajustó algoritmos, revisó categorizaciones, atendió solicitudes ciudadanas y depuró datos en dos ventanas de observación durante 2025. El resultado fue una radiografía más justa del ecosistema científico colombiano. En ese contexto, el crecimiento del 33 por ciento en Investigadores Eméritos habla de trayectorias sólidas y sostenidas; el aumento del 17 por ciento en investigadores reconocidos refleja un sistema en expansión.

Durante la ceremonia, la ministra Olaya subrayó además avances en equidad de género, con un incremento del 25,3 por ciento en la participación de mujeres investigadoras, y en diversidad étnica, con crecimientos del 76 por ciento en investigadores indígenas y del 44 por ciento en afrodescendientes. No son datos accesorios: son señales de un conocimiento que empieza a parecerse más al país real.

En ese mapa amplio del saber nacional, la presencia de Edgar Rey Sinning tiene un valor simbólico adicional. Representa al Caribe que piensa, investiga y escribe su propia historia; al Magdalena que no solo exporta música y paisaje, sino también teoría, análisis y reflexión crítica. Su reconocimiento como Investigador Emérito no clausura una obra, la confirma.

Desde Bogotá, en un museo cargado de pasado, se reconoció a un hombre que —mochila arhuaca colgada en hombro izquierdo— ha trabajado precisamente para que el pasado no sea olvido, sino pregunta viva. Y en ese gesto, el país le dijo gracias a un investigador que ha hecho de la memoria una forma de futuro.

Comunicado a la opinión pública

Luis Alberto Monsalvo Gnecco, dos veces gobernador del Cesar, se pronuncia sobre el proceso adelantado en su contra por la Corte Suprema de Justicia, relacionado con el Programa de Alimentación Escolar (PAE):

Luis Alberto Monsalvo Gnecco.

“He respetado siempre, y seguiré respetando, las decisiones judiciales. Pero no puedo guardar silencio cuando una condena se edifica sobre una confusión técnica que termina por convertirse en una injusticia.

En este proceso se han tratado estimaciones económicas como si fueran hechos consumados, y obligaciones fiscales como si fueran apropiaciones indebidas, desdibujando por completo la realidad técnica de la gestión pública.

El Índice de Precios al Consumidor no es un resultado, sino una proyección ex ante, que solo puede evaluarse a la luz del dato real ex post. Y en el año 2015 ese dato fue notoriamente superior al estimado utilizado, lo que demuestra que no existió sobrecosto alguno, sino una planeación prudente que incluso quedó por debajo del comportamiento real de los precios.

De igual manera, tributos como el ICA y las estampillas no son decisiones discrecionales, ni márgenes de maniobra personal, sino obligaciones legales ineludibles, cuya exclusión de la estructura de costos rompe el equilibrio contractual y desconoce el marco normativo vigente.

No hablo desde la emoción ni desde la evasión de responsabilidades. Hablo desde la técnica, desde la experiencia y desde la convicción profunda de quien sabe que un error de interpretación económica no puede transformarse en una condena penal.

Confío en que estos aspectos, estrictamente económicos y contables, sean examinados con la profundidad y el rigor que la justicia exige, en los escenarios institucionales llamados a corregir lo que hoy constituye una grave distorsión de la realidad”.

El acoso escolar no siempre hace ruido, pero deja marcas. A veces se esconde en un pasillo, otras viaja por una pantalla. Entre 2020 y junio de 2025, en Colombia se han registrado 13.429 casos relacionados con acoso escolar, ciberacoso y agresiones en colegios, según cifras del Ministerio de Educación. El dato, más que estadístico, es una señal de alerta.

Ante este panorama, la Superintendencia del Subsidio Familiar (Supersubsidio) hizo un llamado claro a las Cajas de Compensación Familiar para articular acciones concretas orientadas a la prevención del acoso escolar y al fortalecimiento de la educación socioemocional, tanto en las instituciones educativas bajo su cobertura como en los programas del Fondo para la Atención Integral de la Niñez (Foniñez).

La superintendente del Subsidio Familiar Sandra Viviana Cadena Martínez, reitera la necesidad de desarrollar acciones coordinadas y sostenidas para erraidcar el acoso escolar.

La magnitud del reto es significativa. Solo en los programas de Jornada Escolar Complementaria (JEC) se atienden 406.006 estudiantes, y en los de Atención Integral a la Primera Infancia (AIPI), 264.237, para un total de 670.243 niñas, niños y adolescentes a septiembre de 2025, de acuerdo con el Sistema de Información de Monitoreo del Subsidio Familiar (SIMON). Allí, donde se forman vínculos y se moldean emociones, la prevención se vuelve urgente.

“La niñez y la adolescencia deben crecer en entornos seguros, libres de violencia y con herramientas para su desarrollo integral. Nuestra responsabilidad es garantizar estos entornos de bienestar”, afirmó la superintendente Sandra Viviana Cadena Martínez, al insistir en una acción coordinada y sostenida.

Las medidas propuestas se concentran en tres frentes: prevención, incorporando contenidos de gestión emocional, empatía y resolución pacífica de conflictos; atención, fortaleciendo líneas de denuncia y canales de apoyo frente a situaciones de violencia escolar y ciberacoso; y formación, capacitando a docentes en herramientas socioemocionales y metodologías inclusivas, con campañas de sensibilización dirigidas a familias y comunidades educativas.

La Supersubsidio reiteró que garantizar espacios educativos seguros es una responsabilidad colectiva. Por eso, recordó que trabajadores y usuarios de las Cajas de Compensación cuentan con canales de atención permanentes para ser escuchados. Prevenir el acoso escolar no es solo intervenir un conflicto: es cuidar el futuro desde el aula.