A partir de hoy, los viernes serán literarios, y el escritor caribeño Jimmy Abdala Oliveros presentará el tema principal. Hoy, tres piezas enlazan memoria, literatura, libros e identidad regional nuestra.

VIERNES LITERARIO
Primera novela colombiana:
Ingermina o la hija de Calamar

Jimmy Abdala Oliveros
En 1844, en Kingston (Jamaica), una imprenta poco conocida vio nacer un libro que marcaría un hito en la historia de la literatura colombiana. Ingermina o la hija de Calamar, escrita por Juan José Nieto Gil durante su exilio, fue la primera novela publicada por un autor colombiano. Su aparición fue posible gracias al apoyo de amigos que asumieron el costo de la imprenta, como se registra al final del segundo tomo. Así comenzó la historia de la novela en Colombia: con tinta, exilio y resistencia.
Nieto Gil nació el 24 de junio de 1804 en Sibarco, entre Baranoa y Turbaco, en el estado de Bolívar, hoy Atlántico. Su infancia transcurrió en una familia humilde dedicada a la fabricación de velas. Fue analfabeto hasta los 14 años, pero a partir de entonces encontró en los libros una pasión que marcaría su vida. Ingresó a la curia en Cartagena y aprovechó su cercanía con la biblioteca de la iglesia para formarse.

Fue militar, escritor y político. En 1861, en medio del caos institucional de la Nueva Granada, asumió la presidencia de manera interina. Cartagena fue declarada capital provisional del país. Nieto Gil es reconocido como el primer presidente negro de Colombia. Su trayectoria es una muestra de superación, inteligencia y compromiso con el país.
El título original de la novela, “Yngermina o la hija de Calamar: novela histórica o recuerdos de la conquista, 1533 a 1537, con una breve noticia de los usos, costumbres i religión del pueblo de Calamar”(sic), revela su ambición: combinar narrativa, historia y etnografía. Ambientada entre la Conquista y la Colonia, cuenta la historia de Ingermina (princesa indígena huérfana prometida al cacique Catarpa) quien se enamora de Alonso de Heredia, hermano del fundador de Cartagena.
El texto retrata el choque cultural y los afectos en medio de la violencia fundacional del país. Ingermina representa la figura femenina indígena enfrentada a un destino impuesto, pero también es símbolo de una identidad en transformación.

Existen al menos dos ediciones recientes: una publicada en 1998 en Cartagena y otra por la Universidad Eafit en 2001, con prólogo de Germán Espinosa. Leerla hoy es volver a los inicios de la narrativa nacional y reconocer una voz que la historia ha relegado, pero que nunca debió silenciarse.
Ingermina fue publicada 239 años después de Don Quijote de la Mancha, y aunque mucho más modesta, representa para Colombia lo que El Quijote significó para España: el inicio de una literatura nacional.
Volver a este texto no es un ejercicio de arqueología literaria, sino un acto de justicia y de memoria. Juan José Nieto Gil, con su vida y su obra, nos recuerda que las márgenes también escriben historia y que, a veces, la primera voz viene del exilio y no del centro.
Fuentes:
Biblioteca Virtual del Banco de la República: banrepcultural.org.
Ministerio de Cultura de Colombia.
Fondo Editorial Universidad EAFIT (para la edición de 2001).
Germán Espinosa, prólogo a Ingermina (2001).
“Juan José Nieto Gil: primer presidente afrodescendiente de Colombia” —
El Espectador / Biblioteca Luis Ángel Arango.
El 29: presentación del libro de
Cristóbal Escandón Camargo

El domingo 29 de agosto, a partir de las diez de la mañana, la cultura musical del Caribe colombiano tendrá una cita en la Librería Café de Pombo, en la carrera 2 número 23-12, en Santa Marta, con la presentación de Música tropical bailable del Caribe colombiano, del investigador samario Cristóbal Escandón Camargo.
Publicado por Editorial Almadías —obra que la editora considera como “un motivo de orgullo”—, el libro se adentra en la historia, identidad y fuerza cultural de los ritmos costeños que durante generaciones han puesto a bailar a Colombia y han trascendido sus fronteras.
Será un conversatorio con Escandón Camargo, quien mediante su trabajo explora los orígenes de géneros tradicionales como la cumbia, el porro y el fandango, al tiempo que analiza la música como un archivo vivo de la memoria popular de la región Caribe.
La investigación también sigue el tránsito de aquellas expresiones folclóricas, nacidas en espacios comunitarios y festivos, hacia las grandes orquestas tropicales que llevaron sus sonidos a públicos masivos.
El encuentro será, así, una oportunidad para acercarse a una obra que reivindica la música tropical como patrimonio de la memoria colectiva y expresión fundamental de la identidad cultural caribeña.
MENSAJES
Por El desafío: Educar para defender la vida

De Alonso Ramírez Campo: Gracias por esa ilustración y presentación, amigo.
De Siervo Mora Monroy: Tremenda investigación con soporte de autoridades sobre los rumbos de la actual educación. Hoy día, una cruenta batalla con la tecnología digital. Gran información periodística, felicitaciones al autor.
Por Edgar Rey Sinning, a la ACCE
De Edgar Rey Sinning: Gracias querido amigo. Un fuerte abrazo.
De Osvaldo Manjarrés: El sociólogo y amigo Edgar Rey, subiendo cada día su presencia académica y cultural en Colombia y Suramérica. Felicitaciones. Y José Orellano, el gran periodista Caribe, al pie de estas informaciones. Felicidades.
Una pregunta, una respuesta
De @tioochiro: Hola José saludos. Espero estes bien de salud. ¿Qué es primero: la noticia o la aclaración de la noticia? Cógele un trompo en la uña.
José Orellano (Respuesta): La noticia, expuesta —por alguna falla humana— a una aclaración.

Felicitación a Evo Matrix
De Siervo Mora Monroy: Qué berraco ese Evo Matrix para investigar y reunir tanta información importante. Nos lleva al asombro tanta colaboración generosa de cada uno con lo que tiene y con lo que sabe hacer para aportar al alivio. Señor José Orellano, felicitaciones.

