La dignidad

La dignidad

La “Marcha del Hambre” de 1966 convirtió el sacrificio de los maestros del departamento del Magdalena en hazaña histórica: dignidad, solidaridad y lucha sindical caminando desde Santa Marta hasta Bogotá.

Imagen de portada: Sin comentario.

Ante este 24 de septiembre de 2026 —jueves—, homenaje a la “Marcha del Hambre”, que arrancó el 24 de septiembre de 1966. Sesenta años del sacrificio de los maestros del Magdalena frente a su objetivo: reivindicación y conquistas.

Por Osvaldo Manjarrés Fuentes
Fotos cortesía archivo de Edumag

“A la hora de la partida
el mar agitaba
verdes olas de esperanzas”

Era la realidad. La naturaleza se contagiaba con el optimismo y la esperanza. La dignidad, el orgullo y la lucha sindical de los maestros del departamento del Magdalena, puño en alto, la conciencia y la razón decididas. Las campanas de la catedral sonaban insistentes al son de los abrazos de despedida.

Los ojos acuosos de familiares y amigos de los caminantes comenzaron, sin pena, a mostrarse. A la partida de la marcha se palpitaban nerviosismos agitantes. Era la mañana del 24 septiembre de 1966. El reloj, mirando la plaza, marcaba las 7 y 45 de la mañana. Antes se había ofrecido una misa a los aguerridos y diligentes caminantes. Había un silencio de nostalgia por la partida. Poco a poco se fueron perdiendo de la urbe. Atrás dejaban a Santa Marta, a sus alumnos, a las palomas merodeando los techos de las escuelas, a los tableros vacíos de tareas, pero atrás también dejaban estudiantes y padres de familia llenos de conciencia solidaria.

“Los maestros pintaron un mar
poblado de peces y pescadores
ellos buscaban angustiosos
un mar tripulado por niños”.

Tomándose el sur de la ciudad soltaron voz en cuello: ¡Nadie nos detendrá! La distancia, literalmente hablando, no los paraba de la “Toma a Bogotá”. De verdad, sin ser locos, cogieron carretera. La prensa comentó: “La cosa es en serio”; entonces, con cara de alegría se montaron en el tren de la solidaridad y la noticia.

Antes de partir, y en reuniones celebradas antes del 24 de septiembre, los maestros caminantes estaban completamente organizados. Las brigadas tenían sus nombres en homenaje a guerreros colombianos que defendieron la patria ante la invasión española: José Antonio Galán, Antonio Nariño, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander.

La “Marcha del Hambre” no solo fue noticia nacional, también internacional, partió en dos la historia sindical de Colombia. Fue un hecho positivo por la demostración digna de los maestros, quitándole el antifaz al régimen político incapaz de solucionar los problemas del magisterio de Colombia, específicamente del departamento del Magdalena.

Antes de seguir con el desarrollo de la “Marcha del Hambre”, hay que referirse a la ideología política y sindical de los educadores colombianos. Para aquella época ya comenzaba plenamente el rechazo a un sistema educativo no propio para una juventud y una sociedad que analizaban los alcances educativos en países de Europa y América; por eso, los maestros reclamaban el justo sitio que les correspondía a nivel nacional. Así se consolida la Federación Colombiana de Educadores FECODE, que en marzo de 1959 realiza su primer Congreso Nacional, iniciándose una clara etapa de preparación y lucha; FECODE, entonces, realiza su primera movilización, planteando un reto al ejecutivo por la carencia de una educación popular. Un momento histórico vivía el maestro colombiano ante la indiferencia y falta de conciencia sobre la importancia de la educación por parte de la dirigencia gubernamental del momento.

Los educadores no tuvieron otra salida: la huelga nacional de marzo de 1966. Pero la situación del magisterio del Magdalena era muy especial, había realizado 12 huelgas por falta de atención de sus gobernantes; no le había cancelado el salario de los meses vencidos, además de la mala prestación del servicio de salud. Los maestros del Magdalena estaban dispuestos, firmes y rebeldes, a lograr unas reivindicaciones salariales y de salud. En las voces de sus dirigentes se percibía la honestidad, la entrega intensa a la lucha.

En una de estas huelgas de hambre llevada a cabo en las escalinatas de la gobernación, pasó por allí, accidentalmente, el legendario compositor Abel Antonio Villa, quien, al enterarse de la caótica situación de los educadores, con su acordeón al hombro, cantó algunos versos de “La muerte de Abel Antonio”.

“La muerte, la muerte de Abel Antonio
en mi tierra la han sentido los muchachos
fueron cinco noches que me hicieron el velorio
para mis 9 noches todavía me deben cuatro

Abel Antonio no llores
que eso le pasa a los hombres
Abel Antonio no te pongas a llorar
que eso le pasa al que sale a caminar…”

Solidario, el perro.

Parodiando estos versos, la supuesta muerte de Abel Antonio, la muerte que el gobierno quería darle a la huelga; las cinco noches de los versos, las noches que pasaron maestros y maestras en las escalinatas de la Gobernación del Magdalena, cuyos funcionarios no tenían que ponerse a llorar, porque los maestros magdalenenses, como decía la composición, saldrían a caminar, a caminar… a caminar a pie hasta Bogotá. Después de reuniones, discursos, críticas, evaluaciones, consensos, en una asamblea general aprobaron marchar unidos como un solo hombre hacia Bogotá. «Forjemos con nuestro sudor y sangre el cambio por una educación fecunda. Que nuestro sacrificio construya los cimientos para un mejor destino social, económico y cultural. A Bogotá a pie… a pie… a pie», fueron determinantes las palabras del orador. En calurosa, controvertida, discursiva, pero decidida reunión, nació la “Marcha del Hambre”.

“No hay razón para mirar el sueño
en el inédito frescor de los cuerpos
allá van los guerreros maestros
y animándose como vivientes puros
se envuelven en carreteras”

Una obra de Ángel Almendrales.

Ahora sí, la realidad del sacrificio de los maestros frente a su objetivo, a tragarse las carreteras colombianas, a aguantar sol, lluvia, frío, enfermedades, ansiedad, nostalgia, vicisitudes de una lucha programada, crónica de un mapa físico estudiado con ciudades, puentes, pueblos y veredas en el camino; pensando en la proyección solidaria cuando en la vía los esperaban maestros de otros lares del Departamento, como en Ciénaga donde se unieron alrededor de un centenar a los cuatrocientos que partieron de Santa Marta; en Ciénaga acamparon en la histórica plaza del ferrocarril que recuerda aquel sangriento 6 de diciembre de 1928 cuando balas asesinas del gobierno apagaron la vida de muchos huelguistas de las Bananeras. La plaza fue testigo de aquella masacre de la cual la historia oficial dice no saber cuántos obreros murieron. La memoria del pueblo colombiano sí lo sabe.

Allá van los maestros atravesando montañas milenarias y aguantando aguaceros sin nombres. Y no faltaron al paso las escuelas solidarias; entonces voces de colegas saltaron de las veredas y alzando el puño de algunos marchantes retumbaron: “¡Aquí están los maestros del Magdalena, honor y justa causa! ¡Aquí están estos rostros visibles de lucha!”.

La marcha sigue en pie. Solidaria en cada paso. Ya entraron a otros pueblos lejos de Santa Marta y los combatientes maestros de esas regiones se unieron a la “Marcha del Hambre”. Iban apareciendo en carreteras, caminos o trochas: Gamarra, Aguachica, San Alberto y otros. No se podían ocultar los pies descalzos, la inclemencia de la lluvia, las ampollas en los pies, la fiebre, la oscuridad. Esa tarde oscureció temprano. Maestras y maestros entraron en sueño. Un merecido descanso. Pero también llegaba la solidaridad.

“Un paso y otro paso
andando por montañas y pueblos
por escuelas que bajaban
en el solidario abecedario de los dedos”

Abnegada, y a pesar de las calamidades, la “Marcha” continúa, entra a Playón, ya están en otro departamento: Santander. Aparece un nuevo caminante, el fiel amigo del hombre. El perrito toma confianza y visita a las maestras de cama en cama, hace lo mismo con los hombres. Una nobleza canina en medio de una seria y perseverante marcha hacia Bogotá. Lo bautizan Solidario, que entre los marchantes, la solidaridad de la gente, y la noticia en manos de periodistas, se internacionalizó.

La Marcha no se detiene, ni un paso atrás. Su recorrido sigue en medio de pueblos y ciudades: Rionegro, Bucaramanga, Piedecuesta, Aratoca, donde fueron recibidos en la plaza principal con un equipo de sonido a todo volumen; a bailar se dijo, porque después venían las reuniones para el análisis del pasado, presente y futuro de la gloria por alcanzar. Y siguieron recorriendo veredas, pueblos, montañas y valles. Aquí está San Gil, Socorro, municipio donde nació la Revolución de los Comuneros, entonces los educadores homenajearon a la heroína Manuela Beltrán. Destacable el aliento dado a la marcha por el poeta Carlos Castro Saavedra, quien a través del diario “El Espectador” les enviaba a los maestros notas dignas, combativas y poéticas. El diario el Heraldo de Barranquilla y otros periódicos del país también se unieron a este tipo de manifestaciones.

El ideador, el motor de la “Marcha del Hambre”.

Otra geografía estaba por llegar. Ansiosos estaban por llegar a Boyacá. Ya entraron a Barbosa, la dejaron atrás y entraron a Moniquirá. Optimistas estaban de marchar hacia Tunja: almuerzos, homenajes y descanso para conocer esta histórica ciudad, donde Emiliano Zuleta y Orlando Castañez les interpretaron aires vallenatos, los cuales disfrutaron con mucha alegría. Los caminantes se sintieron como si estuvieran en su tierra Caribe. Apoteósico recibimiento tuvieron por parte de los maestros de Boyacá, no sólo en su capital, también en Puerto Boyacá y Ventaquemada. “Ya estamos llegando a Bogotá”, decían los marchantes. Entonces siguieron caminando con vigor para dejar atrás otras regiones de Boyacá porque la lucha continuaba.

La “Marcha del Hambre” ya está en plena Bogotá tomándose sus calles y avenidas. Al final… Bogotá a sus pies; en plenitud, una plaza solidaria los recibe. Pañuelos blancos, aplausos, lágrimas, alegrías, como si unos niños les estuvieran declamando versos. Los maestros fueron recibidos por el Presidente de la República. Después del diálogo con el mandatario, en el cual abundaron las promesas, vino el retorno a Santa Marta. Algunos marchantes se quedaron en el camino, en el terruño donde nacieron, en el terruño donde trabajaban, donde se inspiraron cantos a la naturaleza.

La expectativa comenzó aquí, frente al calor del mar. Ahora se ven rostros de ciudad caribe. Es de noche en la estación. Había ganas de llover. Al fin, el tren se detiene y los caminantes van apareciendo uno a uno en medio de un naciente imaginario: Abrir de nuevo las escuelas, ser centinelas de las promesas, escribir poemas de esperanzas con lápices de arco iris y cantar heroicos la victoria.

Homenaje a la histórica Marcha del Hambre
24 de septiembre de 1966 – 24 de septiembre de 2026

60 Años de Historia

POEMA

La hazaña es historia

Osvaldo Frank Manjarrés Fuentes

A la hora de la partida
el mar agitaba
verdes olas de esperanzas.

El reloj de la catedral de catedrales
marcaba… siete más cuarenta y cinco.
Mañana de puro sol,
Conciencia, razón, osadía.

Pasos de líderes magisteriales
comenzaron a tejer historias.
Septiembre veinticuatro
mil novecientos seis seis.
Puño en alto, pisada firme.

Poco a poco los maestros
atrás dejaban el azul marino,
tableros con abiertas esperanzas,
palomas centinelas
en escuelas solidarias.

Allá van los intrépidos marchantes
atravesando montañas milenarias
y aguaceros sin nombres.

Marcha de héroes abnegados
en el solidario abecedario
de los dedos.

Frío penetrante, ciudad gris.
La Marcha del Hambre
en plena Bogotá solidaria.
Balcones de lágrimas y pañuelos.
Frenéticos aplausos, piel erizada.

La expectativa comenzó aquí
frente al Mar Caribe.
La estación ya casi duerme.
Maestros y maestras bajan sin prisa,
fluyen sus pensamientos ideales:
abrir de nuevo las escuelas
sentir sonrisas escolares
ser centinelas de promesas
y cantar heroicos la victoria.


Homenaje a la Marcha del Hambre
24 de septiembre 1966-2026
60 Años de Historia

Actos de conmemoración

Estos miércoles 23 y jueves 24 de septiembre —día del aniversario 60— se cumplirán diversos actos para conmemorar la “Marcha del hambre”.

Los organiza el Sindicato de Trabajadores de la Educación del Magdalena, Edumag, en cuya sede se desarrollarán algunos actos de la programación.

Será un homenaje a los 400 profesores que salieron del Magdalena aquel 24 de septiembre de 1966, de los que solo llegaron 86 a Bogotá. Afectaciones de salud, en especial agotamiento, obligaron a 314 a desistir de llegar hasta el final.

La programación del evento “60 años de historia-24 de septiembre de 1966-24 de septiembre de 2026” es la siguiente:

Miércoles 23

7:00 a. m.: Carrera atlética. Ruta: alrededor de la sede de Edumag.

10:00 a. m.: Foro “Marcha del hambre”.

Jueves 24

8:00 a. m.: Eucaristía con la presencia de los marchantes. Aún sobreviven 83.

10:00 a. m.: Acto especial. Conmemoración de la “Marcha del hambre”. Lugar: Hotel y Centro Estelar Santamaría.

4:00 p. m.: Evento especial en la sede de Edumag. Declamación del poema “La historia es hazaña”, de la autoría de Osvaldo Manjarrez Fuentes. Declamará el teatrero, pintor y poeta Javier Manjarrez Padilla.