Carolina Ackerman transforma en libro el dolor por la muerte de su hija, una historia de amor, resiliencia y renacimiento. Camila y yo es su testimonio profundo, luminoso y conmovedor.

LIBRO
Camila y yo: para sentir “el
palpitar de la vida y la fuerza
que emerge tras la derrota”
Su presentación será el próximo viernes 1 de agosto a partir de las 3:00 de la tarde, en Unicentro-Bogotá, en el marco del programa ‘Historias que inspiran’.

Por José Orellano
Es una historia que empezó con la muerte —el 5 de enero de 2019— de Eyleen, hija única de Carolina Ackerman.
Y mientras la hija de Carolina viajaba a la Eternidad, en la tierra, en brazos de una abuela que sentía que ella también moría ante el doloroso suceso, quedaba Camila, de 4 años, hija de Eyleen.
“Moría al perder a mi única hija, y de alguna manera así fue”, dice Carolina.

Con Camila, su nieta a su cargo, Carolina debió entonces emprender un nuevo camino: ya no era solo abuela, tenía —imperativo— que volverse mamá, otra vez mamá.
“Ahora éramos Camila y yo”, dice la abuela. Y juntas, pues, se abrieron paso hacia un nuevo sendero, el cual —lo asegura Carolina— las condujo hasta el momento preciso de cruzar el umbral de la puerta del pensamiento profundo, para que, allí situadas, descubrieran los verdaderos significados del amor, del dolor, de la vida, de la muerte, de la generosidad, de la solidaridad, de la humildad, pero, principalmente… el de la alegría y la felicidad.
Un tiempo después del fallecimiento de Eyleen, Carolina Ackerman había resucitado.
“Y esta nueva vida me ha llevado por caminos que no esperaba, pero que alguna vez soñé”, dice la abuela de Camila ‘robándole’ líneas al libro que, finalmente, decidió escribir para contar su historia de vida, su resiliencia, su resurrección: los seis años que ha cumplido como abuela-mamá.

Con créditos, alguna precisión de la autora, índice, prólogo, presentación, la historia contada —repleta de diálogos abuela-madre con nieta-hija—, muchas fotografías en blanco y negro, epílogo y otros breves textos, son más de 230 las páginas que conforman el libro, el cual fue editado por Editorial Pluma Virtual y contó con la corrección de estilo de Liliana Valencia Rodríguez, el diseño de portada de Carlos Alberto Álvarez Bedoya, el diseño y diagramación de Pastor Gaitán Segura y la impresión digital de A.T.I. Digital Ltda.
Sí, ya son seis años transcurridos desde cuando Eylen partió hacia el más allá y desde acá, desde las barreras, se pudiera creer que han sido una sucesión interminable de eslabones marcados por sufrimientos y lágrimas.
“No ha sido así”, dice Carolina. Y vuelve al texto de presentación de su obra para precisar: “Nada es permanente. Todo en exceso cansa, y el dolor también agota. Por eso, cada sentimiento nos da respiros, descansos, pausas en los que recobramos la suficiente lucidez para saber que debemos continuar y aceptar que no somos los únicos que sufrimos. Eso no es un consuelo, pero sí una realidad”.
Con esos mínimos, pero emotivos avances de la obra, podemos informar que todo está listo, pues, para la presentación del libro, titulado Camila y yo, en acto que tendrá lugar, el próximo viernes 1 de agosto a partir de las 3:00 de la tarde, en Unicentro-Bogotá, dentro del programa Historias que inspiran.
Caro —como la llamo amistosamente— me ha cedido un ejemplar en digital de Camila y yo.
“Te lo voy a pasar por PDF para que vayas leyéndolo”, me ha escrito. “¡Me cuentas! Serás el PRIMERO en leerlo”.
Y me ha autorizado para que tome y reproduzca el prólogo —breve, conciso: 183 palabras—, escrito por la exitosa escritora caleña Ángela Becerra, autora de Algún día, hoy, Memorias de un sinvergüenza, Lo que le falta al tiempo, De los amores negados y Ella que todo lo tuvo.

“Cuando abras este libro, no te encontrarás con una historia inventada”, comienza su texto Ángela Becerra. Y continúa:
“Desde la primera página, sentirás la realidad descarnada, porque entrarás en el corazón de una mujer que ha sido capaz de enfrentar lo más duro que le puede suceder a una madre: perder a una hija en la flor de la vida. Ese día, delante de su cuerpo inerte, también ella murió: murió quedándose viva y sin sentido de vida.
“Tuvo que reinventarse. Rescatar sus restos esparcidos en las entrañas de su alma, lo que quedó después de la hecatombe, para construir con ellos su redención y transformar su supervivencia en un INMENSO CANTO A LA VIDA.
“En Camila y yo, existe un docto equilibrio. Una transmutación. Leyéndolo sentirás el palpitar de la vida, la fuerza que emerge tras la derrota, la inocencia de las risas infantiles de una pequeña niña que quedó sin madre, pero descubrió a una abuela indestructible.
“Carolina Ackerman es una tejedora de palabras, una bordadora de sentimientos convertida en sabia a fuerza de aceptar el dolor y transformarlo en VALENTÍA Y LUZ, para ella y para muchos”.
183 palabras que, mientras las leía, me hacían poner, de pies a cabeza, la piel de gallina. Y que son argumento contundente para inducirnos a no quedarnos sin leer esta obra. La diligencia de adquisición, de compra, puede hacerse por medio del WhatsApp +57 310 3693726.
“Mucha gente sufre y ha perdido más que nosotros”, dice otro aparte de la presentación escrita de ‘Camila y yo’. “Quisiera tener y poder darles aquí la fórmula mágica para superar un duelo, pero no la tengo”, agrega. “Y no la tengo, porque no hay una sola; hay muchas. La mía fue entender que la pérdida de mi hija me había dejado un legado de amor tan grande, que no podía ser desperdiciado y decidí ponerlo en los demás”.

Y algo más desde el texto de presentación —escrito, como es de suponer, por Carolina Ackerman—: “Nunca olvidamos, jamás perdemos la tristeza, pero aprendemos a vivir con ella, y en el camino recibimos algunas píldoras de sabiduría como las siguientes:
*Cada vez que extendemos la mano para ayudar a otros con amor… estamos recibiendo mucho más de lo que damos.
*Vivir con amor salva.
*Lo que no mata, fortalece.
*Quiérete. Admírate. No seas apéndice de nadie. Y…
*Hay que recordar que antes de haber perdido a alguien o algo amado, alguna vez tuvimos una vida sin ellos”.
No queda la más mínima duda: Camila y yo —historia que requirió seis años para ser recreada literariamente, un lapso que la autora bien puede considerar, al mismo tiempo, una eternidad y un suspiro— ha sido escrita desde el disfrute de la pura resiliencia, por Carolina Ackerman.
Comienzo a leerlo. Tú también tienes que hacerlo. Te recuerdo el WhatsApp para la compra en línea: +57 310 3693726.

