Dignidad, audacia…

Dignidad, audacia…

Dignidad frente a derrota, sencillez convertida en poesía y audacia literaria —premio Nobel— que renuevan memoria, amor y esperanza… Ricardo Villa-Salcedo… Pasto-Santa Marta… Textos: Jimmy Abdala-Oliveros, Alfonso Noguera-Aarón, Evo Matrix.

Imagen de portada: Creación de El Muelle Caribe, con asistencia de IA, para juntar dos rostros de trascendencia cultural, con alusiones en sus respectivas producciones, al viejo, “un buen tipo mi viejo”.

Ernest Hemingway y la dignidad de lo perdido

Jimmy Abdala Oliveros

El viejo y el mar fue la última gran ficción que publicó en vida Ernest Hemingway. La escribió en 1951 y la publicó en 1952. Tenía entonces 53 años y arrastraba el peso de su leyenda. Ya era el Hemingway del whisky, de las cacerías, del periodismo de guerra, ad portas del Nobel. Pero en esta novela breve, de apenas 100 páginas, se despoja de todo artificio y vuelve a lo esencial: la lucha del hombre contra el mar, contra sí mismo, contra la soledad.

El escenario es Corriente del golfo, cerca de La Habana. El protagonista, Santiago, un viejo pescador cubano que lleva ochenta y cuatro días sin atrapar nada. Todos lo dan por acabado, menos Manolín, un muchacho que aprendió a pescar con él y que lo acompaña con afecto y fidelidad.

Portada con Hemingway empotrado.

En el día ochenta y cinco, Santiago sale solo al mar y logra enganchar un enorme marlin, con el que libra una batalla titánica durante tres días. Finalmente, lo vence, lo ata a su bote y emprende el regreso. Pero la sangre del pez atrae a los tiburones, que van devorando su trofeo. Cuando por fin llega a la orilla, lo único que queda es el esqueleto del marlín. Santiago, agotado, se echa a dormir. Ha perdido la pesca, pero no la dignidad.

Con esta obra, Hemingway obtuvo el Premio Pulitzer en 1953 y el Premio Nobel de Literatura en 1954. El comité del Nobel lo mencionó como una de las razones fundamentales de su galardón.

Pero más allá de los premios, El viejo y el mar es una metáfora sobre la derrota, la perseverancia y la nobleza de seguir intentando. Santiago no representa al vencedor sino al resistente. No es un héroe épico: es un hombre común enfrentado a una fuerza superior. Y aunque pierde, su lucha lo redime. Como él mismo dice: “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”.

Hemingway, con su prosa limpia y contenida, convierte esta historia sencilla en una meditación profunda sobre el sentido de la vida, el paso del tiempo, la memoria y el valor de lo perdido.

Fuentes:

Maestros de la literatura universal, Editorial La oveja negra, 1984
Hemingway, Ernest. El viejo y el mar.
Abdala Oliveros, Jimmy. En defensa de Hemingway, periódico El Mundo, Medellín 1992

Por Alfonso Noguera Aarón MD
(7 de octubre de 2026)

Ha fallecido hoy 7 de octubre de 2026 el señor Piero Antonio Franco de Benedictis, cantautor italo-argentino que tuvo mucho éxito musical en Latinoamérica, sobre todo en los años 70s. Tenía 81 años de edad. Esa es la noticia de hoy, que, por cierto, venía colándose en las redes sociales desde hacía unos tres días atrás, al parecer porque su estado de salud era muy grave, debido a unas afecciones pulmonares que lo tenían hospitalizado en Cuidados Intensivos del Hospital Italiano de Buenos Aires.

En abril pasado, Piero celebró en Bogotá, con un concierto, su cumpleaños 81… Y también apagó vela, repartió torta —o pudín, a lo caribeño—, y recibió muchas felicitaciones, .

No suelo escribir sobre las olas de los acontecimientos, sino cuando ya la historia está decantada, para poder mirar las aguas tal como deben ser en la realidad. Pero esta noticia me hace volver al pasado y eso también es historia, es filosofía y también es poesía.

Piero nació en el sur de Italia, Galípolis, región de Apulia, Golfo de Tarento. Llegó con su madre a Buenos Aires a los 3 años y creció, sintió y sufrió la vida desde los ajetreos del extranjero que debe hacer en tierra extraña lo que puede para empezar a vivir con lo que le va arrancando a la vida. Por los años 45, después de la Segunda Guerra Mundial, Italia quedó devastada y enfrentada contra sí misma, pues no había empezado a ser como nación unitaria, cuando ya estaba destruida por dos guerras mundiales en menos de 20 años.

IN MEMORIAM.

De modo que Sur América y en particular Argentina eran los milagrosos salvavidas que les quedaba a esos pobres desarraigados europeos que ya desde hacía unos 70 años venían llegando a las costas del Mar del Plata para tratar de empezar la vida donde mejor pudieran retoñar. En el ambiente musical, el caso más llamativo es el de Carlos Gardel, quien a finales del siglo 19 llegó a la Argentina solo, en los brazos de su madre, también huyendo de las miserias europeas de entonces, y entre los arrabales y entreveros de aquel Buenos Aires de principio del siglo 20, cuando lo viejo de Europa era lo nuevo en América, terminó siendo el artista latinoamericano más grande de todos los tiempos.

Ese es el escenario que encontraron muchos franceses, ingleses, españoles, italianos y demás europeos, en aquella hermosa tierra de los mares plateados, las interminables pampas verdes y luego grises, los inmensos ríos y las enormes montañas, y la Torre de Babel de mil razas y millones de cabezas distintas apretadas en una misma camiseta de color azul y blanco que parecen resucitar en aquella tierra firme y propia, que más que tierra, sienten como el Cielo que soñaban. ¡Bárbaro! ¡Formidable! ¡Macanudo!, decía Gardel.

Ese es el caso de Piero. Y eso explica el sutil mensaje de su canción. Piero tuvo su éxito musical exactamente cuando tenía que surgir. No tenía la gran voz de los tenores italianos, ni los melífluos éxitos de los artistas mejicanos, ni las voces bonitas de los cantantes españoles de la época, pero hablaba sus canciones con unas melodías que parecían venir de otros mundos superiores. Por el año 1970, cuando lo escuchamos en Colombia por primera vez, ya la Nueva Ola venía en franca decadencia y resultaba cursi cantar y escuchar boleros anticuados y baladas dulzonas y repetidas que iban quedando atrás como reliquias insepultas, que de todas maneras quedaron ahí para siempre.

Hombre de paz, de voto por la paz.

Recuerdo que la canción “Mi Viejo”, al contrario de lo que se suponía, hasta a los viejos de esa época, que seguían apegados a sus boleros, charangas y rancheras de antes, les gustó mucho, y Aníbal Velásquez creo que también la cantó en sus guarachas. Y al mismo tiempo también puso de modas un rosario de canciones salidas de su estilo único y sobrio. Piero tenía una voz natural, lisa y sin vibratos, tan redundantes y fastidiosos en la mayoría de los cantantes, pero a la vez matizada de finas y variadas modulaciones vocales que agradan al oído. Sus canciones decían (dicen) cosas poéticas, justas, ingeniosas, inteligentes, útiles y siempre vigentes, y ese es precisamente su mejor legado.

Y así, entre canciones tiernas, cantadas al amor y al desamor, a la protesta intelectual y política, a las cosas corrientes que pasan cada día, fue conquistando públicos que hoy lloran su partida de este mundo. Llama la atención su sencillez, su modestia, la sobriedad al vestir, al hablar y cantar sus canciones repletas de mensajes de amor, justicia y esperanza. La imagen que Piero nos dejó fue del manso universitario intelectual con gafas que soñaba más de lo que podía hacer. Creo que Piero nunca se puso medias ni uso sacos ni corbatas y ni siquiera se peinaba. Me imagino que nunca usó un reloj, y mucho menos era hombre de clubes sociales, ni de francachelas frívolas ni carros caros ni trajes de postín ni artilugios pedantescos y ridículos, propios de las personas vanas y engañosas.

Desgarbado semblante, sincera sonrisa…

Armado con su guitarra y su cálida voz, su desgarbado semblante, su sincera sonrisa permanente, casi descalzo y con su pelo despeinado, pero apoyado por inmensas multitudes de latinoamericanos excluidos y esperanzados, se enfrentó a las dictaduras militares más atroces y violentas que colmaron de sangre y de dolor al cono sur de América en los años 70. También estuvo en los escenarios más encumbrados del mundo, pero sobre todo en las calles y plazas de los pueblos más apartados. También estuvo por aquí por Santa Marta hace unos meses y nos alegró la vida con sus canciones de siempre.

Ese es el Piero que hoy nos abandona físicamente, pero su legado de modestia, humildad y talento, es lo que más apreciamos aquellos tontos y lunáticos que creemos en un mejor mañana para toda la Humanidad.

Chao, amigo Piero.

NOBEL 2026

La escritora canadiense, distinguida con el Premio Nobel de Literatura 2026, ha construido un universo donde poesía, ensayo, traducción y tradición clásica dialogan para desafiar las fronteras de la creación.

Por Evo Matrix
Adaptación diversas fuentes

La canadiense Anne Carson, nacida en Toronto en 1950, fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura 2026 por una trayectoria que ha convertido la experimentación en una forma de entender el mundo. Su escritura transita entre géneros, épocas y lenguajes artísticos, siempre dispuesta a descubrir nuevos significados en las palabras.

Anne Carson.

Poeta, ensayista, traductora y estudiosa de la Antigüedad, Carson ha encontrado en los clásicos griegos una fuente inagotable de inspiración. Su literatura no reproduce simplemente el pasado: lo interroga, lo transforma y lo devuelve al presente con una sensibilidad profundamente contemporánea.

Desde sus primeros trabajos académicos, Carson desarrolló una relación singular con la etimología y la traducción. En Eros, el agridulce (1986), exploró las contradicciones del deseo a partir de Safo, mientras que en Si no, invierno (2002) ofreció una interpretación poética de los fragmentos conservados de la autora griega.

Su acercamiento a Sófocles y Eurípides también revela una convicción: los textos antiguos permanecen vivos cuando encuentran nuevas voces capaces de interpretarlos.

Durante los años noventa publicó Vidrio, ironía y Dios (1995), donde sobresale «El ensayo de vidrio», una exploración del desamor que dialoga con Emily Brontë.

Traducción: «por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea»

Posteriormente, Autobiografía de rojo (1998) reinventó el mito de Gerión mediante una novela en verso sobre el amor, la identidad y la vulnerabilidad.

En La belleza del marido (2001), estructurada en 29 tangos, examinó las heridas de una relación sentimental marcada por el engaño.

La experimentación alcanzó otra dimensión con Nox (2010), homenaje a su hermano Michael. Fotografías, cartas y traducciones integran una obra concebida como objeto artístico y memoria íntima.

En Flotador (2016), reunió 22 cuadernos susceptibles de leerse sin orden establecido. Más recientemente, Norma equivocada (2024) prolongó su exploración de las relaciones entre literatura, representación escénica y artes visuales.

La obra de Carson demuestra que la tradición no constituye una frontera infranqueable, sino un territorio abierto a nuevas interpretaciones.

Su Nobel reconoce una literatura que encuentra en la libertad creadora la posibilidad de transformar el pasado en una experiencia renovadora.

DOS NOTAS MÁS

Santa Marta: responsabilidad y memoria

El Teatro Santa Marta será escenario este viernes 9 de octubre, a las 10:00 a. m., del Acto Público de Reconocimiento de Responsabilidad por el caso N.º 15.667, Ricardo Villa Salcedo y Familia, un nuevo paso en la búsqueda de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

El proceso se relaciona con el homicidio de Ricardo Villa Salcedo, ocurrido el 23 de diciembre de 1992, y con la persistente lucha de sus familiares por esclarecer los hechos y alcanzar justicia.

Tras llevar el caso ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, la familia Villa consiguió avanzar hacia un Acuerdo de Solución Amistosa con el Estado colombiano, con participación de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado y el Ministerio de Justicia.

El acto reivindica también la memoria de la víctima y la dignidad de sus familiares.

Pasto y Santa Marta: puente Caribe-sur

El Carnaval de Santa Marta y el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, dos expresiones festivas de profunda raigambre cultural, serán protagonistas de un conversatorio que pondrá en diálogo sus historias, transformaciones y aportes a la identidad colombiana.

La cita es este viernes 9 de octubre, a las 4:00 p. m., en la Cámara de Comercio de Pasto, en el marco del XXII Congreso Colombiano de Historia, por invitación de la Asociación Colombiana de Historiadores.

El encuentro, titulado Carnaval de Santa Marta y Carnaval de Negros y Blancos de Pasto: historias y culturas maravillosas desde el siglo XIX, reunirá a los investigadores Edgar Rey Sinning y Lydia Muñoz, estudiosos de estas manifestaciones populares.

La conversación propone reconocer cómo, desde el siglo XIX hasta nuestros días, los carnavales han preservado memorias colectivas, fortalecido identidades regionales y expresado formas de resistencia cultural.

La entrada será libre para el público interesado en la historia y las tradiciones populares de Colombia.